Un capitán falsificó la firma de su jefe para mandar cartas golpistas a Alberto Garzón y Cayo Lara

El condenado suplantó la identidad de un coronel que participó en el 23-F cuando era teniente

Sede del Tribunal Supremo, en Madrid.
Sede del Tribunal Supremo, en Madrid.Pablo Monge

El capitán jurídico José Miguel González Reyes, destinado en la Zona de la Guardia Civil de Canarias, urdió una singular venganza contra su superior, el coronel Vicente Carricondo Sánchez. Escribió cartas de carácter golpista, con insultos y amenazas incluidos, y las remitió, en marzo de 2015, al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, al entonces coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, y a su sucesor, Alberto Garzón, todos ellos diputados. Al primero lo acusaba de “entregar el país al comunista Pablo Iglesias” y le aseguraba estar dispuesto a “tomar las armas de nuevo, si fuera necesario”; al segundo lo amenazaba de muerte con la expresión “despídase de la vida”; y al tercero le advertía lacónicamente: “Prepárate”.

Pero las cartas no las firmaba el capitán sino su superior y parecían más creíbles porque estaban fechadas el día 23 de febrero y su autor era, supuestamente, Vicente Carricondo Sánchez quien, más de tres décadas atrás, cuando era teniente, había sido condenado a un año de cárcel por su participación en el asalto al Congreso encabezado por el golpista Tejero. El capitán tomó la firma de su superior de un documento titulado “pliego de prescripciones técnicas-suministro de combustible para calefacción con destino a instalaciones de la Guardia Civil”.

A esa conclusión ha llegado la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que, en una sentencia dictada el pasado 14 de octubre, desestima el recurso del capitán jurídico contra la condena a un año y siete meses de cárcel que le impuso la Audiencia Provincial de Madrid como autor de un delito continuado de falsificación de documentos privados y a indemnizar a su superior con 1.000 euros.

El objetivo del capitán, según le sentencia, era “dañar la fama y la reputación del coronel”. Aunque el acusado negó en el juicio que sintiera animadversión alguna hacia su superior, este había presentado un parte disciplinario contra él y, aunque se archivó de plano, pudo enterarse de su existencia, según el tribunal. Además, el jefe fue multado por no ejecutar resoluciones favorables al oficial en varios procesos contencioso-administrativos y, en el registro del domicilio de este último, se halló un escrito en el que este acusaba al coronel de los delitos de abuso de autoridad, deslealtad e injurias. También se encontró en su ordenador un archivo denominado Carricondo cuyo contenido había sido borrado, pero del que se pudo recuperar el documento del que supuestamente extrajo la firma que reprodujo en las cartas.

Del mismo modo que el teniente Carricondo pudo continuar su carrera en la Guardia Civil pese a haber participado en el asalto al Congreso (inicialmente el Consejo de Guerra lo absolvió aplicando la obediencia debida, pero el Supremo lo condenó como autor de un delito de adhesión a la rebelión militar), el capitán González Reyes podrá seguir perteneciendo al Cuerpo Jurídico Militar.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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