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accidente de palomares

La limpieza de las tierras radiactivas de Palomares deberá esperar a la próxima Administración estadounidense

El ministro Albares abordará este viernes con su homólogo Blinken el estado de las negociaciones abiertas tras la visita de Sánchez a la Casa Blanca hace un año

Terrenos contaminados por radiación en Palomares (Almería), con el acceso restringido por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).
Terrenos contaminados por radiación en Palomares (Almería), con el acceso restringido por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).FRANCISCO BONILLA
Miguel González

La limpieza de las tierras que resultaron contaminadas por el accidente nuclear de 1966 en Palomares (municipio de Cuevas del Almanzora, Almería) tendrá que esperar a la nueva Administración salida de las elecciones del próximo 5 de noviembre en Estados Unidos. El jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, se reunirá este viernes en Washington con su homólogo estadounidense, Antony Blinken, con quien realizará una “actualización” de las conversaciones técnicas que los dos gobiernos mantienen sobre Palomares, para “evaluar avances”, según el Ministerio de Asuntos Exteriores. Sin embargo, fuentes gubernamentales admiten que no será posible alcanzar un acuerdo vinculante para que EE UU retire los 50.000 metros cúbicos de tierras radiactivas de la costa almeriense antes de que se elija al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Las mismas fuentes añaden que, si el demócrata Joe Biden logra revalidar el cargo, se podrían retomar las negociaciones actuales y culminarlas, pero si es el republicano Donald Trump quien se impone en las urnas existe el riesgo de que haya que comenzar desde el principio.

El accidente de Palomares, el mayor siniestro nuclear de la Guerra Fría, se produjo el 17 de enero de 1966, cuando un bombardero B-52 y un avión cisterna KC-135 del Ejército de Estados Unidos chocaron en el aire durante una operación de repostaje en vuelo y dejaron caer cuatro bombas termonucleares sobre la pedanía almeriense; dos fueron recuperadas intactas, pero otras dos dispersaron su carga de plutonio y contaminaron la zona, aunque sin llegar a detonar.

En 2015, el entonces ministro español de Exteriores, el popular José Manuel García-Margallo, y el secretario de Estado demócrata, John Kerry, firmaron un acuerdo político por el que Estados Unidos se comprometía a llevarse las arenas tóxicas de Palomares al desierto de Nevada, pero este compromiso debía plasmarse en un tratado internacional vinculante que nunca se culminó. Durante toda la presidencia de Donald Trump (2017-2020) el asunto quedó aparcado.

En mayo pasado, durante la visita de Pedro Sánchez a la Casa Blanca, ambos mandatarios mostraron su “voluntad de resolver este problema” y ordenaron a los respectivos equipos técnicos que se reunieran cuanto antes “para poder extraer estas tierras contaminadas y sacarlas de España”, según dijo el jefe del Gobierno español. Albares y Blinken evaluarán el estado de esas conversaciones, pero las fuentes consultadas alegan que aún quedan cuestiones técnicas por resolver y que a lo máximo que podría llegarse en los meses que quedan de la actual Presidencia estadounidense es a un acuerdo político como el de 2015, que al final quedó en papel mojado.

Estado palestino

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Palomares no será, sin embargo, el principal asunto en la agenda de Albares durante su visita al Departamento de Estado. El jefe de la diplomacia española, que se reunió a principios de esta semana con la embajadora de Estados Unidos en Madrid, Julissa Reynoso, para preparar la agenda, explicará a su homólogo estadounidense la decisión del Gobierno de reconocer “muy pronto” al Estado palestino. El Gobierno español planea hacerlo conjuntamente con otros países de la UE, como Irlanda, el próximo 21 de mayo, 48 horas antes del arranque de la campaña a las elecciones al Parlamento europeo del 9 de junio, según ha confirmado este jueves por la noche el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, en declaraciones a RNE.

Estados Unidos, principal aliado de Israel, se ha pronunciado en contra del reconocimiento unilateral de Palestina, pero no ha sido beligerante al respecto. El pasado día 12, un portavoz del Departamento de Estado aseguró que EE UU apoya la fórmula de los dos Estados, pero cree que la mejor forma de lograrlo es “a través del diálogo y la negociación entre las partes y con otros países de la región”. No obstante, apostilló: “Cada país debe tomar sus propias decisiones con respecto a cuándo y dónde hace reconocimientos de este tipo”. En las últimas semanas, varios países caribeños (Trinidad y Tobago, Bahamas, Jamaica y Barbados) han reconocido al Estado palestino. Con ellos, ya son 142 de los 193 miembros de la ONU los que han dado ese paso.

El jefe de la diplomacia española visita Washington en un momento de máxima tensión entre la Administración estadounidense y el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu, hasta el punto de que el propio presidente Joe Biden ha amenazado con suspender el suministro de armamento si el ejército israelí entra en Rafah, donde se refugian más de un millón de gazatíes.

Además, el ministro de Exteriores español abordará en Washington la guerra de Ucrania, en la que España apoya firmemente al Gobierno ucranio de Volodímir Zelenski y acaba de incrementar su apoyo militar con la entrega de un lote de misiles antiaéreos Patriot. Ese conflicto será uno de los ejes centrales de la cumbre que la OTAN celebrará entre 9 y el 11 de julio en Washington, con motivo del 75º aniversario de la fundación de la Alianza Atlántica, a la que acudirá Pedro Sánchez, quien deberá hacer frente a las críticas por el hecho de que España sigue a la cola del gasto militar entre los países aliados —solo por delante de Bélgica y Luxemburgo—, pese a su compromiso de llegar al 2% del PIB en 2029.

Albares y Blinken firmarán un memorando de entendimiento (MOU) para establecer un marco de colaboración e intercambio de información en la lucha contra la desinformación, especialmente en español, “dentro de las respectivas leyes, reglamentos y políticas”, según fuentes diplomáticas. El acuerdo alude expresamente a “la injerencia extranjera que representa una amenaza para la Seguridad Nacional” y que busca “fomentar la división dentro de los países y comprometer la integridad de los procesos electorales”, en un año en que tanto Europa como EE UU celebran elecciones.

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Sobre la firma

Miguel González
Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.
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