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Timothy Spall: “Merece la pena vivir; merece la pena amar a alguien”

Timothy Spall: “Merece la pena vivir; merece la pena amar a alguien”

Es una de las grandes estrellas británicas de la actuación. Su rostro ha marcado películas como Mr. Turner, The Party o Secretos y mentiras. Ahora protagoniza el nuevo estreno de Isabel Coixet, Nieva en Benidorm. A continuación, una conversación de la cineasta con el actor.

EN EL CAMINO desde el aeropuerto a la ciudad de Glasgow, Reino Unido, en noviembre del año pasado, repasaba mis notas sobre el perfil del protagonista de Nieva en Benidorm. Peter, un hombre solitario, honesto, asocial, melancólico y obsesionado por los fenómenos meteorológicos, llega, buscando a un hermano al que hace años que no ve, a una ciudad que no conoce: Benidorm. Iba a encontrarme con el actor al que le había propuesto el papel y que me había citado en Escocia, donde estaba rodando, para que le contara mi visión de la película. Su agente me había advertido: “A Timothy le ha gustado mucho el guion, pero ahora mismo tiene muchas ofertas encima de la mesa. Lleva cuatro años sin dejar de rodar. Si quieres que trabaje contigo, tendrás que convencerle personalmente”. Habíamos quedado en un restaurante hindú cerca de su hotel. Cuando llegué, allí estaba, mucho más delgado de lo que le recordaba, pero con la misma mirada inquisitiva, la misma voz profunda de Mr. Turner y el sentido del humor extravagante y poético del que colegas suyos con los que había trabajado me habían hablado. Emily Mortimer, con la que ha coincidido en varios proyectos, me dijo: “Si hay un actor con el que rodaría siempre es Tim Spall, sabe ser divertido en los momentos justos para rebajar la tensión de un rodaje, es amable, cariñoso, atento, sensible y es… un poeta”. Bill Nighy se cuenta entre sus mejores amigos: “Timothy Spall es el mejor actor de todos nosotros. Nunca se ha interesado por serlo o por ser una estrella, pero es el más dúctil y el que tiene más talento. No se te ocurra decírselo. ¡No sabrá cómo tomárselo!”.

Hablamos mucho en esa comida entre chicken tandoori y dhal y pakhoras: Brexit, Europa, la contaminación de los mares, pintura, literatura, distopías; de hecho hablamos de todo… menos del guion. Solo sé que al finalizar la comida, en el taxi de camino al hotel, me llamó por teléfono y me dijo que nos veríamos en Benidorm, que su instinto le decía que no podía perderse ese papel y ese rodaje. Y así fue. Rodamos la película, en la que él está presente prácticamente en todas las secuencias, y descubrí a un actor enorme y a un hombre abierto, honesto, vulnerable, amante de las bromas escatológicas, sediento de conocimientos, extremadamente curioso y delicado. Un hombre que se enseñó a sí mismo a navegar y hoy maneja a través de los mares del mundo una embarcación que ha sido incluso objeto de una serie documental para la BBC. Un actor que pasó tres años de su vida pintando a diario en exteriores preparándose para interpretar a Turner y que hoy sigue pintando y va a exponer en una prestigiosa galería del Soho londinense.

Cuando hacemos la entrevista por videoconferencia —Spall habla desde su estudio de pintor en la capital británica—, veo que tiene las manos manchadas de pintura. “No creas que me las he manchado ex profeso para ti, me he pasado los meses del confinamiento pintando cada día desde las seis de la mañana en el estudio; la exposición va a ser a final de año y quiero terminar todos los cuadros que tengo en la cabeza”. Tras él veo una silueta familiar. “Sí, es la Muralla Roja, el edificio de Bofill donde rodamos; me inspiró muchísimo ese lugar… y la luz de Benidorm, las vistas, todo. Es curioso que este rodaje ha sido para mí muy memorable de una manera especial, quizás porque fue el último antes de la pandemia”.

