DISTURBIOS

La policía descarta conexiones entre los grupos que provocan disturbios contra las restricciones

Los análisis policiales apuntan a una mezcolanza de ultras, grupúsculos antisistema y delincuentes. La noche del sábado se saldó con 56 detenidos en una decena de ciudades

Disturbios en las calles del centro de Madrid contra las restricciones del estado de alarma, en una imagen tomada de Twitter. En vídeo, los enfrentamientos entre los manifestantes y las autoridades.SERVICIO ILUSTRADO (AUTOMÁTICO) / EUROPA PRESS (VÍDEO: ATLAS)

La policía no ha encontrado, hasta ahora, "ninguna conexión” entre los distintos grupos que, en los últimos días y convocados a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, han provocado disturbios de distinta gravedad en una veintena de ciudades españolas en protesta por la instauración del estado de alarma y el toque de queda para frenar la segunda oleada de la pandemia. “Los participantes no responden a ningún perfil concreto”, coinciden en señalar diversas fuentes policiales consultadas por EL PAÍS.

“Hay gente de extrema derecha, ligados muchos a grupos ultras del fútbol, pero también grupúsculos de izquierda, individuos antisistema con antecedentes por hechos similares, algún negacionista [de la pandemia] o simples delincuentes que aprovechan para robar… depende de la ciudad”, detalla un responsable policial. En la noche del sábado, fueron detenidas 56 personas —33 de ellas en Madrid— por participar en altercados que fueron desde la quema de contenedores y el lanzamiento de objetos a agentes antidisturbios al saqueo de comercios. “Es un batiburrillo ideológico tan difuso como confuso”, admite un alto mando policial.

Los primeros incidentes de importancia se registraron el martes pasado en el barrio de Pino Montano, de Sevilla, una zona de clase obrera en la que una protesta pacífica de un centenar de personas contra las restricciones desembocó en lanzamiento de petardos, quema de contenedores y lanzamiento de piedras. Fuentes policiales vincularon entonces aquellos altercados a grupos ultras de fútbol. De hecho, fueron identificados dos individuos vinculados a una peña radical de un equipo de la ciudad. La llama prendió en otras ciudades los siguientes días. El jueves le tocó a Bilbao. El viernes los disturbios se extendieron a Barcelona –donde se produjeron una veintena de heridos- y al barrio del Gamonal, en Burgos, además de a Santander, Valencia y Zaragoza. La noche del sábado les tocó el turno a Vitoria, Logroño, Madrid, Guadalajara, Sevilla, Granada, Cartagena, Barcelona, las tres capitales vascas... una veintena de ciudades, en total.

Fuentes policiales destacan que en cada una de estas localidades el perfil de los participantes es muy dispar. “En El Gamonal, se trata mayoritariamente de grupos de extrema izquierda. En Barcelona había una mezcolanza de ultras de derecha, independentistas y delincuentes habituales. En Madrid aparecían negacionistas, gente de extrema derecha, ultras del fútbol y grupúsculos antisistema… Es un batiburrillo y no se puede poner el foco en ningún grupo o ideología concreta”, señala un responsable policial, que admite que los mensajes lanzados “desde algún partido político [en referencia a Vox, algunos de cuyos líderes han alentado las protestas en redes sociales en los últimos días]” pueden haber avivado la crispación, aunque no lo consideran “ni mucho menos” determinantes de lo sucedido.

“Más que por ideología concreta, lo que mueve a muchos de estos alborotadores es el simple placer de la violencia, de enfrentarse a la policía. Cualquier excusa les parece buena para protagonizar disturbios”, recalca un responsable policial. Este admite que también influye el cierre del ocio nocturno o la imposibilidad de ir al campo de fútbol a ver los partidos de su equipo: “Para muchos, es una válvula de escape que ahora se les ha cerrado”. También destacan la presencia de delincuentes habituales, que aprovechan los incidentes para iniciar saqueos de comercios, añaden estas fuentes.

