elecciones vascas y gallegas 2020

Podemos se aferra a la coalición con el PSOE tras el descalabro electoral

Los socialistas temen una posible deriva del partido de Iglesias a posiciones menos moderadas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el acto de la firma del Pacto por la Reactivación Económica y el Empleo del Gobierno con los líderes de la CEOE, Cepyme, CC.OO. y UGT en el Palacio de la Moncloa, el pasado 3 de julio.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el acto de la firma del Pacto por la Reactivación Económica y el Empleo del Gobierno con los líderes de la CEOE, Cepyme, CC.OO. y UGT en el Palacio de la Moncloa, el pasado 3 de julio.Pool / Europa Press

El PSOE sumó el domingo una nueva preocupación a una lista cada vez más amplia: la reacción de Pablo Iglesias a la entrada en barrena de Podemos y sus confluencias el 12-J y sus efectos sobre el Gobierno. El socio minoritario del Ejecutivo perdió sus 14 diputados en Galicia y fue jibarizado en Euskadi con seis escaños, cinco menos que en 2016. “Se tienen que reubicar, igual centralizándose”, apunta uno de los principales ministros socialistas. Los malos resultados se leen en Podemos con preocupación por la debilidad territorial que muestran, pero no por el efecto que puedan tener sobre la coalición con el PSOE.

La posible deriva de Podemos a posiciones menos moderadas tras su “derrota sin paliativos” en las elecciones gallegas y vascas, reconocida por el vicepresidente segundo, se ha convertido en uno de los grandes temores de los socialistas. Y llega en el peor momento. “Para Unidas Podemos ha sido un cambio muy grande pasar de oposición a Gobierno”, observó este lunes José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes.

El hecho de que ninguno de los dos socios del Ejecutivo rentabilizase en las urnas su poder en Madrid hace confiar a la cúpula de Podemos en que se mantenga el statu quo actual en la coalición. En el entorno de Iglesias se desvinculan los pésimos resultados de su presencia en el Gobierno. Es más, el descalabro ha hecho redoblar su apuesta por mantener el pacto con el PSOE, una relación que el propio Pedro Sánchez sostiene que la pandemia ha “soldado”.

El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y Secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ofrece una rueda de prensa durante la noche electoral del 12J para valorar los resultados obtenidos durante las elecciones vascas y gallegas.EDUARDO Parra / EUROPA PRESS

Los socialistas son muy críticos con Iglesias por justificar los ataques a la prensa a raíz del caso Dina. La sensación en la dirección del PSOE es que la estrategia de confrontación con la prensa empeoró la imagen de Podemos. Y, por extensión, perjudicó al Gobierno. La apuesta, en detrimento de banderas sociales como la aprobación del ingreso mínimo vital, no benefició a Podemos el 12-J en dos de sus territorios fetiche. La formación de Iglesias convocará esta semana a su ejecutiva para analizar los resultados. La cita, aún sin día concreto, se celebrará después de que se reúnan las direcciones en Euskadi y Galicia.

La expectación en el PSOE ante el rumbo que tome Unidas Podemos es máxima. Los socialistas especulan con que pueden girar a posiciones más moderadas, pero también más extremas. Una elección de la que puede depender la viabilidad del Gobierno, que se jugará su longevidad en los próximos meses en un panorama muy complicado. Bruselas revisó la semana pasada a la baja la previsión de la economía española, que caería un 10,9% este año. Tampoco ayuda que para otoño se aguarda lo peor de la crisis social, con el temor añadido a una segunda ola de la covid-19. En un contexto así de endiablado, el Gobierno tendrá que lograr los apoyos para aprobar los Presupuestos, prorrogados desde 2018. Si no lo consigue, quedaría en una situación límite. “El Gobierno cuenta con 155 diputados: los 120 del PSOE y los 35 de Unidas Podemos. Eso no cambia”, zanja un peso pesado de la dirección socialista. Pero, a falta de 21 escaños para la mayoría absoluta en el Congreso, el Ejecutivo se divide entre los partidarios del bloque que hizo posible la investidura y quienes se abren a Ciudadanos. La primera opción, la favorita para Unidas Podemos y parte del PSOE, pasa necesariamente por ERC. Pero su respaldo no está nada claro. Y menos si el año se cierra con elecciones en Cataluña. De ahí que en La Moncloa cuiden la relación con Inés Arrimadas.

La debilidad creciente de Unidas Podemos provocó el mayor desasosiego en Ferraz y La Moncloa. La magra mejora de los socialistas en Galicia y Euskadi, donde lograron un escaño más que hace cuatro años, cuando tocaron fondo, no tendrá consecuencias. Al menos a corto plazo. La conclusión de la ejecutiva permanente del PSOE —no asistió Sánchez, que se reunió en La Haya con el primer ministro holandés Mark Rutte— fue que el partido se ha “consolidado” en los dos territorios. El razonamiento que se impuso, y que entre otros miembros de la dirección defendió la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, según asistentes a la reunión telemática, fue que los socialistas no han retrocedido pese a la gestión de una crisis sin precedentes que ha dejado al menos 28.406 fallecidos oficiales y un horizonte económico lleno de dificultades.

La dirección socialista también restó importancia a la incapacidad que el partido demostró en Galicia y el País Vasco para atraer al electorado descontento de Unidas Podemos. Un caladero que casi en su totalidad impulsó al BNG al sorpasso al PSdeG y a erigirse en la alternativa a Alberto Núñez Feijóo. La diputada gallega Pilar Cancela, secretaria de área de Políticas Migratorias y PSOE del Exterior, resumió que el voto de 2016 a En Marea era mayoritariamente nacionalista y el domingo regresó al Bloque. EH Bildu también fue el más beneficiado del mal resultado de Podemos en Euskadi. El PSOE de Extremadura, la comunidad junto a Castilla-La Mancha donde los socialistas gobiernan con mayoría absoluta, explicitó su preocupación por el “ascenso de los partidos nacionalistas” el 12-J. “Es una mala noticia para el modelo que todos los españoles necesitamos, que se llama España, un país fuerte que pueda redistribuir la riqueza, un país solidario”, observó Juan Antonio González, portavoz de la federación socialista extremeña.

La nota discordante de la ejecutiva del PSOE la dio Odón Elorza. El diputado vasco cuestionó la coalición con el PNV. “El objetivo era contribuir al equilibrio del Gobierno de coalición y eso se ha refrendado. Hemos subido un escaño”, se reafirmó antes Ábalos en la cadena SER. “Resultados que no cumplen las expectativas, aunque a otros les fue mucho peor. ¿Se abrirá una reflexión en el PSE sobre la no continuidad en el Gobierno de coalición con PNV? La oposición puede ser constructiva, dialogante y estabilizadora en favor de políticas de izquierda”, insistió Elorza la noche electoral en redes sociales. El exalcalde de San Sebastián y diputado por Gipuzkoa insistió este lunes en esa línea con un nuevo mensaje en Twitter: “¿Se conformará el PSE con mantener la coalición con PNV otros cuatro años, sin asfixiar nuestro proyecto, o tenemos que reflexionar sobre un cambio de estrategia para estar al servicio de la sociedad vasca y su estabilidad desde una oposición responsable y constructiva?”.

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