El arte de fotografiar un proyecto a contracorriente que da derecho a jugar a las niñas en Kenia
En muchas zonas rurales de Kenia las niñas se casan tras terminar los estudios primarios o ayudan a sus familias poniéndose a trabajar. Lee-Ann Olwage organiza una sesión de fotos con las alumnas de una escuela y les da la oportunidad de representarse, experimentar y fantasear

Durante mi visita a la comunidad rural de Enoosaen, en Kenia, una tarde organicé una sesión de retratos. Fue en un salón de la escuela Kakenya’s Dream, e invité a algunas de las niñas a participar. Me sorprendieron con su confianza y con la claridad de las ideas que tenían sobre cómo querían ser retratadas. Una de ellas entró al espacio con paso firme y, cuando le pregunté qué le gustaría hacer para su retrato, tomó una silla, se subió encima y posó con un orgullo y una seguridad que iban mucho más allá de su edad.
Esa confianza me dejó sin palabras y dio origen a la pregunta que desembocó en el proyecto The Right To Play: ¿con qué sueñan las niñas? ¿Y qué ocurre cuando se crea un entorno de apoyo y se les da la oportunidad de aprender y fantasear? ¿Cómo es ese mundo?
Como podían ver sus imágenes de forma inmediata, las niñas daban su opinión y experimentamos con distintas ideas. El proyecto fue creado junto a Kakenya’s Dream, una organización sin fines de lucro que utiliza la educación como herramienta para empoderar a las niñas y poner fin a algunas prácticas nocivas, como la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. El resultado muestra un mundo imaginado por los sueños y aspiraciones de niñas y adolescentes, donde florecen como las heroínas de sus propias historias y desafían las expectativas sociales que limitan su potencial.
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