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Mi cole está debajo de un árbol

Mi cole está debajo de un árbol

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En una de las zonas más pobres de Guayaquil, gran urbe ecuatoriana, la falta de oportunidades para ir a clase agravadas por la covid-19 ha hecho brotar escuelas improvisadas. Muchas están gestionadas incluso por estudiantes adolescentes que intentan ayudar a que los más pequeños no pierdan el curso

  • Un gran árbol cubre con su sombra de más de 10 metros tres mesas de contrachapado y hierro desgastadas y desconchadas en medio de un descampado. Donde hoy reciben clase 15 niños, antes había un vertedero de basura. Estamos en una de las zonas más inhóspitas y descuidadas de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, a la que no llega ni el agua ni la luz: Monte Sinaí.
    1Un gran árbol cubre con su sombra de más de 10 metros tres mesas de contrachapado y hierro desgastadas y desconchadas en medio de un descampado. Donde hoy reciben clase 15 niños, antes había un vertedero de basura. Estamos en una de las zonas más inhóspitas y descuidadas de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, a la que no llega ni el agua ni la luz: Monte Sinaí.
  • Este espacio al aire libre en el que los niños repasan las vocales y los números es el punto más remoto del empobrecido Monte Sinaí. Antes de llegar, las calles asfaltadas de la ciudad se convierten en vías con un cemento precario que luego pasan a ser caminos de piedra y polvo y, justo al acabarse la ruta, un barrizal arcilloso.
    2Este espacio al aire libre en el que los niños repasan las vocales y los números es el punto más remoto del empobrecido Monte Sinaí. Antes de llegar, las calles asfaltadas de la ciudad se convierten en vías con un cemento precario que luego pasan a ser caminos de piedra y polvo y, justo al acabarse la ruta, un barrizal arcilloso.
  • Dennisse Toala tiene 17 años y acaba de terminar Bachillerato. Ella se ha convertido en maestra voluntaria y ha improvisado clases en su barrio, Monte Sinaí, ante las dificultades que presentaban los más pequeños que no tienen recursos para conectarse a aulas virtuales. En la imagen, sostiene la pizarra para que una alumna resuelva una cuenta.
    3Dennisse Toala tiene 17 años y acaba de terminar Bachillerato. Ella se ha convertido en maestra voluntaria y ha improvisado clases en su barrio, Monte Sinaí, ante las dificultades que presentaban los más pequeños que no tienen recursos para conectarse a aulas virtuales. En la imagen, sostiene la pizarra para que una alumna resuelva una cuenta.
  • Aquí hay un rayo de oportunidad para que los estudiantes con mayor riesgo de exclusión no pierdan el curso. Sin internet, es imposible que sigan las clases oficiales virtuales que impuso Ecuador cuando comenzó la pandemia de covid-19 hace un año.
    4Aquí hay un rayo de oportunidad para que los estudiantes con mayor riesgo de exclusión no pierdan el curso. Sin internet, es imposible que sigan las clases oficiales virtuales que impuso Ecuador cuando comenzó la pandemia de covid-19 hace un año.
  • En Monte Sinaí, algunos niños no tienen internet en su casa o deben compartirlo con sus hermanos; otros no cuentan con un ordenador o una tableta electrónica; otros, no poseen ni mesas en sus casas. Solo dos de cada 10 alumnos ecuatorianos disponen de equipos electrónicos de uso personal.
    5En Monte Sinaí, algunos niños no tienen internet en su casa o deben compartirlo con sus hermanos; otros no cuentan con un ordenador o una tableta electrónica; otros, no poseen ni mesas en sus casas. Solo dos de cada 10 alumnos ecuatorianos disponen de equipos electrónicos de uso personal.
  • Liam y Gael son dos gemelos de tres años que acuden a las clases improvisadas de la maestra Denisse Toala. Sonríen. Es improbable que, por su edad, sean conscientes de la importancia de la labor que ha asumido su profesora sin que nadie se lo pidiera.
    6Liam y Gael son dos gemelos de tres años que acuden a las clases improvisadas de la maestra Denisse Toala. Sonríen. Es improbable que, por su edad, sean conscientes de la importancia de la labor que ha asumido su profesora sin que nadie se lo pidiera.
  • Ninguno de los chicos y chicas de hasta 15 años que han repasado lecciones con la profesora Toala están hoy en las descorazonadoras estadísticas de deserción escolar que acaba de presentar Unicef en Ecuador. Más de 90.000 niños —de 4,4 millones— han dejado sus estudios por las dificultades de seguir las clases virtuales, y el 61,2% reconoce que este año ha aprendido menos.
    7Ninguno de los chicos y chicas de hasta 15 años que han repasado lecciones con la profesora Toala están hoy en las descorazonadoras estadísticas de deserción escolar que acaba de presentar Unicef en Ecuador. Más de 90.000 niños —de 4,4 millones— han dejado sus estudios por las dificultades de seguir las clases virtuales, y el 61,2% reconoce que este año ha aprendido menos.
  • Gracias a Dennisse, todos los alumnos que han pasado por sus clases han aprobado el curso y, si comienza un nuevo año lectivo en mayo de forma presencial, no habrán quedado atrás.
