Nueve muertos, tres rescatados y 12 desaparecidos en el naufragio de un pesquero gallego en Terranova

Una veintena de marineros, entre los cuales hay 16 españoles, faenaban en aguas canadienses a bordo del ‘Villa de Pitanxo’. Los equipos de rescate han localizado a los supervivientes en estado hipotérmico

Dos familiares de uno de los tripulantes del barco 'Villa de Pitanxo', este martes en Marín.Foto: OSCAR CORRAL (EL PAÍS) | Vídeo: EPV

El naufragio este martes del pesquero gallego Villa de Pitanxo poco antes de las seis de la madrugada (hora peninsular española) en aguas de Terranova, una isla en la costa noreste de Canadá, deja por el momento nueve muertos, tres rescatados y 12 desaparecidos. Salvamento Marítimo y los servicios de rescate canadienses cifraron en la noche del martes en 11 los desaparecidos y en 10 los muertos, pero un día después corrigieron las cifras. En el buque, con base en Marín (Pontevedra) y propiedad del armador gallego Manuel Nores —propietario del grupo Nores—, viajaban 24 marineros, de los cuales 16 son españoles, cinco peruanos y tres ghaneses. La Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI), a la que pertenece el grupo Nores, todavía no ha dado una cifra de fallecidos por el hundimiento del barco, construido en 2004, y cuya tripulación es de varias localidades de Galicia, como Marín, Cangas, Bueu y Moaña, ambas en la comarca de O Morrazo (Pontevedra). Los familiares de los marinos han comenzado a llegar a primera hora de esta tarde a la sede del grupo Nores, en Marín, para exigir explicaciones sobre el estado de sus familiares a los dueños de la compañía. Por el momento, también se desconocen las causas del naufragio, que ha ocurrido a 450 kilómetros al este-sureste de Terranova.

La subdelegada del Gobierno en Pontevedra, Maica Larriba, ha anunciado la noticia poco después del mediodía. Larriba ha informado de que los equipos de rescate habían avistado cuatro balsas salvavidas —aunque en estos barcos lo normal es que haya solo dos— y accedido a dos de ellas. “En una [había] solo tres supervivientes en estado de shock hipotérmico porque la temperatura del agua en este momento es terrible, muy baja”, ha asegurado Larriba, quien ha añadido: “Nos han informado de que hay cadáveres”. La situación en la zona no ayuda a las labores de rescate de las autoridades canadienses, dado que hay viento, mala mar y visibilidad reducida. El Centro Conjunto de Coordinación de Operaciones de Rescate de las Fuerzas Armadas de Canadá (JRCC, por sus siglas en inglés) ha enviado al lugar un helicóptero, un avión y varios buques para tratar de ayudar con la búsqueda.

Tareas de búsqueda de desaparecidos del 'Villa de Pitanxo' en aguas del Atlántico Norte.Foto: SOCIEDAD CANADIAN ARMED FORCES | Vídeo: EPV

Fuentes del Centro Nacional de Coordinación de Salvamento Marítimo han confirmado que el Villa de Pitanxo emitió dos alertas a las 5.24 de la madrugada, pero a pesar de que las autoridades intentaron contactar con ellos en varias ocasiones, nadie respondió. La señal de la caja azul del barco —el sistema de posicionamiento, que se comunica con la estación que lleva el seguimiento del buque, muy parecida a la caja negra que utilizan los aviones— se perdió poco antes de las seis de la madrugada. Las autoridades movilizaron entonces a dos buques próximos para acercarse a la zona y comprobar el estado del navío: uno español, el Playa Menduiña Dos, y otro portugués, el Novo Virgem da Barca. Los cuatro primeros cadáveres fueron localizados en una de las balsas salvavidas por el Playa Menduiña Dos, que también rescató a los tres supervivientes en estado de hipotermia. El propio barco halló otros dos cuerpos sin vida en la mar más tarde. En el rescate del resto de cadáveres participaron los buques portugueses Novo Virgem da Barca y Franca Morte y el canadiense Nexus.

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Con el paso de las horas y ante la falta de una confirmación oficial sobre el balance de la tragedia del arrastrero congelador gallego, familiares de las víctimas se han dirigido a la sede del grupo Nores en la zona portuaria de Marín, donde la empresa armadora tiene sus oficinas, a la espera de noticias sobre el naufragio y para confirmar el estado de los tripulantes. “No nos dan información y esto es un sinvivir”, explica la tía de uno de los marineros a las puertas de la empresa armadora mientras espera que le den noticias de su sobrino Jonathan Calderón, de 39 años.

El barco estaba a punto de regresar a Marín porque los oficiales ya daban por terminada la marea. Entre los supervivientes se encuentra el patrón del buque, Juan Padín Costa, de 53 años, que pudo informar a su familia de que está sano y salvo. Oriundo de Cangas (Pontevedra), el capitán también ha confirmado que su sobrino Eduardo Rial Padín (42) es otro de los que ha logrado sobrevivir. Un portavoz de la empresa armadora Nores ha comentado a EL PAÍS que están trabajando intensamente para poder facilitar un comunicado oficial: “Las noticias nos han ido llegando a cuentagotas y muy confusas, incluso en muchos momentos contradictorias, por eso hay que esperar a tener todos los datos, porque es información delicada que afecta a muchas familias”.

