Interior ordena revisar los sistemas de seguridad de las cárceles tras la fuga de ‘El Piojo’

Instituciones Penitenciarias alerta del uso de drones para introducir droga y otros objetos prohibidos en las prisiones

Fernando Grande-Marlaska, durante la presentación la semana pasada del proyecto de nuevo centro penitenciario de Zubieta, en Donosti.
Fernando Grande-Marlaska, durante la presentación la semana pasada del proyecto de nuevo centro penitenciario de Zubieta, en Donosti.Javi Colmenero (Europa Press)

El Ministerio del Interior ha impartido este lunes instrucciones a los directores de todos los centros penitenciarios para que revisen los sistemas de seguridad de las prisiones y se cercioren de que se aplican correctamente las medidas contempladas en los protocolos para evitar fugas. La medida se adopta nueve días después de que dos peligrosos delincuentes, Jonathan Moñiz Alcaide, El Piojo, y su hermano Miguel Ángel, consiguieran evadirse de la cárcel de Valdemoro (Madrid). La investigación posterior ha revelado que se produjeron graves errores humanos que facilitaron que escaparan. Aunque fuentes penitenciarias señalan que este tipo de recordatorios se hace tres veces al año ―coincidiendo siempre con el inicio de periodos vacacionales, como ocurre ahora con las Navidades― en esa ocasión se hace referencia a “incidencias e incidentes acaecidos durante el presente año” y se incluyen factores, como la custodia de las llaves o las medidas de seguridad del perímetro, que facilitaron la fuga del Piojo y su hermano. El departamento de Fernando Grande-Marlaska alerta también sobre el uso de drones para introducir en los penales españoles objetos prohibidos, como drogas y teléfonos móviles, según el documento interno al que ha tenido acceso EL PAÍS.

La fuga de los hermanos Moñiz se produjo la tarde del sábado 5 de diciembre, tras serrar los barrotes de un cuarto de almacenaje y conseguir sortear los muros y vallas del recinto con la ayuda de una soga hecha con sábanas y bolsas de plástico trenzadas, y una pértiga. Las investigaciones realizadas tanto por Instituciones Penitenciarias como por la Guardia Civil, responsable de la seguridad del perímetro, han revelado una cadena de errores humanos fruto de un “exceso de confianza” de funcionarios y agentes. De hecho, las alarmas sonaron durante 16 minutos sin que nadie acudiera a comprobar el motivo de su activación. Por todo ello, Interior hace ahora hincapié en la instrucción remitida a los centros penitenciarios en realizar “todos los miércoles [...] un chequeo minucioso y pormenorizado” todos los medios pasivos (muros, vallas, portones y concertinas, entre otros) y activos (circuito de cámaras de videovigilancia, sensores volumétricos, barreras de infrarrojos, iluminación...) de seguridad.

El documento también recuerda a los directores de las cárceles que deberán “despachar diariamente” con el jefe de la seguridad exterior del centro, responsabilidad de las Fuerzas de Seguridad del Estado, para coordinar la labor de los agentes con la de los funcionarios, así como para “establecer pautas para la revisión periódica” de las medidas de seguridad para detectar posibles “deficiencias”. Respecto al interior de las cárceles, Interior recuerda que los funcionarios no deben entregar las llaves que dan acceso a las diferentes dependencias comunes y que deben ser ellos los que hagan siempre “personalmente las operaciones de apertura y cierre de puertas”. Además, recuerda la necesidad de hacer, al menos, “dos veces por semana” un registro de estos cuartos y, en algunos casos, uno diario “en función de las características de los internos que albergan [el módulo en el que están] o por ser puntos más vulnerables”. Este recordatorio se produce tras constatar que los hermanos Moñiz iniciaron su fuga a través de una de estas dependencias, utilizada para guardar enseres de los reclusos, al que accedieron tras distraer durante un tiempo la llave y fabricarse una copia de manera rudimentaria.

Interior también ordena extremar la seguridad en los patios, comedores, salas de televisión y otros espacios comunes, que deben ser revisados por los funcionarios antes y después de que lleguen a ellos los reclusos. En este sentido, la instrucción constata “la utilización de drones para la introducción de sustancias estupefacientes, teléfonos móviles y otros objetos prohibidos en el interior de los centros penitenciarios” dejándolos caer, precisamente, en los patios. Por ello, Instituciones Penitenciarias reclama que se haga “una revisión exhaustiva de los patios” dos veces al día, justo antes de las salidas de la mañana y de la tarde de los presos a los mismos. La investigación ha revelado que los dos fugados, a los que acompañaba un tercer recluso que finalmente fue detenido, hicieron uso de un teléfono móvil en su fuga para avisar supuestamente a las personas que les esperaban fuera para recogerlos. Un informe elaborado por la Guardia Civil en 2019, tras detectarse el vuelo de drones en varias cárceles, alertaba de que en el mercado existen drones capaces de cargar con hasta 100 kilos de carga y que, por tanto, podrían utilizarse para facilitar la fuga de un recluso.

La nueva instrucción reclama “la correcta ejecución de las rondas nocturnas” que hacen los funcionarios de prisiones y, en concreto, la frecuencia de las mismas. Así, recuerda a los trabajadores penitenciarios que el tiempo que pasa entre una y otra no debe ser superior a las dos horas en los módulos ordinarios y a una hora en los departamentos cerrados y especiales, donde están recluidos los presos más peligrosos. También recuerda la necesidad de aplicar “de la manera más rigurosa y efectiva posible” los registros, con cacheos integrales, en aquellos reclusos sospechosos de traficar o consumir drogas cada vez que celebren una comunicación vis a vis (con contacto físico entre el recluso y sus familiares) o reingresen tras disfrutar de un permiso de salida. Además pide organizar la dispensa de medicamentos a los presos enfermos para evitar que los fármacos sean desviados al tráfico en las cárceles. Por último, Interior reclama revisar la situación “de todos y cada uno de los internos e internas con conductas y factores de riesgo suicida” antes del inicio de las fiestas navideñas por la influencia que estas pueden tener en el estado de ánimo de algunos. En 2019 se registraron 41 suicidios en las cárceles dependientes de Interior.

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Óscar López-Fonseca

Redactor especializado en temas del Ministerio del Interior y Tribunales. Llego a EL PAÍS en marzo de 2017 tras una trayectoria profesional de más de 30 años en Ya, OTR/Press, Época, El Confidencial, Público y Vozpópuli. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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