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Las múltiples caras de Francisco de Borbón, el aristócrata imputado por blanquear fondos del narcotráfico

La Policía vincula al hijo del duque de Sevilla, que hacía ostentación de su “linaje”, con la banda “criminal” que introdujo el mayor alijo de cocaína intervenido en España

Francisco de Borbón, acompañado de su abogada, abandona la Audiencia Nacional el pasado 4 de febrero tras quedar libre bajo fianza.Raúl Terrel (Europa Press)

No es ningún secreto que la droga es una máquina imparable de hacer dinero negro. Ni tampoco que los mecanismos para lavarlo se han vuelto cada vez más complejos y enrevesados. El objetivo: que resulte imposible seguir la pista a los fondos ilícitos. Por ello, el grupo de narcotraficantes que introdujo 13 toneladas de cocaína a través del puerto de Algeciras (Cádiz) —el mayor alijo incautado en la historia de España— tenía presuntamente diseñada una extensa red de blanqueadores para mover la ingente cantidad de millones que generaba. Una maraña internacional de colaboradores que incluía, según una investigación de la Audiencia Nacional, desde una influencer rusa a un joyero marbellí que vendía relojes de lujo a futbolistas y hasta un Borbón.

El nombre de Francisco Joaquín de Borbón von Hardengberg (Madrid, 47 años), hijo menor del fallecido duque de Sevilla y sobrino lejano del rey emérito Juan Carlos I, ha irrumpido en las pesquisas que acorralan a Ignacio Torán, un supuesto capo de la droga afincado en España; y a Óscar Sánchez, el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), capturado en 2024 con más de 20 millones de euros en efectivo (varios de ellos, emparedados en su casa). De Borbón fue detenido el pasado 2 de febrero en su domicilio de Marbella (Málaga), después de que la Policía lo señalase como uno de los peones usados por la “organización criminal” para blanquear varios millones de euros. “Existen indicios racionales” contra él, concluye Francisco de Jorge, magistrado de la Audiencia Nacional, que lo dejó libre bajo fianza de 50.000 euros, tras quitarle el pasaporte y prohibirle salir del país.

La investigación perfila así su supuesta doble vida. Quien de cara a la galería se presentaba como el descendiente de un “linaje que enlaza con la Casa Real de Borbón-Anjou y la Casa principesca de Fürstenberg, cuya ascendencia también se remonta directamente a los reyes Luis XIV de Francia y Carlos IV de España”; tenía en las sombras la “capacidad de disposición de los fondos millonarios” que la banda de narcos “obtenía con la introducción de cocaína” en la Península desde Sudamérica, según el sumario.

Ante la opinión pública, todo lo que ha rodeado a Francisco de Borbón durante mucho tiempo tenía aroma a aristocracia (y también a papel cuché). Es el menor de los tres hijos de Francisco de Borbón y Escasany, quien fuera duque de Sevilla hasta su muerte en 2025, y de la condesa alemana Beatrice von Hardenberg, fallecida en 2020. El parentesco con la Casa Real española le viene por parte de su padre, que era primo lejano del rey emérito. Sus progenitores se casaron en la década de los setenta y su madre, que sería años después una de las artífices del lanzamiento de la versión española de la revista Vogue, se convirtió desde entonces en un rostro habitual de la Marbella más sofisticada.

Francisco de Borbón

“Obviamente tuve mucha suerte, nací con dinero y ayuda, pero nunca quise vivir de mis padres, ni de mi familia. Yo quería lo mío”, dijo Francisco de Borbón hijo en 2017, en una entrevista para el periódico chileno El Mercurio, donde aseguraba que “el mundo empresarial, como tal”, no era lo suyo: “Lo mío es el emprendimiento y quise aventurarme y crear mis propias compañías”, añadía. Se define en su web como un “empresario, inversor y filántropo hispano-alemán”, criado y educado a dos aguas entre la capital española y EE UU. Según sus perfiles digitales, fue alumno del “American School of Madrid” y del “Gulliver Preparatory School” de Miami, licenciándose después “cum laude” en Gestión Deportiva y Negocios por la Barry University (también localizada en la ciudad americana).

En 2012, bajo el cartel de “Prince Francisco, también conocido como Cisco”, participó en el programa estadounidense Secret Princes, un reality en el que aristócratas europeos buscaban pareja ante las cámaras; aunque terminó casándose con la austriaca Sophie Elizabeth Karoly en 2021, en una boda con toda la pompa en la catedral de Sevilla. La pareja fue entonces portada de la revista Hola, que informó de que los festejos se habían prolongado durante cuatro días entre la capital andaluza y Marbella, con más de 350 invitados. La novia contó que llevaba una pulsera con una esmeralda que “formaba parte de una tiara de la emperatriz Elisabeth, Sissi”: “Fue un regalo de la reina austríaca a la familia de mi buena amiga la condesa Sophie Batthyany”, añadió.

