Alerta en el PSOE por la fuga de votos a Vox en las zonas rurales

Los socialistas se arriesgan a un nuevo choque en el Gobierno con Unidas Podemos tras comprometerse a rebajar la ley de bienestar animal para ganarse a los cazadores

Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona y Adriana Lastra en la reunión de la ejecutiva del PSOE del 18 de abril.
Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona y Adriana Lastra en la reunión de la ejecutiva del PSOE del 18 de abril.KIKE PARA

El PSOE ha entrado en alerta por un hecho que habría resultado inverosímil hace unos años. Vox ya no compite solo por el electorado más conservador. El malestar del campo, agravado los últimos meses por la inflación, la sensación de abandono y la movilización de sectores como el de la caza, ha provocado un escenario que hasta ahora era inédito. El partido de Santiago Abascal se está abriendo hueco entre los votantes rurales de los grandes bastiones socialistas del interior de España, según constatan secretarios provinciales, presidentes de diputación, alcaldes y otros cuadros socialistas consultados por EL PAÍS.

“Vox nos está quitando votos. Es un discurso muy sencillo pero efectivo: dice lo que la gente quiere oír”, corrobora un alto cargo de Aragón. “Ha irrumpido en espacios que hasta ahora eran nuestros claramente”, comparten diputados y senadores de Andalucía y Castilla y León. “La extrema derecha nos está mordiendo también a nosotros, no solo al PP. Pero depende de nosotros que seamos capaces de movilizar a nuestros 400.000 votantes tradicionales que en 2018 se quedaron en casa y no votaron a Susana Díaz”, sentencia un secretario provincial andaluz. La amenaza ha desatado las alarmas en Ferraz y La Moncloa ante la inminencia de las elecciones andaluzas que, según todos los pronósticos, serán en junio. A diferencia de Castilla y León, donde los votantes de izquierdas se concentran en las ciudades, la fuerza del PSOE en su principal granero de votos está en el campo.

La preocupación que la irrupción de Vox en las zonas rurales ha originado en el PSOE no se basa únicamente en la percepción de sus cuadros orgánicos sobre el terreno. Encuestas como la última de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER ya han detectado la existencia de una fuga de votos progresistas a la ultraderecha. La transferencia de votantes socialistas a Vox era del 5% en el sondeo de abril. Unidas Podemos también sufría una pérdida del 3%. En cambio, no se producía un camino inverso desde Vox al espacio progresista.

Ese desgaste por el trasvase de votos hacia la ultraderecha, combinada con la competencia potencial de nuevas plataformas provinciales similares a Teruel Existe en las próximas autonómicas y generales, podría ser letal para el Gobierno. El PSOE se arriesgaría a perder una docena de escaños por esa doble pinza, según las estimaciones de distintas fuentes socialistas. “Entre los que nos quitasen por un lado y por el otro, bastaría para perder los restos —el último escaño en juego— en varias provincias”, coinciden en distintos territorios. “Tenemos un poco complejo de partido urbano, a veces me da la impresión de que tenemos una visión donde solo tres meses antes de las elecciones nos enteramos de que, por ejemplo, hay diez circunscripciones que tienen cuatro escaños y ocho que tienen tres escaños. Y en esas 18 provincias puede estar el Gobierno de España”, advirtió el ministro de Agricultura, Luis Planas, en el 40º Congreso Federal del PSOE del pasado octubre en Valencia.

El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, convocó el mes pasado, ante el mar de fondo de los últimos meses procedente del mundo rural, a una treintena de secretarios provinciales del partido y otros cuadros autonómicos. Los avisos sobre el descontento en el campo fueron una constante en los representantes de Andalucía, Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura o Aragón, según fuentes presentes. La reunión se celebró el 15 de marzo, cinco días antes de la manifestación que congregó en Madrid a decenas de miles de agricultores, ganaderos y cazadores procedentes de toda España (150.000 según la Delegación del Gobierno y más de 400.000 según la organización).

