Brahim Gali

Marruecos advierte de que tomará nota sobre la decisión de España de acoger al líder del Frente Polisario

La diplomacia marroquí acusa al Gobierno de “complicidad” y los nueve partidos del Parlamento tachan de “provocadora” la acogida del dirigente saharaui

Arancha González Laya saluda a su homólogo marroquí, Nasser Burita, el pasado 24 de enero en Rabat.
Arancha González Laya saluda a su homólogo marroquí, Nasser Burita, el pasado 24 de enero en Rabat.YOUSSEF BOUDLAL

El Ministerio de Exteriores de Marruecos difundió en la madrugada de este sábado un comunicado donde advierte de que la decisión de las autoridades españolas de no avisar a sus homólogos marroquíes sobre la llegada a Logroño del “jefe” del Frente Polisario, Brahim Gali, “no es una simple omisión”. La diplomacia marroquí sostiene que ese hecho es una “decisión soberana de España” de la que toma nota y sacará “todas las consecuencias”.

Brahim Gali, de 73 años, presidente de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) y secretario general del Frente Polisario, viajó desde los campamentos de Tinduf a España para ser internado en un centro de Logroño, donde se le trata de un contagio de covid-19, según revelaron más tarde fuentes oficiales saharauis. Su ingreso fue descubierto por los servicios de espionaje marroquíes y filtrado al semanario Jeune Afrique el jueves 22 de abril.

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Al día siguiente, la jefa de la diplomacia española, Arancha González Laya, declaró en rueda de prensa que su hospitalización “no impide ni perturba para nada” la relación con Marruecos. Añadió que su traslado a España obedecía a “razones estrictamente humanitarias para que pudiese recibir asistencia sanitaria”.

Sin embargo, la diplomacia marroquí convocó el sábado 24 de abril al embajador de España, Ricardo Díez-Hochleitner, para pedirle explicaciones y expresarle que Rabat “deplora” la actitud del Gobierno español.

El ministerio que dirige Naser Burita alega en el escrito difundido este sábado que las “razones humanitarias” no justifican “las maniobras urdidas a la espalda de un socio y vecino”. Y añaden que esas razones tampoco explican la “inacción” de la justicia española.

El comunicado alude a la querella que en 2019 presentó contra el secretario general del Frente Polisario Fadel Mihdi Breica, un activista saharaui de nacionalidad española que habita en El Aaiún, ciudad saharaui controlada por Marruecos. Breica declaró que en abril de 2019, llegó a los campamentos polisarios de Tinduf (Argelia), donde fue acusado de traidor después organizar actos contrarios a la línea oficial del Frente Polisario. El activista añade que fue arrestado en junio por militares de este grupo y “trasladado a varios lugares de detención, donde fue sometido a golpes y descargas eléctricas” y se le mantuvo “con los ojos vendados y manos y pies atados”.

El juez Santiago Pedraz, de la Audiencia Nacional, ordenó averiguar a la policía española el pasado 4 de mayo si Gali se encontraba ingresado en Logroño. Una vez ratificada su identidad, el juez lo citó para el 1 de junio.

El escrito de la diplomacia marroquí señala que la preservación de los derechos de las víctimas no deben hacerse con doble rasero. Y acusa a las autoridades españolas de ser cómplices de la “usurpación de identidad” y la “falsificación de pasaporte” que supuestamente Gali habría cometido con el fin de “burlar voluntariamente la ley”.

Finalmente, el ministerio de Burita alude a su homóloga González Laya y señala que “ciertos responsables gubernamentales” no deberían prejuzgar ni minimizar el impacto “grave” que el ingreso de Gali tendrá sobre la relación de los dos países.

Preguntada por el comunicado marroquí, la jefa de la diplomacia española ha contestado lacónicamente en la rueda de prensa que ha ofrecido en Asunción, donde se encuentra de visita, con su homólogo Euclides Acevedo: “España no tiene nada que añadir a lo que ya ha dicho hasta ahora”.

Horas después de la declaración de González Laya, los nueve partidos con representación en el Parlamento marroquí emitieron un comunicado conjunto en el que expresaron que la acogida de Brahim Gali es “inaceptable y abiertamente provocadora” para Marruecos. Las nueve formaciones tachan a las autoridades españolas de actuar con “indulgencia y complicidad”.

Las nueve formaciones son el islamista Partido Justicia y Desarrollo, el Partido Autenticidad y Modernidad, el Partido Istiqlal, la Asociación Nacional de Independientes, el Movimiento Popular, la Unión Socialista de Fuerzas Populares, la Unión Constitucional, el Partido del Progreso y el Socialismo y el Partido Socialista Unificado.

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