Es verdad, conseguimos acabar el rodaje una semana antes de que el mundo se cerrara…

Sí, pero no solo por eso. Peter, mi personaje, es de esos que se te pegan a la piel, quiero decir que yo he interpretado al último verdugo de Inglaterra, un hombre muy complejo y siniestro, alguien absolutamente diferente de mí. He interpretado al pintor Turner y fue un proceso intensísimo y larguísimo, pero Peter es un hombre modesto, corriente, que apenas ha vivido y sin embargo es capaz de discernir qué cosas en la vida son importantes, realmente importantes…

Timothy Spall: “Merece la pena vivir; merece la pena amar a alguien”

¿No crees que siempre es más difícil interpretar a alguien que es básicamente una buena persona, que los grandes personajes poseen en sí cualidades que los hacen fácilmente, digamos, ­interpretables?

Absolutamente. Un hombre que trabaja en un banco, que come en un restaurante chino cada día el mismo menú, que les hace fotos a las tormentas y a las nubes es un enigma. Eso me atrajo de tu guion: que no hay nada en él que le haga exteriormente interesante y sin embargo… lo es, las pequeñas pinceladas que tenemos de él, la manera en que cuenta las tres galletas que cada día se toma con el té, cómo se mira en el espejo como si no se alcanzara a ver… Recuerdo que un día me dijiste que tenía que mirar a Sarita como si viera a un fenómeno meteorológico que nadie más en el mundo había visto nunca, y eso ya me dio la clave para toda la relación de mi personaje con ella.

Sarita Choudhury interpreta a una stripper que hace un número muy especial con perlas en el club que pertenece al desaparecido hermano de Peter. La fascinación que este personaje ejerce sobre él se transforma en otra cosa.

La relación entre ellos me gustó mucho porque es una prueba más de la capacidad transformadora del amor, que es, al menos para mí, la clave de la peli, su trasfondo. No llegamos a ser alguien hasta que alguien nos mira, mejor dicho, nos ve. Mi personaje es capaz de ver la soledad que esta mujer arrastra bajo una capa de glamur y perlas y desenfado. Y ella es capaz de ver quién es Peter debajo de esa chaqueta de ante y esa apariencia anodina.

¿Recuerdas cuando rodamos la escena de amor entre ellos en la Muralla Roja?

Sí, no voy a olvidarla. Estaba desconcertado, que es una de las cosas que más me gustó del rodaje: a veces me desconcertabas y eso me ayudaba a buscar opciones menos trilladas a mi interpretación. Pero fue un día de rodaje mágico. La manera que Peter y Alex se miran… y no sabemos qué hacen exactamente, pero somos capaces de intuirlo todo. Viendo después la secuencia montada, es probablemente una de las mejores y más misteriosas escenas de amor que he visto en una pe­lícula y me siento orgulloso de haber formado parte de ella, porque es absolutamente inclasificable, como la película. Es probablemente la película más inclasificable que he hecho.

Y yo, por eso me cuesta tanto definirla. Quizás también por un pudor extraño, siento que las palabras intentan fijar algo que no se puede fijar. Quizás también por eso he luchado tanto por hacer esta película así, con personajes de tu edad y de la de Sarita. Hay algo en las ojeras, en las arrugas, en la vida que se refleja en una cara que me parece precioso. Cada vez que veo un rostro sin marcas en una pantalla me apena. No sé, creo que es estupendo contar historias de gente que está empezando en la vida, pero es tan bello mostrar que la vida, la pasión, el amor, no se detienen con la edad.

Es que eso es justamente lo que me atrajo de la película: la posibilidad de las segundas y las terceras oportunidades cuando crees que nunca has tenido ni siquiera una primera oportunidad.

Timothy Spall: “Merece la pena vivir; merece la pena amar a alguien”

Cuando nos encontramos en Glasgow por primera vez me hablaste de cómo habías perdido unos papeles cuando habías perdido peso y habías ganado otros.

Sí, es verdad. ¡Y tú me dijiste que no adelgazara más!

Me sorprendió verte delgado, pero a la vez me había familiarizado tanto con tu voz que pensé: “Bueno, es él… ¡pero con otra presencia!”.

Empecé a perder peso porque quería hacer otro tipo de papeles. Sé que los papeles de los últimos años se los debo justamente a eso, y soy consciente de que otros directores no me llamarán justamente por eso. Me gustó que para ti no fuera tan relevante.