Dos familiares de uno de los tripulantes del barco 'Villa de Pitanxo', este martes en Marín.
Dos familiares de uno de los tripulantes del barco 'Villa de Pitanxo', este martes en Marín.OSCAR CORRAL

La alcaldesa de Marín, María Ramallo, ha sido rotunda a la hora de ponderar la envergadura del naufragio: “No recuerdo una tragedia de tal magnitud. Para un pueblo como el nuestro, aunque hay tripulación de toda la comarca de O Morrazo, no recuerdo nada semejante”, ha añadido. De la tripulación, tres miembros son de Cangas do Morrazo, otros tres son de Marín, uno de Bueu, otro de Moaña y otro de Huelva. “Los peruanos y los ghaneses no son gallegos de nacimiento, pero sí de adopción porque llevaban viviendo aquí mucho tiempo”, ha dicho Rosa Quintana, conselleira do Mar de la Xunta. “En los 13 años que llevo en el Gobierno, esta es la situación más complicada que nos toca vivir. Sobre todo, es saber que eran 24 tripulantes. Tres fueron rescatados con vida y están siendo trasladados a un hospital en helicóptero, pero no sabemos [más]”, ha añadido.

El Villa de Pitanxo, que tenía 50 metros de eslora (largo) y 10 de manga (ancho), estaba faenando en los caladeros de la Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste (NAFO, por sus siglas en inglés), donde se pesca sobre todo fletán negro, raya, gallineta nórdica, camarón boreal y bacalao.

La portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, se ha referido también al naufragio en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: “El Gobierno sigue con inquietud y preocupación las tareas de búsqueda y de rescate de la tripulación. Estamos en contacto permanente con los equipos de rescate. Les puedo confirmar que se han rescatado tres tripulantes, pero no puedo añadir ninguna otra información, y les pido especial prudencia en sus comunicaciones, porque sus familiares también siguen con atención estos acontecimientos”. Feijóo, en la entrada de la sede del PP en la calle de Génova, adonde ha ido por la reunión de la ejecutiva nacional del partido, ha dicho esta tarde: “No voy a hacer ninguna declaración porque no tengo la cabeza en el Partido Popular, sino en las familias que han probablemente perdido a sus seres queridos y en la angustia de las personas desaparecidas. Les pido respeto por esas familias”.

La ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.Foto: CHEMA MOYA (EFE) | Vídeo: EPV

Es habitual desde hace años que en los barcos gallegos de pesca de altura no toda la tripulación sea española. En muchos de ellos es frecuente que parte de los marineros y de los oficiales de máquinas —especialmente los de baja graduación— sean africanos, latinoamericanos o asiáticos. Sin embargo, los oficiales de los buques acostumbran a ser gallegos. Desde que se empezaron a jubilar los baby boomers, la generación que se creó en España a raíz de unos 650.000 nacimientos anuales entre finales de la década de los 50 y los 70, los armadores de esta comunidad están teniendo muchos problemas para encontrar un relevo generacional debido a las duras condiciones de vida en alta mar.

Uno de los naufragios más graves en las últimas décadas

EFE

El naufragio en aguas de Terranova del pesquero español Villa de Pitanxo es uno de los más graves que ha sufrido la flota pesquera española en las últimas décadas.

El 19 de julio de 1984 desapareció el congelador gallego Montrove, con 17 tripulantes a bordo, tras abandonar el puerto de Las Palmas, con destino al banco de pesca sahariano. Casi un mes después, el 10 de agosto, 22 marineros se dieron por desaparecidos y otros cuatro fueron hallados muertos al naufragar el pesquero onubense Islamar III, a unas 15 millas de la costa marroquí.

El 30 de septiembre de 1991, 16 marineros desaparecieron —14 de ellos españoles— al naufragar el palangrero hispano-alemán Frank-C, a 250 millas al oeste de Escocia. Sólo hubo un superviviente.

El 3 de octubre de 2000 murieron siete marineros y otros cinco desaparecieron en aguas irlandesas del Gran Sol en el naufragio del pesquero Arosa, con base en Marín (Pontevedra) pero de bandera británica. Cinco días más tarde, el hundimiento del pesquero Amur en aguas del Índico causó la muerte de ocho personas y otras seis se dieron por desaparecidas. El barco tenía bandera de Santo Tomé, pero era propiedad de una empresa de Las Palmas.

El 5 de septiembre de 2007 hubo cinco muertos y tres desaparecidos en el naufragio del pesquero Nueva Pepita Aurora, a unas 14 millas de la costa de Barbate (Cádiz), cuando regresaba de faenar en Larache (Marruecos) con 16 tripulantes a bordo.

El 10 de marzo de 2014 tuvo lugar la última gran tragedia hasta hoy. El pesquero gallego de bandera portuguesa Santa Ana zozobró frente al Cabo Peñas, en Asturias, y perecieron ocho de sus ocupantes.

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