“¡Basta de manosearnos!”

Cinco víctimas relatan a EL PAÍS su visión sobre el acercamiento de presos de ETA, el papel de Bildu y la bronca política que se genera en su nombre

Consuelo Ordóñez.
Consuelo Ordóñez.mónica torres

ETA anunció el cese definitivo de la violencia en 2011, pero sigue muy presente en la bronca política, como se volverá a ver este miércoles en el Congreso. Cinco víctimas del terrorismo relatan a EL PAÍS cómo viven ese enfrentamiento entre partidos, el papel de Bildu y el acercamiento de presos de la banda.

Bajo el Gobierno de Pedro Sánchez se ha trasladado a cárceles próximas a Euskadi a 93 reos. Otros 11 en tercer grado o semilibertad requirieron traslados. Con los Ejecutivos de Mariano Rajoy (2011-2018) se realizaron 40 acercamientos. En los de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), 237. En los de José María Aznar (1996-2004), 426 y en los de Felipe González, entre 1989 y 1996, un total de 569, según Instituciones Penitenciarias.

Gorka Landaburu. “Bastante tienen las familias con tener a un hijo terrorista”

“No me olvido. Yo me acuerdo de ETA todas las mañanas, al atarme los zapatos, porque me faltan tres dedos de una mano, dos de la otra, me dejaron casi ciego y sordo”, explica el periodista Gorka Landaburu, víctima de un paquete bomba enviado por la banda en 2001. “Pero estoy muy enfadado y muy cansado de que se utilice a las víctimas con fines partidistas. En lugar de avanzar, parece que retrocedemos. Y la culpa no la tiene solo la izquierda abertzale, sino la derecha que saca a ETA como un comodín. Deberían ocuparse más de las víctimas, que algunas lo necesitan mucho, y menos de utilizar a ETA con intereses indecentes. Hoy hay peor ambiente político en el hemiciclo que en Euskadi, donde hace años que esas miradas de odio, cuando te flagelaban en la calle, han desaparecido”.

Gorka Landaburu, en el hospital, tras recibir un paquete bomba enviado por ETA en 2001.
Gorka Landaburu, en el hospital, tras recibir un paquete bomba enviado por ETA en 2001. IMAGEN CEDIDA POR TVE

Landaburu lamenta que “se hable más de ETA que de la pandemia o de la crisis económica”. “No digo que no haya que hablar de esto, exigirle a la izquierda abertzale una autocrítica veraz, pero me escandaliza la utilización que se hace en un momento en el que la banda ya no existe. ¿Dónde estaban hace años esos que ahora se rasgan las vestiduras, que son los más dolidos, los que tienen el nudo en la garganta y ganas de vomitar? Se habla de Bildu como si todavía tuviéramos que mirar todos los días debajo del coche. Como si todavía sufriéramos las pintadas, los cócteles molotov en casa, las corbatas negras en el buzón, las llamadas a las tres de la mañana. Nos guste o no, han cambiado de estrategia porque no les ha quedado otro remedio. ETA ha sido derrotada. La vencimos entre todos. Siempre hemos dicho que dejaran las pistolas e hicieran política, que con la palabra pueden defender hasta la independencia. Bombas o votos, que decía Alfredo Pérez Rubalcaba. Me puede gustar menos que Bildu esté ahí, pero acepto la democracia, que no es a la carta. Y lo que de verdad me preocupa es que el 60% de los jóvenes no sepan quién fue Miguel Ángel Blanco. Ese ha sido nuestro gran error".

Landaburu denuncia también hipocresía en el debate sobre el acercamiento de los presos. “Siempre se han acercado. El que más, Aznar. Un barrote en una celda es el mismo en Sevilla que en Martutene. ¿Por qué tenemos que castigar más a las familias? Bastante tienen ya algunas con tener un hijo terrorista. Lo he dicho siempre y se lo dije también a Mariano Rajoy: acercando a los presos les quitamos el argumento victimista. Conozco familias que en cuanto han acercado al hijo, han dejado de salir con la pancarta a la calle. Eso se llama miras políticas”. Cuando supo del acercamiento de una de las etarras condenadas , entre otros atentados, por el envío del paquete bomba que le mutiló, escribió un tuit en el que decía que no se alegraba por ella, pero sí por su familia. "La mayoría de la gente reaccionó muy bien. Pero también me han acusado de tener síndrome de Estocolmo. Uno me dijo: “Ojala te hubieses muerto”.

