AGRESIONES

La Fiscalía pide entre 3 y 7 años de prisión por las agresiones de ultras el 9 d’Octubre de 2017 en València

El ministerio público atribuye a los investigados, en diferentes grados, delitos de odio, desórdenes públicos, coacciones, amenazas leves y maltrato de obra

Uno de los altercados del 9 d'Octubre de 2017 en València.
Uno de los altercados del 9 d'Octubre de 2017 en València.Biel Aliño / EFE

La Fiscalía Provincial de Valencia solicita penas que oscilan entre los tres y los siete años y medio de prisión para 28 personas —vinculadas a grupos ultra— acusadas de agredir y coaccionar a profesionales de los medios de comunicación y asistentes a la manifestación del 9 d’Octubre de 2017 en València. El ministerio público les atribuye, en diferentes grados, delitos de odio, desórdenes públicos, coacciones, amenazas leves, lesiones y maltrato de obra y reclama además multas y responsabilidad civil, según se desprende del escrito de calificación provisional al que ha tenido acceso Europa Press.

El punto de partida de las agresiones fue un llamamiento a concentrarse el 9 d’Octubre , Día de la Comunidad Valenciana, a través de redes sociales: “Quiero vivir un momento histórico, el primer año sin estelada por Valencia el 9-O. ¿Cuento con vosotros? Pza San Agustín 9-X-17”, decía uno de los acusados.

A este llamamiento respondieron un numeroso grupo de personas que se concentraron en la mañana del 9 de octubre junto al campo de fútbol de Mestalla tras una pancarta de Yomus CN10: Los congregantes se dirigieron al centro de la ciudad con el propósito de obstaculizar el desarrollo de la manifestación y enfrentarse a quienes asistieran por razón de su ideología, mantiene la fiscal.

Por la tarde, uno de los acusados, conocido como El Alfarrasí, quien había ostentado el liderazgo de la extinta peña del Valencia CF Yomus, accedió a la plaza de San Agustín, lugar de inicio de la manifestación, junto a otras personas entonando cánticos, gritos y realizando el saludo que consistía en mantener el brazo en alto, propio de movimientos fascistas y neonazis.

La actuación de estas personas, que increpaban a los manifestantes y se abalanzaban hacia donde se encontraban, a pesar del cordón policial, hicieron que, finalmente, el cordón cediera. Esto dio lugar a una estampida que hacía de todo punto imposible el normal transcurso de la manifestación convocada.

No obstante, y tras la intervención policial, la manifestación siguió su curso hacia la calle Colón, siendo en todo momento custodiados los manifestantes por la policía. Si bien no pudo concluir como estaba previsto, con la lectura del manifiesto en la estatua del Rey Jaume I en la Plaza de Alfonso el Magnánimo, sino que hubo de darse por terminada en la Plaza de América.

Sobre las 17 horas, recoge el escrito del ministerio público, mientras se organizaba la manifestación, varios trabajadores o colaboradores del Diari Jornada estaban montando una mesa informativa del periódico en un lateral de un quiosco cuando fueron increpados por un acusado, quien llevaba una bandera española a modo de capa.

Les preguntó entonces quiénes eran y a qué se dedicaban y trató de interceptar los ejemplares empaquetados. Mostró su enojo porque no le respondieron en castellano.

En ese momento, otro acusado fue hasta el lugar de la plaza donde se convocaba un grupo numeroso de personas que lucían tatuajes de claro signo nacionalsocialista y vociferaban brazo en alto y les instó a que agrediesen a los periodistas y les quitaran el material alegando que se trataba de propaganda de la CUP.

Al mismo tiempo, el primer acusado trataba de quitarles el material y les amenazó con cortarles el cuello con un gesto que portaba un arma blanca. Como uno de los periodistas estaba grabando, un individuo con la cara completamente tapada le empujó y le arrojó contra el suelo.

Minutos más tarde, continuaron las agresiones y los puñetazos a participantes en la manifestación. Por ejemplo, varios acusados siguieron a dos manifestantes y le dieron una fuerte patada a uno de ellos a modo de zancadilla, lo que le hizo caer al suelo y arrastró en su caída al compañero. Una vez allí, fueron agredidos con el mástil de una bandera cuatribarrada. Otro manifestante intervino para defender a las víctimas y un gran número de acusados se abalanzaron sobre él y lo acorralaron.

Por otro lado, diversos acusados se abalanzaron sobre un redactor gráfico que estaba fotografiando los acontecimientos para arrebatarle la cámara. Le arrojaron al suelo y le impidieron que se levantara al lanzar sobre él una mesa y un cartel de un bar de la misma calle donde se encontraba.

Más incidentes y mensajes

Otro acusado se dirigió a un periodista que también estaba grabando los hechos con su teléfono móvil y le dijo: “Te rajo el cuello”, al tiempo que hacía un gesto representativo de ello, a la misma vez que una mujer que no ha podido ser identificaba le arrojaba un líquido caliente.

En resumen, durante todo el recorrido de la marcha por las calles de Xàtiva y Colón, multitud de personas portadoras de banderas de España y de la Comunidad increpaban y gritaban a los manifestantes, llegando a varios conatos de agresiones físicas que fueron abortadas por la policía. Hubo que custodiarles e interponerse entre los atacantes y ellos a lo largo de todo el trayecto.

Varios días más tarde, el 12 de octubre siguiente, tras haberse emitido imágenes sobre lo acontecido en varias cadenas de televisión, un acusado publicó en su cuenta de Facebook el siguiente texto: “El 9 de Octubre de 1238 el Rey Jaume I conquistó Valencia y echó a los moros’. ‘El 9 de Octubre de 2017 el pueblo valenciano reconquistó Valencia y echó a los catalanistas”

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