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Sánchez organiza cinco giras europeas para preparar la presidencia española

El presidente multiplicará sus viajes y tratará de sacar el máximo partido a su imagen internacional

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante el Consejo Europeo Extraordinario celebrado el jueves 10 en Bruselas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante el Consejo Europeo Extraordinario celebrado el jueves 10 en Bruselas.Consejo Europeo (Consejo Europeo/EFE)
Carlos E. Cué

España está en plena precampaña para las elecciones municipales y autonómicas de mayo, y Pedro Sánchez también: cada fin de semana tiene mítines, el último fue este domingo en Málaga. Sin embargo, el presidente compaginará su frenética actividad de campaña en las próximas semanas con una intensa agenda internacional y especialmente europea. Sánchez inicia este jueves la primera de al menos cinco giras entre los 27 países de la Unión Europea para preparar la presidencia española, que empieza el 1 de julio y durante todo el segundo semestre de este año marcará no solo el final de la legislatura, sino incluso la campaña electoral, que se producirá, si los cálculos no fallan, en pleno semestre europeo. De hecho, algunos de los hitos más importantes, en especial la cumbre en La Alhambra de Granada, están previstos para el final de la presidencia, de manera que llegarán ya con las elecciones a la vista si son a mediados de diciembre.

Sánchez, uno de los presidentes españoles desde la restauración de la democracia más centrados en la agenda internacional y más viajeros, y que ya vio el aldabonazo a su imagen que puede suponer la celebración de una cumbre como la de la OTAN el año pasado, quiere explotar al máximo esta faceta, que según las encuestas los ciudadanos valoran de manera significativa, y multiplica esfuerzos para que la presidencia española tenga relevancia real. Para ello, ha preparado una serie de giras europeas que arrancan esta semana con tres países: Austria, Croacia y Eslovenia. La siguiente gira, a principios de marzo, le llevará a Irlanda, Dinamarca y Finlandia, según fuentes del Gobierno. Y después habrá al menos otras tres.

Sánchez no llegará a visitar, antes de tomar el 1 de julio las riendas de la presidencia española de la UE, los 26 Estados que componen la unión, pero sí a la mayoría de ellos. Además de sus habituales citas en Bruselas, como todos los demás primeros ministros, Sánchez viaja con frecuencia a las grandes capitales, en especial París y Berlín, y tiene una estrecha relación tanto con Emmanuel Macron, con quien protagonizó una reciente cumbre en Barcelona, como con Olaf Scholz, con quien organizó otra en A Coruña, además de participar en una reunión del Gobierno alemán cerca de Berlín.

La intención de Sánchez con estas cinco giras es hablar en directo con todos los primeros ministros de los países de la UE para intentar trenzar acuerdos y garantizar el éxito de la presidencia española, que tiene objetivos ambiciosos y difíciles de lograr. Por ejemplo, pactar una política común de asilo y migración, algo muy complejo dadas las enormes diferencias políticas que hay en este momento, como se vio la semana pasada en la cumbre informal en Bruselas cuando se trató este asunto. También se intentará llegar a acuerdos en la reforma del mercado eléctrico. Además, Sánchez pretende cerrar con un éxito otro de los hitos de su presidencia, esto es, una reunión entre la UE y los países iberoamericanos agrupados en la CELAC (Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe), que no se producía desde 2015 y llegará ahora por impulso español.

Pero sobre todo la gran protagonista del semestre español, si nada cambia, será la guerra en Ucrania. Y ahí está por definir aún qué papel querrá jugar el propio Sánchez. La semana pasada, frente al propio Volodímir Zelenski, en Bruselas, el presidente español le dijo que apoya su plan de paz de 10 puntos, pero también le explicó que necesita más apoyo internacional. Sánchez está en este asunto con los demás líderes europeos, en un apoyo cerrado a Zelenski frente al presidente ruso Vladímir Putin, pero por primera vez se coloca la idea de un posible plan de paz como centro del debate.

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Apoyo cerrado a Zelenski

En La Moncloa se ve con preocupación que varios países latinoamericanos y asiáticos y muchos africanos no sigan la posición europea de apoyo cerrado a Zelenski y condena a Putin. De hecho, hay movimientos de Brasil o Turquía para buscar una conferencia de paz en la que participen Ucrania y Rusia. Sánchez, de momento, no llega tan lejos, y apuesta en todo caso por una posición unitaria dentro de la UE, pero sí está trabajando para lograr que pueda haber avances hacia el fin de la guerra también durante la presidencia española. La Comisión Europea también tendrá que volcarse en lograr cerrar asuntos, porque está llegando al final de su mandato, ya que en 2024 hay elecciones al Parlamento Europeo y se renovarán todas las instituciones. Así que todo empuja hacia avances importantes en la presidencia española, aunque nunca hay garantías de algo así.

Será la quinta vez que España asuma la presidencia desde 1986, cuando se incorporó a la UE. Felipe González la lideró en dos ocasiones (1989 y 1995) José María Aznar lo hizo en 2002 y José Luis Rodríguez Zapatero en 2010. La última dejó un sabor de boca agridulce porque llegó en plena crisis y España tenía problemas mucho más graves que la propia presidencia. Una comparación entre la agenda de esa presidencia y la actual demuestra el enorme cambio político que se ha producido en la UE entre la apuesta por la austeridad y el ajuste de 2010 y la actual defensa del aumento del gasto público y el endeudamiento para evitar que la guerra hunda a la UE en la recesión.

Sánchez, además, ha diseñado una presidencia con un claro mensaje político descentralizador: habrá 25 encuentros ministeriales en otras tantas ciudades españolas, y no en Madrid como era habitual. Habrá citas en todas las comunidades autónomas, salvo Ceuta y Melilla. Pero lo más importante será buscar algún hito que pueda ofrecer como éxito de la presidencia española y sobre todo desplegar su buena imagen internacional como un gran activo también electoral, ya que nada en este decisivo 2023 escapa a esa clave que tienen todos los políticos en la cabeza en un momento como este, donde en pocos meses se decide buena parte del reparto del poder español local, autonómico y nacional.

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