Nació en Francia – su padre era vicepresidente del Gobierno vasco en el exilio- y vivió 20 años en París. "Él murió en el exilio. Yo viví la dictadura de Franco y la de ETA y después del atentado, desde el hospital, les dije a los terroristas que no me marcharía de Euskadi, que me quedaba hasta conseguir la paz. Ahora sigo peleando, apostando por la convivencia”.

Maite Araluce. “La condición de víctima nunca prescribe”

La familia estaba comiendo cuando oyó los disparos. “Nos asomamos a la terraza y bajamos la calle. Lo que vimos no se nos olvidará nunca”, relata Maite Araluce, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) e hija de Juan María Araluce, presidente de la Diputación de Gizpuzkoa asesinado aquel día, 4 de octubre de 1976, junto a otras cuatro personas. Araluce tenía nueve hijos y 59 años. Maite, que entonces tenía 15, recuerda que después de matar a su padre, les hicieron la vida imposible. “Tuvimos que marcharnos. Empezar de cero. ETA nos impuso una vida distinta. Y hoy, cada vez que oímos hablar a alguien de Bildu o la noticia del acercamiento de algún preso, lo revivimos todo. La condición de víctima del terrorismo nunca prescribe”.

Maite Araluce, tercera por la derecha, en un acto de homenaje en el Congreso a las víctimas del terrorismo  en 2018.
Maite Araluce, tercera por la derecha, en un acto de homenaje en el Congreso a las víctimas del terrorismo en 2018.© Carlos Rosillo

“Este Gobierno parece que está más cerca de los terroristas que de las víctimas porque no exige a los presos que colaboren con la justicia para los acercamientos”, afirma. “Hay más de 300 casos sin resolver. Dicen que se arrepienten, pero no se acuerdan de nada”. Araluce recuerda que “siempre ha habido acercamientos”. “Lo han hecho todos los Gobiernos y hay que reconocer que el ministro del Interior [Fernando Grande-Marlaska] nos avisa antes, aunque nos gustaría que lo hiciera con más antelación para que nuestros psicólogos puedan preparar mejor a las víctimas”. La asociación ha pedido una reunión con el ministro para abordar este y otros asuntos.

La presidenta de la AVT respeta que otras víctimas piensen de forma diferente. “Nosotros sabemos lo que es el sufrimiento de que hayan matado a un familiar y no vamos a afearle nunca a una víctima que tenga una opinión distinta. Los partidos no lo pueden entender, aunque hayan tenido víctimas en sus filas, y muchas veces nos hemos sentido utilizados. Una cosa es que nos citen como homenaje, como recuerdo, y otra que nos utilicen para atacarse entre ellos. Eso es una falta de respeto”. Araluce cree que Bildu debería estar ilegalizada y considera una “humillación” que se haya convertido en un “interlocutor político válido”.

Rosa Lluch: “Dicen que nos protegen, pero lo que hacen es reabrir nuestras heridas”

El próximo sábado se cumplen 20 años del asesinato de Ernest Lluch, ministro de Sanidad en el primer gobierno socialista y catedrático de Historia Económica en la Universidad de Barcelona. Los pistoleros de ETA le atestaron dos tiros en la cabeza después de escribir varios artículos en los que abogaba por “realizar contactos entre el Gobierno y la organización terrorista sobre el tema de los presos y las armas” y “dar soluciones constitucionales y democráticas a problemas que existen, haya violencia o no la haya”. Una de sus hijas, Rosa Lluch, explica que “todos los aniversarios son duros”, pero este lo vivirá “con la indignación y la tristeza” de ver “cómo solo se utiliza a ETA para atacar a otros partidos políticos”. “Dicen que nos protegen, que vigilan por nuestros intereses, cuando en realidad lo que están haciendo es abriendo otra vez nuestras heridas”.

Rosa Lluch, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en un acto en Barcelona.
Rosa Lluch, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en un acto en Barcelona. EUROPA PRESS

Lluch opina, sobre el acercamiento de presos, que “la ley está para cumplirla. Cuando nos gusta más y cuando nos gusta menos” y recuerda que “siempre los ha habido. También cuando los etarras seguían generando víctimas”. Cree que Bildu no es equiparable a ETA. “Hay gente en Bildu que en el peor momento de la violencia la comprendió, la alentó o la silenció, pero hay también mucha gente que la condenó desde el primer día. Ese maniqueísmo de decir que Bildu es ETA es como decir que todos los de Vox son descendientes de los franquistas. Bildu es una fuerza que representa a una población del País Vasco votada en unas elecciones. No somos nadie para hacer callar a una elección democrática”.

