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El “soy homosexual” de Pablo Alborán: una declaración valiente para un artista en la cumbre

Otros artistas han salido antes que Pablo Alborán del armario, pero en otros momentos de sus carreras o forzados por circunstancias ajenas. La confesión del artista de 31 años, uno de los grandes superventas de España, es osada por muchos motivos

Pablo Alborán antes de acudir a la gala de los Grammy de 2018 en Las Vegas. En vídeo, la publicación del artista en la que explica que es homosexual. Getty | Pablo Alborán (Instagram)

Mayo de 2017. Bertín Osborne entrega en su programa Mi casa es la tuya un delantal al cantante flamenco Miguel Poveda y le suelta: "Te lo puedes llevar de recuerdo para que se lo regales a tu madre, tu novia o tu hermana o a quien sea". El cantautor ya había hablado abiertamente de su homosexualidad en varias ocasiones, pero Osborne no se había enterado. Esto nos dice que un ídolo de masas no lleve una vida normativa sigue siendo algo que no se concibe. A Bertín no se le pasó por la cabeza que Poveda pudiese tener otra cosa que no fuese una novia, y como él están millones de españoles. Por eso, que cualquier celebridad salga de (cualquier) armario siempre es una buena noticia. Y hoy lo ha hecho Pablo Alborán.

“Quiero ser coherente, consecuente y lo más responsable posible conmigo mismo", reveló el cantante en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram. Por ahora se desconocen los motivos que lo han llevado a publicar este vídeo. Lo de Alborán (Málaga, 1981) era algo que en muchos ámbitos se daba por supuesto, aunque él mismo hablase de novias y conquistas femeninas al principio de su carrera. En los últimos años esa actitud se había relajado y sus declaraciones ya hacían gala de cierta ambigüedad que muchos tomaron como una confirmación. "Que vivan las mujeres, que vivan los hombres, que vivamos todos", afirmó, en declaraciones recogidas por la revista LGTB Shangay. También: "Estoy encantado con ser icono gay". En 2016, una conocida revista de actualidad rosa se atrevía a llevar a Pablo a su portada acompañado de otro hombre (el influencer Pelayo Díaz) con un titular que decía "Inseparables" y hablando en portada de una "desconocida amistad". Vaya, todas esas formas en que un ejército de abogados se aseguran de que estamos diciendo algo sin decirlo abiertamente.

Llegados a este punto, salir o no del armario era elección suya, y aunque muchos lo pueden considerar una obligación moral para alguien en su posición acomodada e influyente, otros pueden entender que un paso tan importante e íntimo depende de los tiempos de cada uno, y más cuando va a ser comentado y analizado por miles de personas. Abordamos esa cuestión en un artículo de ICON hace dos años en el que preguntamos a reconocidos periodistas, artistas y representantes acerca de si estaban a favor o no del outing, o sea, de hablar libremente de la orientación sexual propia o ajena para dar ejemplo y visibilidad. La cosa estaba muy dividida.

"Ocultar que eres homosexual o bisexual por miedo a que profesionalmente y personalmente te vaya peor es mandarle un mensaje equivocado a la gente", nos reveló Alberto Jiménez, cantante de Miss Cafeina. Por otro lado Antonio Rubial, director de la agencia de talentos A6, nos dijo: "Cuanto menos se sepa de la vida privada de un actor es mejor para que sus interpretaciones sean más creíbles. Detalles como su orientación sexual o a qué partido político apoyan pueden condicionar [al público]". El periodista Agustín Gómez Cascales, de la citada revista Shangay, nos confesó que en alguna ocasión en que un actor famoso le ha hablado naturalmente de su homosexualidad durante una entrevista, su agente ha llamado más tarde para pedir que se eliminasen esos párrafos de la versión final del artículo.

Pablo Alborán es un chico de 31 años, sí, pero es también una empresa, una marca, una máquina de hacer dinero. Acumula más de 30 discos de platino en Europa, dos de oro en América, ha sido número uno más de 60 semanas, sus giras arrasan en Europa y Latinoamérica y suma más de cinco millones doscientos mil seguidores en Instagram. Y todo gracias a ser uno de esos ídolos vendidos como el chico de al lado, ese cuyas seguidoras femeninas creen que un día, desde el escenario, podría elegir a una de ellas. Ese pacto romántico-aspiracional entre ídolo y masa de seguidoras –cimentado a base de campañas de marketing y entrevistas que buscan exactamente eso– es el que llevó al silencio a muchísimos artistas antes que él, sabiendo que perdiendo sus seguidoras perdían su carrera.

Cuando Ricky Martin salió del armario en 2010 estaba en horas bajas: su último disco en inglés (Life) había pasado desapercibido en Estados Unidos y un recopilatiorio de grandes éxitos en español (17) había tenido modestas ventas en países latinos. Salir del armario era un riesgo controlado. De hecho, uno que contra todo pronóstico lo devolvió a la cima. Aunque una mirada a ciertos comentarios crueles de su Instagram, como cuando publica vídeos besándose con su marido, siga siendo una mirada a los abismos de la miseria humana ("¡Asco! ¡Debieran eliminarlos de Instagram! ¡Se van a quemar en el infierno!"). Miguel Bosé vio en 2018 como su vida privada, férreamente protegida, era de dominio público tras la separación de su pareja, el escultor Nacho Palau.

Pablo Alborán ha sido, en ese sentido, más osado que ambos. Ha hablado abiertamente de su homosexualidad mucho antes (Pablo tiene 31 años, Ricky lo hizo con 38, de Miguel Bosé conocimos su ruptura con otro hombre a sus 62) y en un momento en el que su carrera como ídolo de masas todavía puede dar mucho más de sí. ¿Es esto una señal de que un ídolo masivo puede ser abiertamente homosexual y seguir atrayendo a millones? Ricky lo consiguió en la música y actores como Neil Patrick Harris lo han conseguido en cine y televisión, pero lo más importante no es si esto hará que se mantenga su fama, sino si esto hará que otros se animen a hablar para normalizar en el star system algo que se está normalizadondo ya en las calles.

Incluso tras el éxito de Harris, sigue habiendo muchísimos actores jóvenes con miedo a decir que no son heterosexuales. También en España. Incluso con el éxito de Martin sigue habiendo ídolos, galanes, sex symbols y divas de canción ligera con miedo a hacer pública su orientación sexual por mido a que afecte a su carrera. También en España. El mundo del entretenimiento puede ser uno de los más coloristas y permisivos, pero también uno en el que la imagen que se proyecta lo es todo y a veces se mide al milímetro. Pablo ya se ha apuntado un éxito al hablar claramente sobre quién es y a quién ha decidido amar, pero puede apuntarse otro si abre una veda para que lo hagan los demás. El otro éxito, el de los números y el de los discos vendidos, lo dictarán las listas en 2021.

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