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La concentración acrecentó aún más la inquietud en la cúpula del PSOE. En contra de lo que algunos de sus dirigentes llegaron a decir, no se limitó a una manifestación de “señoritos”. Al contrario. Cientos de cazadores con carnet del PSOE, según admiten fuentes del partido, acudieron a la convocatoria en Madrid, para la que el sector facilitó el transporte en 1.400 autobuses. Las federaciones regionales de caza fletaron 1.185, de los que 362 partieron de Andalucía, 143 de Extremadura y 142 de Castilla-La Mancha. “La caza es un lenguaje universal, no tiene ideología, es apartidista aunque no es apolítica. Y hay muchos cazadores afiliados al PSOE, como al PP, que se sienten agredidos porque ven peligrar la actividad cinegética. La ley de bienestar animal ha sido el detonante definitivo”, expone Manuel Gallardo, presidente de la Real Federación Española de Caza (RFEC). El sector reclama la retirada completa del texto, que ha elaborado el Ministerio de Derechos Sociales que dirige Ione Belarra, secretaria general de Podemos. Los cazadores creen que vulnera competencias ministeriales y autonómicas en materia medioambiental, cinegética, de sanidad animal y de promoción deportiva. Su conclusión es que “se violan los principios de seguridad jurídica, transparencia y eficiencia”.

La influencia del sector de la caza, muy potente en comunidades históricamente gobernadas por el PSOE, sumada al descontento que Vox está capitalizando, han llevado a Ferraz y varios de sus principales presidentes autonómicos a garantizar que el Gobierno rebajará la futura norma. Fuentes de Unidas Podemos adelantan que la promesa unilateral de los socialistas puede desembocar en un nuevo choque dentro del Ejecutivo y aseguran que “van a disputar” los posibles cambios de la ley. Tras la fase pública de alegaciones, la normativa tiene pendiente pasar en segunda lectura por el Consejo de Ministros antes de que dé comienzo su tramitación parlamentaria.

El PSOE tiene muy presente que la RFEC es la tercera federación con más licencias en España: 334.635 en 2020 según el Consejo Superior de Deportes (CSD). Tan solo por detrás del fútbol (1.074.567) y del baloncesto (376.352). Andalucía es la comunidad con más inscritos, con 88.772, seguida de Cataluña, Comunidad Valenciana y Extremadura —alrededor de 35.000 en cada territorio— y Aragón (27.000). Una delegación de la RFEC encabezada por su presidente fue invitada a Ferraz el 29 de marzo. Por el PSOE asistieron Cerdán, la secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca de la ejecutiva federal y alcaldesa de Montoro (Córdoba), Ana María Romero, y el portavoz de Agricultura en el Congreso, Juan Francisco Serrano.

El principal partido del Ejecutivo se comprometió a excluir a los animales auxiliares de la caza del anteproyecto de ley, es decir, a los perros, hurones y las aves de cetrería que se emplean en las batidas. Esto les eximiría, por ejemplo, de la esterilización obligatoria de los animales si sus propietarios no se inscriben en un registro de criadores que, según critica la RFEC, “se reglamentará posteriormente con obligaciones que se desconocen” y “supone una flagrante vulneración de derechos fundamentales”, como el derecho a la propiedad privada.

Las presiones de los barones, que se juegan la reelección en apenas un año, también han forzado al PSOE a moverse. El 15 de marzo el presidente de Aragón, Javier Lambán, recibió al presidente de la federación regional de caza. Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), hizo lo mismo el día 28 de ese mes. El extremeño Guillermo Fernández Vara tuvo su reunión el 5 de abril. El candidato socialista en Andalucía, Juan Espadas, se vio el 24 de marzo con las principales asociaciones agroalimentarias y de caza de la comunidad. El poder territorial de la próxima legislatura se puede redefinir lejos de las grandes ciudades.

42 diputados socialistas en las provincias de hasta 5 escaños

Un tercio de los 120 diputados que el PSOE obtuvo en las últimas generales fueron en las circunscripciones que reparten hasta cinco escaños. Los socialistas lograron 42 de los 103 en juego, por delante del PP (33) y Vox (15). En cambio Unidas Podemos, el otro socio del Gobierno, solo consiguió tres escaños. El resto se lo repartieron partidos provincialistas y nacionalistas.

En un contexto de crisis económica y de fragmentación del voto, al PSOE no le será sencillo igualar los diputados en algunas circunscripciones. En Huelva y Jaén logró tres de los cinco escaños posibles y en Cuenca y Huesca dos de tres. En Albacete, Burgos, Cáceres, León, Lugo y Ourense fueron dos de cuatro. En Soria podría no tener representación y su escaño sería para Soria ¡Ya!

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Sobre la firma

José Marcos

Redactor de Nacional desde 2015, especializado en PSOE y Gobierno. Previamente informó del Gobierno regional y casos de corrupción en Madrid, tras ocho años en Deportes. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Trabajó en Starmedia, Onda Imefe y el semanario La Clave.

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