_
_
_
_

Marihuana para cuidarte; marihuana para embellecerte

Mirta Rojo

En 20 años el cáñamo ha pasado de ser un ingrediente perseguido a figurar, en forma de CBD y otros derivados de la planta Cannabis sativa L, en muchos productos y tratamientos.

En el año 1998, la policía francesa precintaba una de las tiendas de The Body Shop en un intento de evitar la comercialización de su línea de cosmética a base de cáñamo. Los tiempos han cambiado y hoy el aceite de Cannabis sativa L., y más concretamente el CBD (uno de los cannabinoides en los que es rica la planta), se ha convertido en uno de los ingredientes de moda en la cosmética. Tanto es así que la consultora especializada en cannabis Prohibition Partners estima que, solo en el sector del tratamiento facial, los ingresos en 2024 ascenderán a 870,5 millones de euros y los cosméticos infusionados con CBD representarán el 10% de los productos de esta categoría.

“Pero no debemos confundir el aceite de cáñamo con el que está enriquecido con CBD”, advierte Tximo Mira, CEO de la tienda CBD Plus. Del prensado en frío de las semillas se suele obtener el aceite, mientras que el CBD hay que extraerlo eliminando la fibra y otros componentes de la planta o producirlo sintéticamente en el laboratorio. La sustancia psicotrópica, el THC, puede aparecer reflejada en la etiqueta de los productos cosméticos, puesto que está permitida hasta en un 0,2%.

El CBD comenzó a aislarse en la década de los cuarenta y su estructura se sintetizó por primera vez en 1964. “Durante los últimos 30 años se han descubierto y estudiado sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y neuroprotectoras, por lo que el interés en su consumo e investigación está creciendo”, dice Christina Schwertschlag, desarrolladora de producto e investigadora de la marca de cosmética The Beemine Lab. “El uso tópico tiene acción localizada y puede ser beneficiosa como tratamiento complementario para enfermedades inflamatorias de la piel como la dermatitis, el eccema, la psoriasis y el acné”, continúa Schwertschlag.

Parte del encanto del cáñamo es la sostenibilidad de los cultivos: se suele destacar que las plantaciones no erosionan el suelo, absorben más CO2 que los árboles y no necesitan fertilizantes artificiales. Si a eso se le añaden las innumerables propiedades que se le atribuyen al CBD, la oferta podría sonar irresistible. Sin embargo, los expertos aconsejan cautela.

“A pesar de la larga historia del uso tópico del cannabis, que se remonta a la antigua China, la piel es uno de los campos de investigación más jóvenes dentro de esta área y los datos clínicos sobre el uso del cannabis en la práctica dermatológica son extremadamente limitados. No obstante, existen cada vez más evidencias de su potencial para el tratamiento de enfermedades inflamatorias”, explica Eduardo Muñoz, catedrático del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba y fundador de VivaCell Biotechnology España, empresa dedicada al desarrollo de fármacos basados en cannabinoides.

De hecho, el boom se está extendiendo a otros componentes de la Cannabis sativa L. La consultora Charlotte Bowyer, de Hanway Asso­ciates, una firma especializada en cannabis, aseguraba en la web cosmeticsdesign.com que espera “ver que los productos hagan un mayor uso de otros componentes del cáñamo como los terpenos, que son los aceites aromáticos que dan a la planta su color y olor característico”.

Un buen ejemplo es el suero detoxificante de Ho Karan. Esta firma creada por Laure Bouguen, representante del Sindicato Francés del Cáñamo (una organización en la que participan agrónomos, emprendedores y científicos que trabajan para que las autoridades sanitarias reconozcan sus beneficios medicinales), es una de las que más han explotado las posibilidades cosméticas de la planta, desde el CBD y los terpenos hasta las cannaflavinas, unos flavonoides del cannabis que poseen una acción antiinflamatoria y que aseguran que contribuyen a regular la función celular. Y, por supuesto, el aceite de Cannabis sativa L.

Por el momento, y a juzgar por la innumerable cantidad de marcas que están naciendo usando el CBD como reclamo, es una tendencia al alza, a pesar de que la regulación, algo confusa, sirva de freno. “Es una de las razones por las que todavía no hemos visto a muchas marcas establecidas adoptando por completo el CBD en Europa. Estas empresas son, por lo general, más conservadoras y están dispuestas a dejar que otras más pequeñas e independientes tanteen el terreno”, dice Bowyer. Lo que parece incuestionable es que, de cumplirse los estimulantes pronósticos, pronto los cosméticos de CBD estarán en cada vez más tocadores. —eps

El nuevo oro verde de la cosmética

1. CBD Drops, de Rodial. 98 euros. Su uso está indicado como calmante para los brotes de acné y reductor de la hinchazón de las bolsas de los ojos.

2. Cannabooster Détox, de Ho Karan. 38,95 euros en sephora.es. Suero con terpenos de cannabis que promete reforzar el sistema de desintoxicación de la piel.

3. Aceite de cáñamo 3% CBD de The Beemine Lab. 24,95 euros en douglas.es. Aceite orgánico. Tienen otros preparados similares con concentraciones del 10% y el 20%.

4. Cannabis Sativa Seed Oil Hydrating Face Mask, de Milk. 25,95 euros. Mascarilla de arcilla y aceite de semilla de cáñamo en formato sólido.

5. Champú orgánico cbd de I.C.O.N. 28 euros. Formulado con aloe líquido purificado y enriquecido con CBD.

6. Cannabis Sativa Seed Oil Herbal Cleanser, de Kiehl's. 27 euros. Limpiador facial que reduce las rojeces de las pieles irritadas.

7. Toallitas desmaquillantes Hemp, de Sephora. 5,95 euros. La cara granulada provoca un efecto exfoliante sobre el rostro.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_