Y no lo es.

Para mí ha sido una nueva aventura, una manera de explorar otros territorios.

Como la pintura, como navegar…

Sí. ¡Digamos que ya he conseguido ser un triple impostor!

De eso nada: te he visto actuar, te he visto navegar en el show televisivo…

¿Lo viste? Bueno, fue terrorífico al principio. Un día decidí con mi mujer comprar un barco y empecé a estudiar tratados de navegación y… nos lanzamos a navegar. Al principio nos alejábamos poco de la costa y luego…

Luego hicisteis miles de millas náuticas.

Sí, hemos recorrido el mundo con él. Ahora es nuestra pasión, navegamos los dos solos y hemos pasado momentos magníficos y también momentos terroríficos, momentos en los que pensé seriamente que íbamos a naufragar… No los cambiaría por nada del mundo.

Todavía me asombra la idea de que nunca fuiste a una escuela de navegación.

Tú nunca fuiste a una escuela de cine…

¡Touché!

El mar te enseña, hay que estar en conexión con él. Si le observas, él te dice por dónde ir y las cosas que hay que evitar.

¿Y la pintura?

Descubrí la pintura en la preparación de Mr. Turner. Cuando el director Mike Leigh me habló del proyecto, fui a una tienda cerca de mi casa, compré pinceles y pinturas y me fui a ver todos los cuadros de Turner en el mundo. Calculé las horas, los lugares y el proceso que había seguido.

Durante cuatro años…

Sí, quizás algo más. Y desde entonces algo se despertó en mí. Descubrí que tenía necesidad de pintar, que tenía algo en mí que expresar a través de la pintura. Todavía no puedo creer que vaya a inaugurar mi primera exposición dentro de un par de meses.

Tengo el cuadro que me regalaste en mi mesa de trabajo. Es alucinante cómo captaste la luz de invierno de Benidorm…

Pintar me ayudó mucho durante el rodaje, la vista desde nuestro apartamento era tan hermosa… Llegué a tomarle mucho cariño a Benidorm, cosa que nunca pensé que ocurriría. El otro día, cuando me enviaste la película, veía los lugares donde rodamos, veía a la gente bailando en las calles y sentí una extraña nostalgia. ¿Volverán las cosas a ser como eran? ¿O nos veremos obligados a sentir nostalgia de cosas cotidianas que antes dábamos por sentadas? ¿Cómo guardar la cordura en un mundo del que cada vez entendemos menos cosas y, aun cuando las entendemos, sospechamos que otra capa de falsedad se oculta en ellas? ¿Cómo navegar este no-saber?

Hummmm, ¿pintando y leyendo?

Leer es fundamental. ¿Qué te parecieron los libros que te regalé de Aldous Huxley?

Ape and Essence es impresionante, lo estuve leyendo los días del confinamiento y había algo que ponía los pelos de punta: la descripción de una raza que ha evolucionado tecnológicamente y cada vez es más bruta e hilarante… y da miedo.

Huxley fue un precursor en tantos aspectos… Lo vio todo muy claro. ¡Incluso escribió tratados para mejorar la visión de la gente con miopía!

¿Qué proyectos tienes en este momento?

Todos los que tengo, como los de todo el mundo, están en el aire. Hay un proyecto de Pablo Larrain muy interesante que espero que se haga. ¡Pero no puedo hablar todavía de ello!

¿Es el proyecto que Pablo quiere hacer sobre Lady Di?

No puedo decir nada… aún. Supongo que hasta enero del año que viene, al menos aquí, no se van a poner en marcha muchos proyectos. Y cuando se pongan…, veremos.

Sí, veremos. Los rodajes serán distintos, pero estoy convencida de que seguiremos, de alguna manera, con mono, máscara, como sea… ¡Pero seguiremos! Hay algo que quiero preguntarte: ¿qué crees que descubre Peter en la película Nieva en Benidorm?

Que la vida puede empezar en cualquier momento. Que merece la pena vivir aunque solo sea porque, tanto si te corresponden como si no, merece la pena amar a alguien. Y que ese alguien, por un instante, te vea.

 

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