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Filmar entre caimanes

El director de cine Papu Curotto se decanta por los humedales de Corrientes, en Argentina, paisajes en los que creció

El cineasta Papu Curotto.

Se ha pasado el año 2016 recorriendo Europa y América gracias a su primer largometraje como director, Esteros, programado en diversos festivales de cine LGTB. A la hora de hablarnos de un lugar del planeta, se decanta por el paisaje donde creció en Argentina, los esteros, y donde transcurre su película.

¿Qué son y dónde están los esteros? Son humedales, como un espejo de agua que cubre hasta la rodilla. La particularidad que tiene es que se mueve: hay cosas que flotan, pequeños islotes que se van desplazando. Es un paisaje quieto, llano. Su nombre guaraní es esteros del Iberá y se encuentran en el corazón de la provincia argentina de Corrientes.

Y usted creció en la ciudad más cercana. Sí, se llama Paso de los Libres y tiene frontera con Brasil. Lo que divide a ambos países en esa zona es el río Uruguay. Hay un puente que lo cruza y conecta Argentina y la ciudad brasileña de Uruguayana. Mis viejos iban al supermercado a Brasil, y yo de chico también me iba allí a bailar.

¿Cómo fue volver a su tierra con el equipo de rodaje? Fue muy importante. Una cosa es ir a ver a la familia y otra filmar una película gay en mi pueblo. Todo el mundo estaba revolucionado. En septiembre de 2015 fuimos a la reserva natural de los esteros y allí hicimos caminatas nocturnas con un guía y linternas. Vimos un tatú mulita [armadillo], murciélagos, mariposas de alas gigantes que cuando las abren son de color turquesa… Es una experiencia muy sensorial: hay que estar pendiente de los sonidos, escuchas a las ranitas. Muy lindo.

Así que se puede dormir allí dentro…

Sí, en un lugar llamado Colonia Carlos Pellegrini. Tiene un par de hoteles y un campin. Es para gente que hace turismo de avistamiento de aves y otros planes en medio de la naturaleza. Hay mucha fauna: roedores como el carpincho, ñandúes y también yacarés [caimanes]. En el viaje vimos dos boas apareándose. En realidad había tres: una hembra con dos machos.

Yacarés, boas… ¿Y no ha habido tragedias? No. En el campin dejan estar a 10 personas como máximo y está muy controlado y protegido, por suerte.

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