Exteriores se moviliza en Europa para relajar las restricciones fronterizas a España

El Gobierno insta a los países emisores de turismo a que suavicen las trabas a la movilidad por el coronavirus

Equipos sanitarios realizan pruebas de la covid a viajeros que llegan de España en el aeropuerto de Milan.
Equipos sanitarios realizan pruebas de la covid a viajeros que llegan de España en el aeropuerto de Milan.Gtres

El mapa de restricciones fronterizas hacia España aparece teñido de rojo. Más de un centenar de países, incluidos algunos europeos, establecen prohibiciones al tránsito desde territorio español o incluso han suprimido las comunicaciones. Otros 65 imponen cuarentenas u otro tipo de medidas disuasorias a los desplazamientos, según datos del Ministerio de Exteriores. Consciente del impacto de estas medidas en el turismo, los negocios y en última instancia la reputación del país, la diplomacia española presiona en Bruselas y en los principales países emisores de visitantes para relajar esas trabas.

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Spanish diplomacy working to secure less strict travel restrictions

España figura a la cabeza de las limitaciones europeas a la movilidad. Solo Rumania y Malta afrontan vetos similares. Pese a los esfuerzos del Gobierno por tratar de diferenciar entre regiones, todo el país, incluidas las islas Canarias, es considerado ya zona de riesgo en Alemania. Dinamarca solo permite viajar por un motivo justificado (y el turismo no lo es). Bélgica aún salva a Tenerife, mientras el Reino Unido, principal mercado de visitantes antes del coronavirus, obliga a guardar una cuarentena de 14 días si se ha pisado cualquier rincón del país. La drástica decisión británica, adoptada a finales de julio después de que diferentes sectores en ese país pidieran con insistencia a las autoridades españolas que aceleraran la apertura de fronteras en pleno estado de alarma, fue el detonante de otras muchas en Europa.

El acelerado avance del virus en España durante el verano —los últimos datos apuntan a 216 casos por cada 100.000 habitantes— ha vuelto a colocar al país en la casilla de salida. Poco se puede hacer ya para revertir las cifras del verano, pero al menos el Ejecutivo aspira a allanar los tránsitos durante los próximos meses. Con esa perspectiva, Exteriores ha redoblado los contactos en la Comisión Europea y en los países de donde procede buena parte del turismo para pedir restricciones más segmentadas y basadas en datos diferentes a la incidencia media de contagios por cada 100.000 habitantes. Se trata de “aportar granularidad al análisis del virus en España”, según explican fuentes del ministerio. La titular de esta cartera, Arancha González Laya, presentó algunas pinceladas de esta estrategia el pasado martes en el Consejo de Ministros.

Las autoridades españolas lanzaron tres peticiones al Ejecutivo comunitario para que las incluyera en sus recomendaciones de movilidad a los Estados miembros. La primera, que la radiografía del virus desagregara las cifras por comunidades autónomas. La segunda, que al nivel de infecciones se le sumasen otros datos como capacidad de las UCI y los fallecimientos. Por último, que el número de test realizados constituyese también un criterio para discernir si una zona presenta riesgo alto o bajo.

Esos ruegos fueron parcialmente atendidos a finales de la semana pasada. Contrariada por las medidas unilaterales que están tomando los socios comunitarios, la Comisión emitió el viernes una recomendación para unificar criterios. El objetivo es que la clasificación de zonas de riesgo, la fijación de cuarentenas y la obligación de presentar pruebas PCR obedezcan a parámetros objetivos y uniformes. En el texto, el brazo ejecutivo de la UE evita hablar de países —en su lugar, se refiere a “áreas determinadas”—, anima a tener en cuenta el porcentaje de positivos detectados en las pruebas PCR y sugiere dar a elegir a los viajeros entre cumplir el aislamiento o probar con un test la ausencia de contagio. Pese a todo, el nivel de infectados sigue siendo el criterio principal, un parámetro que perjudica a España.

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Tampoco la recomendación de Bruselas garantiza que los Estados miembros la sigan. La gestión de fronteras constituye un área de competencia nacional. Por ese motivo España explora también vías más directas, como los contactos con los países de los que proviene la mayor parte de los turistas, principalmente el Reino Unido y Alemania. Las fuentes consultadas en las representaciones de ambos países son conscientes del interés del Ejecutivo español por limitar esas restricciones (por ejemplo, eximiendo a Canarias, poco afectada por el virus y muy dependiente del turismo, del veto que imponen algunos Estados). Aun así, evitan dar expectativas sobre un cambio de criterio. Londres aclara que su lista de países sometidos a cuarentena se revisa con regularidad y que a medida que el riesgo se reduzca decaerán las trabas. Berlín argumenta que no hay discrecionalidad en su actuación, que impone aislamiento tras las visitas a territorios con más de 50 casos de covid detectados por cada 100.000 habitantes.

Reglas dispares

La uniformidad en las fronteras europeas tras el fin del estado de alarma duró apenas unas semanas. La actual dispersión entre países (Hungría prohíbe completamente cualquier tránsito, Grecia obliga a hacer una PCR, Austria da a elegir entre 10 días de cuarentena o PCR previa al viaje…) dificulta tener claras las reglas antes de coger un avión, lo que provoca algunas sorpresas al aterrizar. Una de las principales excepciones proviene de los vecinos limítrofes, Francia y Portugal, que no imponen de momento restricciones a las entradas desde España. Las autoridades francesas simplemente obligan a firmar un documento en el que el viajero declara no tener síntomas de coronavirus.

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Sobre la firma

Lucía Abellán

La redactora jefa de Internacional de EL PAÍS ha desarrollado casi toda su carrera profesional en este diario. Comenzó en 1999 en la sección de Economía, donde se especializó en mercado laboral y fiscalidad. Entre 2012 y 2018 fue corresponsal en Bruselas y posteriormente corresponsal diplomática adscrita a la sección de España.

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