Por pensar así, la han llamado “traidora”. “Me parece muy preocupante. A mí no se me ocurriría. Y menos decir que estoy protegiendo a las víctimas cuando en el fondo las estoy atacando. No se puede jugar con la violencia bajo ningún concepto. Me parece curioso que ETA vuelva a estar presente en el discurso político en los últimos meses cuando había dejado de estarlo en los últimos años. Habría que plantearse qué intereses, qué necesidad hay detrás”.

Consuelo Ordóñez: “Casado manipula la realidad y ha creado una polémica falsa"

Gregorio Ordóñez,teniente de alcalde de San Sebastián por el PP, tenía 36 años cuando fue asesinado por ETA de un tiro en la nuca en el bar en el que almorzaba con María San Gil y otros dos colaboradores. Era 23 de enero de 1995. Su hermana Consuelo fue, en 1998, una de las fundadoras del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite). Hoy está muy enfadada con la clase política. “Estoy convencida de que si personas como mi hermano y como Fernando Buesa [socialista asesinado por la banda en el año 2000] siguieran aquí, las cosas serían muy diferentes y la política no sería tan ruin”.

Consuelo Ordóñez.
Consuelo Ordóñez.mónica torres

Ordóñez critica abiertamente al actual líder del partido de su hermano, Pablo Casado, “por manipular la realidad y crear una polémica falsa con los acercamientos”. “Los ha habido siempre, aunque ahora se rasguen las vestiduras. También cuando ETA mataba. La diferencia es que ahora el ministro nos los comunica. ¡Basta de manosearnos!”. La presidenta de Covite defiende “la coherencia” de su colectivo, que nunca ha criticado la política penitenciaria. “No nos corresponde. Cada uno pone sus requisitos y el del arrepentimiento, por ejemplo, era un golpe brutal a ese mundo, rompía la disciplina”. Critica también la manipulación sobre los terceros grados: “Es la ley y nosotros la conocemos muy bien, aunque se aprovechen de la ignorancia. Me parece indecente cómo pretenden utilizarnos con este tema. Nosotros nos dedicamos a recordar a las víctimas y sus historias. Así se demuestra la sensibilidad con ellas, no poniendo alfombra roja a Bildu, que es legal pero inmoral, o manipulando la realidad".

Ordóñez lamenta que se pretenda imponer un discurso de “víctimas buenas y malas” según lo que opinen sobre la política del gobierno de turno. “A mí me han afeado que critique a Casado siendo mi hermano del PP. Mi hermano fue víctima de los extremismos ideológicos. Y gente que los combatía conmigo en la calle ahora no lo hace. Me preocupa mucho esa polarización”.

Manuela Lancharro: “A mi madre le cuesta mucho ir al cementerio”

Su hermano Antonio fue uno de los 12 guardias civiles asesinados por ETA en la plaza madrileña de la República Dominicana en 1986. Tenía 21 años, llevaba menos de uno en el cuerpo y apenas tres meses en Madrid. Ella aún recibe ayuda psicológica. “Siento mucha rabia por los acercamientos. Me parecen un privilegio. Cuando les oigo hablar de ellos, en lo que les cuesta a esas familias desplazarse a Andalucía o donde estén sus presos, pienso en mi madre, y en lo que le cuesta a ella ir con sus muletas al cementerio y en que mi hermano no puede salir de donde está". “Tampoco puedo entender que Bildu sea un partido legal y que el Gobierno pacte con ellos. A mi madre nadie le ha pedido perdón. Es un sufrimiento tremendo, muy frustrante. Como si mi hermano hubiera muerto para nada. Me he llevado muchas decepciones. Con los políticos y con otras víctimas".

Manuela Lancharro pone flores en el monumento a las víctimas del atentado de la plaza madrileña de República dominicana.
Manuela Lancharro pone flores en el monumento a las víctimas del atentado de la plaza madrileña de República dominicana. SAMUEL SÁNCHEZ

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