    8Gracias a Dennisse, todos los alumnos que han pasado por sus clases han aprobado el curso y, si comienza un nuevo año lectivo en mayo de forma presencial, no habrán quedado atrás.
  • Ecuador, que acaba de recibir el primer lote de vacunas AstraZeneca de la iniciativa Covax, mantiene el aumento de contagios de coronavirus: el país acumula 307.000 casos confirmados y 16.333 fallecidos por el virus desde el inicio de la pandemia, con una media diaria de más de 1.300 nuevos enfermos en los últimos siete días. En la imagen, un rato de juegos después de las clases debajo del árbol en Monte Sinaí.
    9Ecuador, que acaba de recibir el primer lote de vacunas AstraZeneca de la iniciativa Covax, mantiene el aumento de contagios de coronavirus: el país acumula 307.000 casos confirmados y 16.333 fallecidos por el virus desde el inicio de la pandemia, con una media diaria de más de 1.300 nuevos enfermos en los últimos siete días. En la imagen, un rato de juegos después de las clases debajo del árbol en Monte Sinaí.
  • El próximo curso empieza el 7 de mayo en la región Costa del país andino, pero no hay certeza de que se puedan retomar las clases presenciales. En la región Sierra y en la Amazonía, el curso arrancó en septiembre; en marzo, las autoridades ecuatorianas permitieron que 77 escuelas recuperasen la educación presencial como parte de un plan piloto al que Guayaquil, de momento, ha renunciado.
    10El próximo curso empieza el 7 de mayo en la región Costa del país andino, pero no hay certeza de que se puedan retomar las clases presenciales. En la región Sierra y en la Amazonía, el curso arrancó en septiembre; en marzo, las autoridades ecuatorianas permitieron que 77 escuelas recuperasen la educación presencial como parte de un plan piloto al que Guayaquil, de momento, ha renunciado.
  • Dennisse posa para una foto mientras sus alumnos estudian. No hay ni un padre alrededor. No necesitan que les vigilen. “Empecé en mayo en el patio de mi casa con mis sobrinos y luego nos vinimos bajo el árbol. Los otros niños se acercaban y decían que querían pertenecer, pero yo les decía que no era una escuela”. En noviembre, cuenta, apareció personal del Municipio de Guayaquil. ¿Tuviste algún problema por dar clases presenciales a todos juntos estando en pandemia? “No, todos usan mascarilla y nos ponemos alcohol en las manos. Vinieron a ayudarnos. Enviaron a dos docentes que dedicaban media hora al día a cada niño por separado”.
    11Dennisse posa para una foto mientras sus alumnos estudian. No hay ni un padre alrededor. No necesitan que les vigilen. “Empecé en mayo en el patio de mi casa con mis sobrinos y luego nos vinimos bajo el árbol. Los otros niños se acercaban y decían que querían pertenecer, pero yo les decía que no era una escuela”. En noviembre, cuenta, apareció personal del Municipio de Guayaquil. ¿Tuviste algún problema por dar clases presenciales a todos juntos estando en pandemia? “No, todos usan mascarilla y nos ponemos alcohol en las manos. Vinieron a ayudarnos. Enviaron a dos docentes que dedicaban media hora al día a cada niño por separado”.
  • En la otra punta de Guayaquil vive Ruby Vallejo, otra profesora improvisada que da clases. Esta vez se trata de una zona de viviendas de caña y láminas de chapa que creció sin licencias en un terreno lodoso frente a la cárcel más grande de Guayaquil. Hace escasas dos semanas, tuvo que interrumpir las clases por los violentos amotinamientos en tres prisiones de Ecuador que se saldaron con 81 muertos.
    12En la otra punta de Guayaquil vive Ruby Vallejo, otra profesora improvisada que da clases. Esta vez se trata de una zona de viviendas de caña y láminas de chapa que creció sin licencias en un terreno lodoso frente a la cárcel más grande de Guayaquil. Hace escasas dos semanas, tuvo que interrumpir las clases por los violentos amotinamientos en tres prisiones de Ecuador que se saldaron con 81 muertos.
  • Dos de las alumnas de Ruby Vallejo sostienen unas hojas en las que han estado haciendo ejercicios. A ese sector no ha llegado ninguna ayuda oficial, reprocha la maestra Ruby Vallejo. Ni profesores de refuerzo ni atención social. Pero todos los estudiantes van a clase peinados y vestidos como si una pandemia no les hubiera aislado del resto de chicos de su edad.
    13Dos de las alumnas de Ruby Vallejo sostienen unas hojas en las que han estado haciendo ejercicios. A ese sector no ha llegado ninguna ayuda oficial, reprocha la maestra Ruby Vallejo. Ni profesores de refuerzo ni atención social. Pero todos los estudiantes van a clase peinados y vestidos como si una pandemia no les hubiera aislado del resto de chicos de su edad.
  • Ni Toala ni Rubí Vallejo ni otras jóvenes comprometidas con la educación de los más desfavorecidos, han cobrado nada por tantos meses de dedicación. “Hay padres que me ofrecieron algo, aunque yo nunca lo acepté; sé que aquí hay pan para el desayuno, pero no para la cena”, resume Toala.
    14Ni Toala ni Rubí Vallejo ni otras jóvenes comprometidas con la educación de los más desfavorecidos, han cobrado nada por tantos meses de dedicación. “Hay padres que me ofrecieron algo, aunque yo nunca lo acepté; sé que aquí hay pan para el desayuno, pero no para la cena”, resume Toala.