La policía también resalta que los altercados suelen estar protagonizados por grupos muy reducidos. “Lo que estamos viviendo estos días no tiene nada que ver con los incidentes de Barcelona del año pasado [por la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del procés] por número de participantes y gravedad. Ahora, a veces no participan ni una treintena de personas”, añade un alto mando. Los datos de la noche del sábado recopilados en un informe policial al que ha tenido acceso este diario así lo corroboran. En Logroño se concentran unas 500 personas para protestar por el toque de queda, aunque finalmente fue un grupo de “unos 150” el que protagonizó los altercados. Fueron detenidas seis personas. En Madrid, donde más arrestos se produjeron, los agentes cifran entre 80 y 100 los participantes en los disturbios que causaron heridas de carácter leve a 12 personas, entre ellos tres antidisturbios. La policía destaca que entre la treintena de arrestados en la capital, la mitad ya tenía antecedentes policiales previos por su participación en altercados.

En Santander, donde hubo cinco detenidos, los incidentes fueron protagonizados por medio centenar de personas. En Granada, con 40 participantes, los agentes arrestaron a una persona. Y en Cartagena, con un número similar de manifestantes, hubo dos detenidos. En Sevilla, con un par de contenedores incendiados, la autoría se adjudica a “un grupo de tres o cuatro jóvenes”… En otras ciudades, como Ibiza, Zaragoza, Jaén u Oviedo, el informe policial destaca la ausencia de incidentes y el bajo número de participantes en las concentraciones.

Protestas en Italia y Alemania

Las protestas violentas contra las restricciones impuestas por los Gobiernos para luchar contra los contagios se han extendido por otros países de Europa. En Italia, una ola de protestas recorre el país de norte a sur desde hace una semana. El patrón se ha repetido en varias ciudades, desde Nápoles, donde se originó este tipo de manifestación, hasta Milán, pasando por Roma, Florencia, Turín o Trieste, informa Lorena Pacho. Por un lado, comerciantes, taxistas y trabajadores afectados por las restricciones se han manifestado de forma pacífica contra las decisiones del Gobierno de clausurar cines y teatros y de cerrar bares y restaurantes a las seis de la tarde. Y por otra parte, pequeños grupos, casi siempre de encapuchados, han provocado disturbios lanzando objetos, petardos o cócteles molotov contra la policía o las delegaciones del Gobierno, quemando contenedores o destrozando escaparates de comercios.

El Ministerio del Interior ha alertado de la infiltración de “grupos profesionales del desorden”, como clanes criminales, organizaciones, en particular de extrema derecha, pero también de extrema izquierda o ultras de los estadios de fútbol que buscan alimentar el enfrentamiento y crear el caos. En los disturbios de Nápoles, donde prendieron las protestas violentas, las autoridades vislumbran la sombra de la Camorra. En Roma, el sábado se llevaron a cabo dos manifestaciones que acabaron en choques con las fuerzas del orden. Por la mañana, algunos militantes de extrema derecha, según la policía, que se encontraban en la protesta de la céntrica plaza de Campo dei Fiori trataron de movilizar a las masas hacia la plaza del Parlamento y comenzaron a lanzar objetos a los agentes de seguridad. Y por la tarde, varios integrantes del movimiento “Tú nos cierras, tú nos pagas”, vinculado a organizaciones comunistas, lanzaron petardos frente al cordón policial.

Varios miles de personas se manifestaron el sábado en varias ciudades alemanas para protestar contra las medidas aprobadas por las autoridades federales y regionales destinadas a combatir la propagación de los contagios del coronavirus, informa Enrique Müller. La principal manifestación se celebró en Dresde, donde unas 5.000 personas respondieron a la convocatoria de la iniciativa Querdenken, un movimiento que nació en Stuttgart y que tiene una fuerte conexión con los grupos de ultraderecha.

Fráncfort, la capital financiera alemana, fue escenario el sábado de un violento ataque contra la policía, La violencia comenzó alrededor de las 22.45. cuando la gente empezó a tirar piedras, botellas y huevos a un coche de policía que pasaba. Los enfrentamientos se volvieron violentos rápidamente, y una multitud de 500 a 800 personas “que no respetaban las instrucciones relativas al coronavirus" atacaron la principal comisaría de la ciudad con huevos y botellas.

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