Partido Popular

La reforma millonaria que transformó Génova con ayuda de la caja b

La Audiencia Nacional inició la pasada semana el juicio sobre el presunto pago con dinero negro de parte de las obras de la sede central del PP

Sede central del PP en la calle Génova de Madrid.
Sede central del PP en la calle Génova de Madrid.Samuel Sánchez

La sede del PP situada en el número 13 de la madrileña calle de Génova, de la que Pablo Casado ha decidido deshacerse, se alza en la capital de España como un auténtico símbolo de la supuesta corrupción del partido que lidera la oposición. Allí no solo se encontraba la caja fuerte donde, según ha reconocido el extesorero popular Luis Bárcenas, se guardaba el dinero negro de la caja b; sino que el propio edificio constituye un indicio en sí mismo de los sucios negocios que se urdían en el seno de la formación conservadora

La Audiencia Nacional comenzó el lunes de la semana pasada el juicio del caso de los papeles de Bárcenas, que se ha suspendido sine die tras la fase de cuestiones previas y antes del interrogatorio de los cinco acusados a raíz de que uno de ellos —Cristóbal Páez, exgerente del PP— enfermara por coronavirus. El tribunal espera a que se recupere para reiniciar una vista oral donde, entre otras cuestiones, se analizará el supuesto uso de los fondos procedentes de la contabilidad paralela para pagar la remodelación de la sede. El magistrado instructor José de la Mata calculó en su auto de apertura de juicio oral que los populares utilizaron presuntamente más de 1,5 millones de euros de su caja b para costear esas obras.

La reforma. La investigación detalla que el PP, procesado como responsable civil subsidiario, decidió en 2005 acometer una enorme remodelación del edificio. Para ello, contactó con Unifica Servicios Integrales Sociedad Limitada, una empresa encabezada por el arquitecto Gonzalo Urquijo y por su socia Belén García, acusados ambos en la vista oral. Estos, según explicó De la Mata, negociaron el pago de las obras con Luis Bárcenas y Cristóbal Páez, que entonces eran el gerente y el adjunto a la gerencia respectivamente, y que también se sientan en el banquillo.

El proyecto de reforma se prolongó desde 2005 a 2010 y, durante ese tiempo, las obras se desarrollaron en siete de las plantas del inmueble, además de en sótanos, garajes y otras dependencias. “Los trabajos se llevaron de forma individualizada, planta por planta, comenzándose por la reforma de la sexta [...] hasta culminar en 2010 con la séptima”, donde se encontraba el despacho de Mariano Rajoy, entonces presidente del PP.

Descuentos. La Fiscalía Anticorrupción subraya en su escrito de acusación que, durante las negociaciones, ambas partes acordaron que los populares pagarían presuntamente parte de la reforma con el dinero procedente de la caja b, que se nutría de donaciones ilegales porque sobrepasaban la cantidad máxima permitida y las hacían contratistas de la administración. Según la acusación pública, esta operación fue supervisada por el entonces tesorero Álvaro Lapuerta, fallecido en 2018. “La finalidad perseguida era la de dar salida a dichos fondos”, apunta el ministerio público, que además relata cómo el PP obtuvo un descuento del 8% al 10%: “Como reparto del ahorro fiscal que ambas partes obtenían al ocultarlos a la Hacienda Pública”.

Cartel de Pablo Casado en la sede de la calle de Génova, el día después del batacazo del PP en las elecciones del 28-A, en 2019.
Cartel de Pablo Casado en la sede de la calle de Génova, el día después del batacazo del PP en las elecciones del 28-A, en 2019. Samuel Sánchez

Pago dual. Con el objetivo de ocultar esta trama, se ideó un “sistema de pago dual”, en palabras del juez De la Mata. Por un lado, Unifica emitía facturas correspondientes a solo una parte de los trabajos, que después la formación reenviaba al Tribunal de Cuentas para su fiscalización. Pero, por otro, el PP abonaba otra parte de las obras “con fondos ajenos al circuito económico legal, valiéndose a tal efecto de las cantidades que eran gestionadas por Bárcenas y Lapuerta a modo de caja b”, remacha el magistrado.

“Estos pagos no se contabilizaron ni declararon a la Hacienda Pública por ninguna de las partes”, apunta la Fiscalía en su escrito, donde añade cómo los implicados “procedieron entonces a elaborar diversos documentos —certificaciones de obras, facturas y proyectos— en los que se omitieron e hicieron constar datos que no se correspondían con la realidad”.

Los apuntes de la caja b. La investigación concluyó que, “al margen de la facturación y contabilización oficial”, el PP pagó 1.552.000 euros procedentes de la caja b. Varios de esos abonos se encuentran reflejados en los conocidos como papeles de Bárcenas, que EL PAÍS publicó en enero de 2013. Así, por ejemplo, el juez detalló que consta un apunte del 28 de enero de 2008 por valor de 195.000 euros correspondiente a la reforma de la segunda planta (con el descuento aproximado del 8% incluido); otro del 13 de marzo de ese mismo año (258.000 euros) por la quinta; otro de 31 de julio (235.000 euros) por la tercera; otro de diciembre (200.000 euros) por la cuarta; así como otra partida del 23 de noviembre de 2006 (184.000) por la obra de la planta baja, a la que se suma “un anticipo por importe de 480.000 euros abonado en metálico y cuya salida no quedó registrada en las anotaciones que reflejaban la contabilidad paralela del partido”. Los investigadores registraron las sedes del PP y Unifica, donde encontraron versiones distintas de la misma documentación —como presupuestos— “con importes diferentes”.

Esquema elaborado por la Fiscalía Anticorrupción sobre los pagos del PP a Unifica supuestamente procedentes de la caja b y no declarados a Hacienda.
Esquema elaborado por la Fiscalía Anticorrupción sobre los pagos del PP a Unifica supuestamente procedentes de la caja b y no declarados a Hacienda.

La confesión de Bárcenas. Antes de que comenzara el juicio, Luis Bárcenas envió un escrito a la Fiscalía Anticorrupción donde confesaba el pago de una parte de las obras de reforma de la sede de Génova 13 con dinero negro: “En el ejercicio 2006, el PP destinó unos 600.000 euros de los fondos percibidos por los donativos no contabilizados al pago de las obras de remodelación. En el ejercicio 2008 se destinaron a este fin una cantidad aproximada a los 900.000 euros”, reconoció el extesorero popular en su escrito, donde describía como la caja b de la formación se “nutría con carácter general de donativos o aportaciones efectuadas por personas relacionadas con empresas beneficiarias de importantes adjudicaciones públicas”. Según él, Mariano Rajoy estaba al tanto.

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