El Gobierno destituye a Paz Esteban como directora del CNI por la crisis de Pegasus

Esperanza Casteleiro, la secretaria de Estado de Defensa y miembro del centro, será la sustituta

La ya exdirectora del CNI, Paz Esteban (a la derecha) y la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su toma posesión en 2020.
La ya exdirectora del CNI, Paz Esteban (a la derecha) y la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su toma posesión en 2020.Emilio Naranjo (EFE)

La directora del CNI, Paz Esteban (Madrid, 64 años), ha sido destituida este martes en el Consejo de Ministros. Esperanza Casteleiro, secretaria de Estado de Defensa, que viene del CNI y es una persona de confianza de Margarita Robles, será la sustituta. Pedro Sánchez ha hecho así un equilibrio: no ha hecho caso a Robles, que quería a toda costa evitar la destitución de Esteban, y ha seguido adelante con el plan de La Moncloa, pero ha permitido que sea la ministra quien controle el relevo con alguien de su equipo. Y así de paso trata de desactivar el mensaje de la oposición de que ha entregado el CNI a los independentistas, porque sigue en manos de Robles, a quien defienden importantes sectores conservadores por su dureza con los partidos nacionalistas.

Desde la cúpula del Ejecutivo los mensajes eran muy claros en los últimos días: la decisión estaba tomada. Lo único que faltaba era ponerle fecha. Y finalmente ha sido este martes, en la primera reunión tras la comparecencia de Esteban ante la comisión de secretos oficiales y ya con el informe sobre el espionaje a los miembros del Gobierno cerrado. Esto es, la decisión se ha tomado de forma rápida, lo que demuestra la voluntad de Pedro Sánchez de cerrar cuanto antes la crisis del programa de espionaje Pegasus.

Robles ha comparecido en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros para anunciar la decisión pero a la vez defender “el gran prestigio internacional” de la inteligencia española, en especial por su lucha contra el terrorismo. Con gesto muy serio, Robles ha reivindicado la trayectoria de Esteban. “Puede haber fallos, en España y en todos los países del mundo. Por eso es tan importante que no bajemos nunca la guardia y que el centro esté luchando cada día con la mayor eficacia. Es necesario reforzar el CNI y dar un paso adelante, modernizarlo”, ha señalado la ministra sin argumentar por qué se produce la destitución. El CNI depende de su ministerio, y su intervención es en sí misma un mensaje político claro para los que pedían también la cabeza de Robles: cae la directora, pero la ministra sigue y con todo el apoyo del presidente y además el relevo es una persona de su confianza.

Aun así, ha sido un trago difícil porque ella dejó claro públicamente su apoyo a la directora y finalmente es quien ha anunciado su destitución y su relevo. “Sustituimos una funcionaria del centro por otra. No es una destitución, es una sustitución”, ha destacado Robles en las preguntas, en las que ha señalado que no está “incómoda” porque la sustituta es una persona de su absoluta confianza, por lo que se siente reforzada. “Es un orgullo que la secretaria de Estado de Defensa vuelva a su casa, al CNI”, ha rematado. Robles ha evitado en todo momento explicar por qué se produce el relevo y cuando le han preguntado qué ha pasado entre la semana pasada, cuando defendió su continuidad, y hoy, tras la decisión del cambio en la cúpula de los espías, ha dicho: “No ha pasado nada”.

Esa insistencia de Robles en esquivar todas las preguntas sobre el verdadero motivo de la destitución ha generado algunos momentos extraños en la rueda de prensa, donde en ocasiones parecía que el Gobierno no acababa de tomar una decisión muy relevante: cambiar la jefatura de los servicios en pleno escándalo, algo que no sucedía desde 1995. La ministra ha evitado la respuesta cuando le han preguntado si estaba de acuerdo con la decisión de relevar a Esteban, y se ha limitado a reivindicar los valores de la sustituta. “Nos tenemos que reforzar, hay que elegir a personas que aporten algo más”..

