Memoria histórica

Batalla contra otro expolio de Franco después de Meirás

Nuevos documentos desvelan las presiones del dictador para hacerse con dos figuras del Pórtico de la Gloria

Santiago de Compostela - 22 sep 2020 - 22:30 UTC
Las esculturas de los profetas en una exposición sobre el Maestro Mateo en el pazo de Xelmírez (Santiago), en septiembre de 2019
Las esculturas de los profetas en una exposición sobre el Maestro Mateo en el pazo de Xelmírez (Santiago), en septiembre de 2019óscar corral

Las figuras de los profetas Abraham e Isaac —interpretadas en realidad como Ezequiel y Jeremías— que formaban parte del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago tienen más de 700 años, pero su futuro depende ahora de lo que les pasó entre 1948 y 1961. En esos 13 años, las piezas, que están siendo disputadas a la familia Franco por el Ayuntamiento de la capital gallega, pasaron de las manos particulares de un conde a las del Consistorio, para aparecer, sin explicación aparente, en el catálogo de una exposición de arte románico como propiedad de “S. E. el Jefe del Estado”. El historiador Francisco Prado-Vilar ha encontrado nueve cartas que prueban que las estatuas fueron registradas por primera vez como propiedad de Franco gracias a las presiones del entorno del dictador, pese a que nunca llegaron a ser exhibidas en aquella muestra.

El Ayuntamiento de Santiago de Compostela perdió en primera y segunda instancias su intento de recuperar las estatuas en los tribunales, pero Prado-Vilar asegura que su hallazgo es la prueba de que la posesión pacífica de las obras que los herederos del dictador esgrimieron en el juicio fue en realidad un fraude. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) reclama que la Xunta promueva otra demanda judicial con las nuevas pruebas.

En el verano de 1961, Franco, su esposa, Carmen Polo, y las cámaras del NO-DO visitaron en Santiago la Muestra Internacional de Arte Románico. La visita desató presiones oficiales para que el catálogo de la muestra incluyera las estatuas, que se encontraban en el pazo de Meirás y nunca fueron expuestas. Manuel Chamoso, máxima autoridad de patrimonio en Galicia en la época, confesó en una carta dirigida a Joan Ainaud de Lasarte, comisario general del evento, que había recibido un requerimiento del gobernador civil de A Coruña para cumplir “el deseo de Su Excelencia el Generalísimo” de que figurasen. Chamoso desvela que se incorporaron fotos de los profetas a la muestra, semanas después de la inauguración, para justificar que se incluyese una mínima referencia a ellas en el catálogo.

Esa pequeña inclusión fue la primera vez que las estatuas se presentaron como propiedad del dictador, a pesar de que habían sido compradas por el Ayuntamiento de Santiago al conde de Ximonde como “bienes de dominio público”. La última vez que se supo de ellas fue en 1954, cuando el Gobierno local las tenía expuestas. Con motivo del Año Santo, Carmen Polo asistió a la apertura y cierre de la catedral y una carta escrita en 1955 por Xosé Filgueira, director del Museo de Pontevedra, insinúa que el Consistorio había tomado decisiones cuestionables sobre las piezas durante la visita de la esposa de Franco: “Te supongo enterado del destino que piensan dar a las dos figuras del Pórtico que habían adquirido. Creo que estamos justificados a comprar todo lo compostelano que salga”.

Ese destino no podía ser otro que el pazo de Meirás, ni esas figuras otras que las de los profetas que había comprado la ciudad al conde de Ximonde. Así se deduce también de una misiva de 1961 entre Chamoso y Ainaud: “Son figuras magníficas [...] que aún resisten las inclemencias del clima de la región, pues se hallan en Meirás, lo mismo que habían estado en Gimonde, a la intemperie”. Tanto para el BNG como para el investigador está claro que hubo una intención de forzar la llamada usucapión, es decir, la posesión pacífica y sin reclamos que otorga la titularidad de un bien al pasar los años.

Pruebas para desmontar los fallos

La Audiencia Provincial de Madrid admitió en diciembre de 2019 que el Ayuntamiento había comprado dos figuras al conde de Ximonde, pero cuestionó que fuesen las mismas en posesión de los Franco. Sin embargo, un proceso de venta fallido, de 1946, aporta dos fotos de las estatuas que estaban en el jardín del conde y después adquirió el Consistorio compostelano, las mismas que posaban, años más tarde, en Meirás.

El Ayuntamiento ha perdido de momento la batalla judicial, pero Prado-Vilar asegura que desmontar los argumentos de las sentencias tiene un fin mayor: contar la verdad. Todo su trabajo se expone digitalmente en la web del Consello da Cultura de Galicia. El investigador buceó en diversos archivos, entre ellos el de Patrimonio Nacional, el de Galicia y el del Museo Nacional de Arte de Cataluña, para encontrar los documentos.

El Ayuntamiento aguarda a que se admita el recurso de casación que presentó el 20 de enero ante el Tribunal Supremo, aunque el alcalde, el socialista Xosé Sánchez Bugallo, explicó que está evaluando la forma de incluir las pruebas. El reciente fallo favorable a que el Estado recupere el pazo de Meirás ha despertado esperanzas de que la justicia rectifique y los profetas puedan volver a la catedral de Santiago.

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