Esa imagen de puertas hacia fuera está también muy ligada a la Iglesia católica. Su web asevera que, en 2018, fue elegido 50 gran maestre de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, “una orden de caballería de 1.200 años de antigüedad” y dedicada a obras de caridad. Pocos a su alrededor podían imaginar que la Policía mencionaría esa relación en un sumario de la Audiencia Nacional. Según las pesquisas, una empresa vinculada a un presunto miembro de la banda de narcos —Juan Ángel Cervera, también conocido como El Gestor o Juan El Financiero—, le “transfirió” supuestamente a la orden 1.062 euros en noviembre de 2023 en concepto de “Ingreso, gastos, ceremonia y diploma - Juan Ángel Cervera” y “Venera Juan Ángel Cervera”. De Borbón y Cervera constan, además, como propietarios de ET Fintech Europe Limited, una empresa con sede en Irlanda y señalada por los investigadores como una de las entidades usadas por la organización criminal.

Su autopresentación como 50 gran maestre tampoco es ajena a polémica. Varios grupos se reivindican como los auténticos herederos de esa Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén. Precisamente, tras el arresto de Francisco de Borbón, uno de esos colectivos, encabezado por François d’Orléans, conde de Dreux, ha rechazado el título de 50 gran maestre que ha exhibido el hijo del duque de Sevilla e insiste en que no es el legítimo sucesor de ese apelativo. Contactado por EL PAÍS, fuentes de dicha asociación aseveran que el detenido forma parte de una de sus “escisiones”.

Conexión africana

Los agentes vinculan al pariente lejano del monarca con otras cuatro entidades financieras sospechosas de blanqueo para el narcotráfico: tres radicadas en el país africano Santo Tomé y Príncipe (ET Bank, VXL Bank, BE Bank); y Alpha Trading LCC, una sociedad “de estrategia de inversión con sedes en Newport Beach (California) y Marbella”. En un comunicado emitido el pasado viernes, él se desligó de las tres primeras y defendió su inocencia e “integridad”.

Durante mucho tiempo, el hijo del duque de Sevilla —que discute el título a su hermana mayor Olivia de Borbón: “Mi padre dejó en su testamento que su voluntad era que yo ostentara el título de Duque de Sevilla, para lo que me estuvo instruyendo desde niño”, dijo en una entrevista en La Razón hace menos de dos meses— se ha esforzado por mantener a raya su reputación en la prensa. Cuando varios medios publicaron referencias a que un juzgado de Marbella le investigaba por una supuesta estafa con criptomonedas y su presunta relación societaria con integrantes de la banda de Torán, sus abogados comenzaron a llamar a periodistas para reclamar rectificaciones. Su web es también un mosaico de frases solidarias (“es un privilegio contribuir a iniciativas que crean un impacto duradero y positivo”) y fotografías con personalidades: como el fallecido papa Francisco; la reina Sofía; y Marie-Louise Coleiro Preca, expresidenta de Malta.

Negocios turbios

A ojos de los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional que acudieron a detenerlo a su casa de Marbella, como avanzó EL PAÍS, esa apariencia de aristócrata emprendedor no es más que el envoltorio de un hombre que oculta negocios mucho más turbios. Los investigadores lo sitúan como subordinado de Ignacio Torán, al que supuestamente ayudó a mover dinero negro —entre otros países, a Panamá— procedente del narcotráfico, incluso con criptomonedas. Según el sumario, la trama de Torán llegó a introducir en España más de 73 toneladas de cocaína valoradas en más de 2.500 millones de euros, además de diseñar una red societaria para lavar los beneficios. Para ello, el presunto capo contaba con empresas “pantalla”, como una llamada Asesoría de Reputación; y compañías de loterías en Madrid (La suerte de Atocha) o una inmobiliaria en Málaga (Marbella Land).

La organización criminal con la que presuntamente colaboraba De Borbón da la medida del ecosistema que se extiende alrededor del tráfico de drogas y que, según las pesquisas de la Audiencia Nacional, De Borbón mantiene oculta esta actividad bajo una doble vida. Los informes policiales mencionan como socia de una empresa sospechosa a la rusa Alina Burnard. Con 57.000 seguidores, su cuenta de Instagram está cargada de lujo y ostentación: una de sus últimas publicaciones se titula “cinco países en un día” y se muestra a bordo de un avión privado, supuestamente, entre Mónaco, Austria, Alemania, Liechtenstein y Suiza. También hay imágenes donde se presenta en Davos, de fiesta en Ibiza o en extravagantes yates en la costa italiana.

Entre los arrestados junto a Francisco de Borbón destaca igualmente Tirso Muyo Campos, socio único de la joyería Watches Marbella, que se define como una “empresa especializada en la compra y venta de relojes de lujo, con un enfoque exclusivo en el mercado internacional, superando siempre tus expectativas”. Este se dedicaba en las redes sociales a resaltar la calidad de los Rolex, Hublot o Breitling que vendía en su tienda. En su web luce fotos con deportistas, como el futbolista Nico Williams.

El miércoles de la pasada semana, sentado ante el juez De Jorge, Francisco de Borbón optó por declarar. Según su entorno, tras pasar dos noches detenido, intentó aprovechar la oportunidad para desvincularse de la trama y proclamar su inocencia. No convenció al magistrado: “Existen indicios racionales de que ha venido colaborando para blanquear fondos de Ignacio Torán”, escribió después el instructor, que subrayó que, entre el material incriminatorio hallado por los agentes, destaca un “certificado” que lo sitúa en una operación para mover dinero hasta Panamá. Entonces, De Borbón quedó libre con la condición de abonar una fianza de 50.000 euros (que depositó esa misma semana en la Audiencia Nacional). Del tribunal salió trajeado, con gafas de sol y con el teléfono móvil pegado a la oreja.

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