Esperanza Casteleiro, nueva directora del CNI, durante la toma de posesión como secretaria de Estado de Defensa en 2020.
Esperanza Casteleiro, nueva directora del CNI, durante la toma de posesión como secretaria de Estado de Defensa en 2020.Chema Moya Chema Moya (EFE)
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“Puede haber fallos. Pero me gustaría que se pusiera en valor los intentos [de ataque] que se han evitado”, ha insistido. “Hoy damos un paso más para defender a España de los ataques que vienen de distintos lugares del mundo. Esto es una labor de Estado, y ahí me van a encontrar a mí, a todo el Gobierno y al presidente, al que conozco, admiro y respeto, y eso es algo que no me lo va a quitar a nadie. Siempre he encontrado el apoyo del presidente estando cerca de los ciudadanos que sufren más”, ha dicho la ministra visiblemente emocionada.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado rápidamente el relevo como una cesión ante los independentistas, y el Gobierno ha reaccionado indignado ante esas críticas. “Está claro que el PP ha cambiado al líder, pero no al community manager [la persona que gestiona las redes sociales] porque ese tuit que ha escrito Feijóo podría haberlo hecho Pablo Casado”, ha dicho Isabel Rodríguez, la portavoz.

“En este país a nadie se le investiga por sus ideas políticas. Llevamos muchos años defendiendo que la gente pueda tener sus propias ideas. Todas las decisiones están autorizadas por los jueces y motivadas”, ha insistido Robles cuando le han preguntado por el espionaje con Pegasus a los independentistas catalanes. La ministra se ha mostrado además favorable a que desclasifiquen las autorizaciones judiciales sobre ese espionaje, como piden los independentistas. “Yo espero que algún día se desclasifique para que los ciudadanos sepan cómo se actúa con arreglo a la legalidad. Si algún juez lo pide, por mí adelante, aunque será decisión del Gobierno”, ha dicho Robles.

El Gobierno nombró a Paz Esteban directora del CNI el 31 de enero de 2020. Por aquel entonces, ella ya estaba de facto al frente de este organismo clave para la seguridad nacional, pero solo de forma interina. Sustituyó al general Félix Sanz Roldán, del que fue mano derecha, cuando este se retiró en julio de 2019, tras 10 años de mandato. Ha sido la primera mujer al frente de los servicios secretos españoles en toda su historia.

La salida de Esteban abre la puerta, según la intención del Ejecutivo, al final de la crisis del caso Pegasus, una de las más graves de una legislatura convulsa. Esta alta funcionaria de perfil técnico, que lleva 40 años en el centro, sería el cortafuegos de un incendio que no ha parado de crecer, pero se empieza a sofocar también por los mensajes que llegan de ERC, como se ha comprobado en la entrevista hoy de su líder, Oriol Junqueras, en EL PAÍS.

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El escándalo de las escuchas con Pegasus nos ha hecho asomarnos a un mundo oscuro, el del espionaje de Estado, que provoca muchas preguntas: quién vigila a quién, con qué derecho, con qué instrumentos

Esteban ya ha comparecido ante la comisión de secretos del Congreso y el CNI ya ha finalizado el análisis de todos los móviles de los ministros. Eso era lo que estaba esperando el Ejecutivo para tomar la decisión definitiva. “Estas dos semanas son en sí mismas un gran fracaso del CNI, cuya obligación es pasar bajo el radar, que no se hable de ellos”, argumentaba este fin de semana un miembro del Gobierno.

El resultado de ese informe es que tres teléfonos fueron infectados en junio de 2021: el del presidente, el de la ministra de Defensa, y el de Interior, Fernando Grandes Marlaska. Además, el CNI ha detectado que hubo un intento de entrada fallido en el móvil del ministro de Agricultura, Luis Planas. Las fechas coinciden con una crisis con Marruecos y además Planas fue embajador allí, con lo que todas las sospechas apuntan al reino vecino.

El CNI está en las conversaciones en todos los círculos políticos y en la prensa por un motivo muy difícil de gestionar: el agujero de seguridad que permitió no solo que alguien, probablemente un Gobierno extranjero, espiara al presidente del Gobierno —algo que le ha sucedido a mandatarios de otros países— sino que eso sucediera hace un año y el CNI no se enterase. De hecho, si no fuera por el escándalo provocado por un informe del grupo de expertos en ciberseguridad Citizen Lab que señalaba que más de 60 independentistas fueron espiados con Pegasus, es posible que nunca se hubiera sabido que Sánchez sufrió un ataque, porque, según el Gobierno, se analizó su móvil como consecuencia de esa crisis.

