EL PULSO

El club de la birra y la política

Beers and Politics nació en Barcelona como una broma local y ya es una red global que reúne en bares a expertos y curiosos en asuntos públicos.

Un encuentro reciente de Beers and Politics en Quito, Ecuador.
Un encuentro reciente de Beers and Politics en Quito, Ecuador.Ángel Armijos

“Si se bebe cerveza con moderación, la cerveza suaviza el temperamento, alegra el espíritu y fomenta la salud”, dejó escrito Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América en 1776 y presidente entre 1801 y 1809. Entre quienes aún hoy lo consideran digno de seguir sus enseñanzas se encuentran Xavier Peytibi, consultor de comunicación política, y Juan Víctor Izquierdo, experto en márketing digital, grandes gestores de tiempo libre y fundadores de Beers and Politics, el club que desde el año 2008 fomenta debates sobre política entre cervezas.

El punto de reunión de Barcelona es el bar Schultz, en la calle de Bailén, donde este viernes 23 se reanuda la actividad tras la larga pausa de la pandemia. Quedo en la terraza del bar con Xavi. “Quisimos invitar a otros consultores y consultoras que escribían sobre política o comunicación política. Aparecieron 15 personas. De broma, le pusimos un nombre al encuentro: Beers and Politics. Solo fue una cita para charlar y beber, pero la gente nos pidió organizar más, y en el siguiente, unos meses después, invitamos a Antoni Gutierrez-Rubí, que habló sobre las elecciones estadounidenses mientras lo acribillábamos a preguntas. Desde entonces ha habido 446 encuentros en 71 ciudades del mundo”.

Lo que empezó como una broma local es un fenómeno global. La dinámica de los encuentros es siempre la misma, ya sea en Madrid, Quito, Paraná o Valladolid: un bar, uno o dos ponentes que no sean políticos en activo, cervezas (o lo que se quiera), que se pueda interrumpir y preguntar cuando se desee, nada de powerpoints ni pantallas, y una hora y 17 minutos de duración. Tengo curiosidad por esa última norma. Xavi lo aclara: “Es el tiempo que yo aguantaba sin tener que salir a la calle para fumar, y aunque ya no fumo, sigue en pie”.

El salto al extranjero vino dado por gente que se lo pasó bien en los primeros encuentros y quiso repetir en sus ciudades. “Tras Bilbao, Sevilla o Valencia, se hizo Ciudad de México en 2012; después vinieron Caracas, Bruselas, Buenos Aires… Cada ciudad tiene sus propios organizadores”. En Barcelona son Xavi y Mireia Castelló.

Diversión, aprendizaje, conexión

Diversión, aprendizaje o conectar a gente con inquietud por la política son los objetivos de una plataforma sin ánimo de lucro que, además de página web con unas 30.000 visitas mensuales, dispone de revista propia, monográficos, una colección de 1.800 discursos históricos, otra de clásicos de la historia política libres de derechos, miles de artículos y una editorial con 50 títulos ­publicados.

La lista de participantes incluye nombres como Raimundo Viejo, Toni Aira, David Rieff, Estefanía Molina o María Ramírez. El mayor éxito de público se produjo con Alejandro Cao de Benós el día que vino a departir sobre Corea del Norte. “Solo habló 10 minutos porque decía que había espías del CNI. Pero después de las preguntas estuvo 50 minutos haciéndose selfis”.

Si tuviera que elegir entre una tarde leyendo La democracia en América o visitando la fábrica de su cerveza artesanal preferida, Xavi reconoce: “La cultura política es la que permite luego poder reunirnos en bares y hablar de ella, así que prioridad para Marx, Tocqueville, Rousseau, Maquiavelo, Arendt y para tantos y tantos libros”.

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