Caso Bárcenas

Siete años en busca del cohecho en la caja b del PP

El último informe del inspector Morocho vincula donaciones de los papeles de Bárcenas con obras públicas

Luis Bárcenas, en una imagen de 2013, al principio de la investigación del juez Pablo Ruz.
Luis Bárcenas, en una imagen de 2013, al principio de la investigación del juez Pablo Ruz.Uly Martin

Al pie del informe fechado el 13 de noviembre de 2020 no hay ningún nombre, solo un número: 81.067. Con eso basta para que el juez José de la Mata sepa que una de sus últimas actuaciones al frente del juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional —dentro de unos días marchará a ocupar un puesto en Europa— llevan la firma del inspector jefe Manuel Morocho que, desde hace muchos años, persigue el rastro de la financiación ilegal del PP. Y es ahora, casi en el tiempo de descuento, cuando el inspector 81.067 cree haber encontrado por fin indicios sólidos para probar el delito de cohecho [soborno a un funcionario público a cambio de concesiones] que se escondía presuntamente tras los papeles de Luis Bárcenas, el encargado durante casi 20 años de la tesorería del PP.

Esta historia comienza en 2008, en el despacho de Ildelfonso de Miguel, director general del Canal de Isabel II, la empresa dependiente de la Comunidad de Madrid que gestiona la distribución y el suministro de agua y que, por tanto, adjudica cada año decenas de millones de euros en obra pública. Unos días antes, De Miguel ha recibido una llamada de Luis Bárcenas para que atienda a un tal Rafael Palencia, empresario del sector de las depuradoras. El encuentro tiene lugar el 10 de junio de 2008. La fecha tiene su aquel. En dos semanas se celebrará el Congreso Nacional del PP y por aquellos días se especula con que Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, está sopesando disputar el liderazgo del partido a Mariano Rajoy. De Miguel, no se sabe si por indicación de su jefe, Ignacio González, por entonces vicepresidente madrileño y mano derecha de Aguirre, o por iniciativa propia, decide grabar la conversación y guardarla en un lápiz de memoria. No se conocerá su existencia hasta mucho después, aunque lo que se dijo en aquel despacho en junio de 2008 es la pieza maestra para completar el puzzle de la caja b del Partido Popular.

Rafael Palencia. Yo colaboro permanentemente con el partido.

Ildefonso de Miguel. ¿Qué haces? Por ejemplo ¿para cada proyecto de estos les das un...?

Palencia. Yo de momento voy haciendo una serie de entregas a cuenta permanentemente.

De Miguel. ¿Le entregas dinero?

Palencia. Sí, muchas veces.

De Miguel. ¿Pero le entregas dinero con independencia de que haya adjudicaciones o no?

Palencia. Hombre, un poco relacionado con las adjudicaciones.

De Miguel. ¿Y cuánto, y cuántas veces?

Palencia. Bueno, pues yo periódicamente le entrego 30, 35.000 euros. Es una cantidad que voy allí y entrego yo

De Miguel. ¿Qué se la das, en un sobre o así?

Palencia. Se lo doy en un sobre a Álvaro [Lapuerta] y a él [Luis Bárcenas].

En enero de 2013, el diario EL PAÍS publica los papeles de Bárcenas dejando al descubierto la caja b del PP. El juez Pablo Ruz abre la investigación. Entre los empresarios que desde 1990 a 2009 donaron en secreto más de ocho millones de euros al PP figura el nombre de Rafael Palencia, el de la empresa de depuradoras. Bárcenas ha anotado varias entregas de 20.000 o 30.000 euros a lo largo de 10 años. En total suman unos 200.000 euros, no demasiado dinero en comparación con los ocho millones que aparecen registrados en los papeles del gerente, pero lo importante para el juez Ruz y para la policía judicial es descubrir la existencia del cohecho. A pesar de que imputa a todos los empresarios que figuran en las anotaciones de Bárcenas, el juez no consigue demostrar el cohecho y en 2015 cierra la investigación y retira la imputación de los empresarios. Solo ha logrado enviar al banquillo a los tesoreros Álvaro Lapuerta ―ya fallecido― y Luis Bárcenas, y a los dueños del despacho de arquitectura encargados de la reforma de la sede del PP en la calle Génova de Madrid. Una parte de las obras se pagó con dinero negro.

Pero entonces se producen dos circunstancias que van a cambiar el curso de la investigación. De la Mata consigue la plaza titular del juzgado y se celebra el juicio principal del caso Gürtel. Aunque en esa vista no se juzgan los papeles de Bárcenas, hay varios testimonios —el de Francisco Correa, cabecilla de la trama corrupta, y el de un empresario que donó grandes cantidades al partido— que vinculan las donaciones ilegales a la adjudicación de contratos. De la Mata decide, a petición de las acusaciones populares, reabrir la investigación. A la vez, otro sumario abierto en la Audiencia Nacional en el juzgado vecino al que ocupa De la Mata, destapa corruptelas en el Canal de Isabel II. La intervención de las comunicaciones de los implicados en esa trama y los registros en el domicilio de algunos de los imputados sacan a la luz la conversación entre Ildefonso de Miguel y el empresario Rafael Palencia. El juez De la Mata y el inspector tienen otro motivo para tirar del hilo del cohecho.

Ignacio González, que llegó a ser presidente de la Comunidad de Madrid, habla en el segundo semestre de 2017 con su amigo Eduardo Zaplana, exministro y expresidente valenciano. Le cuenta que Ildefonso de Miguel, su hombre de confianza en el Canal de Isabel II, guarda información sensible: “Le sacó una grabación a un empresario diciendo que le daban pasta a Álvaro Lapuerta [tesorero del PP hasta junio de 2008 cuando le sucede en el puesto Luis Bárcenas] y no sé si a Rajoy”.

“Le sacó una grabación” es una manera de hablar. Esa grabación podría haber puesto en apuros al PP de Mariano Rajoy en junio de 2008, cuando se jugó la batalla por el poder que Aguirre no quiso dar. Uno de sus hombres de confianza tuvo una carta escondida que, de haberla utilizado, hubiese provocado una gran crisis en el PP.

Doce años después, el inspector Morocho sigue tirando del hilo. Ha pedido los expedientes de obras adjudicadas a la empresa de Rafael Palencia y ha descubierto numerosas irregularidades. Las va detallando en amplios informes que entrega a De la Mata. El último es un trabajo en el que destripa la conversación grabada en 2008. Va poniéndola en contexto con todo lo que sabe de los papeles de Bárcenas. El inspector escribe en su informe un párrafo que define perfectamente lo que es un cohecho: “En este sentido se concreta la adjudicación obtenida por Degremont [la empresa de Rafael Palencia] del servicio de Explotación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Madrid, adjudicado por el Canal de Isabel II, estableciéndose de forma indiciaria una correlación objetiva, subjetiva y temporal entre la entrada de fondos efectuada por el entonces presidente de Degremont y registrada en la cuenta analítica [los papeles de Bárcenas], y la adjudicación del concurso”. De la Mata abandonará el Juzgado de Instrucción número 5 en unos días. A modo de despedida, el inspector 81.067 le acaba de entregar la pieza que le faltaba para intentar cuadrar el círculo de la financiación ilegal del PP.

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