Pedro Sánchez y Paz Esteban, en marzo pasado, durante un foro de ciberseguridad en La Moncloa.
Pedro Sánchez y Paz Esteban, en marzo pasado, durante un foro de ciberseguridad en La Moncloa.Andrea Comas

El ataque a Sánchez, sería un primer gran fiasco del CNI. Pero el otro, que tiene que ver con el espionaje reconocido por el servicio secreto a personas vinculadas al movimiento independentista, y en especial a Pere Aragonès, es también relevante. Robles y Esteban defienden que todo se hizo con autorización judicial y no hay nada que reprochar. Pero incluso admitiendo ese planteamiento, señalan fuentes del Ejecutivo, ¿no es un gran fiasco que los hayan pillado?

Hay, además, un tercer elemento grave: el CNI, según La Moncloa, no informó en ningún momento al presidente ni a su equipo de esa operación tan sensible. Y eso se estaba haciendo en otoño de 2019 con el entonces vicepresidente de la Generalitat sin que Sánchez —según La Moncloa— lo supiera. Por otro lado, si la intervención del móvil del líder de ERC se produjo en las fechas en las que él sospecha (4 de enero de 2020, a tres días de la investidura de Sánchez, según el informe de Citizen Lab) las conversaciones de Aragonès con el propio Sánchez y otros miembros del Gobierno habrían sido escuchadas por el CNI.

De hecho, la gran pregunta que surge de esta crisis, según varios miembros del Ejecutivo, es esta: “¿El Gobierno controla plenamente al CNI?”. “Hay que plantearse cambios para que el Gobierno tenga un mayor control del CNI. No puede ser que sea totalmente hermético. Aunque es verdad que hay cosas que es mejor no saberlas”, dice un miembro del Gobierno. Además de la salida de Esteban y su relevo, es importante ver si hay alguna reorganización del centro aprovechando este cambio en la cúpula.

Bolaños acusa al PP de "hipocresía" en el caso del espionaje

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha reprochado este martes al PP su "hipocresía y cinismo" en el caso del espionaje y que siga buscando la inestabilidad y la crispación en vez de respaldar al Gobierno. Bolaños ha lanzado esas acusaciones en la sesión de control al Ejecutivo del pleno del Senado en respuesta a una pregunta del parlamentario del PP y expresidente de Extremadura José Antonio Monago sobre el 'caso Pegasus'.

Monago ha lamentado que, en vísperas de una cumbre de la OTAN en España, el Gobierno haya dejado "a los pies de los caballos" a los servicios de inteligencia al destituir a la directora del CNI, Paz Esteban. Ha asegurado que en ninguna democracia seria se ofrece "la cabeza" del responsable de esos servicios como "trofeo" de quienes quieren "romper el país". Por ello, cree que el Gobierno daña la reputación de España y protagoniza un "ridículo internacional".

El expresidente extremeño ha calificado de "broma" que el Gobierno pretenda explicar como una sustitución lo que ha sido una destitución, y ha considerado que lo que ha hecho el Ejecutivo es caer en un "chantaje". Esas palabras han llevado al ministro de la Presidencia a lamentar que el PP siga buscando la inestabilidad y la crispación y a comentar que la reputación de España está ahora en buenas manos, no como en la etapa de los populares en el Gobierno. Una etapa en la que ha dicho que los tribunales evidenciaron que se había creado un "sistema de corrupción institucional" y en el que se rompían "a martillazos los portátiles", en referencia al 'caso Bárcenas'.

Bolaños también contestó al senador de Ciudadanos Miguel Sánchez, quien había acusado al Gobierno de "ponerse de rodillas" ante ERC. Lo que va a hacer el Ejecutivo, según Bolaños, es abrir una nueva etapa en el CNI para reforzar los protocolos de seguridad, y ha pedido a Ciudadanos que eviten su tono "apocalíptico y demagógico". 


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