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Sudán prohíbe la ablación, una nueva era para los derechos de las mujeres

La mutilación genital será castigada hasta con tres años de cárcel en uno de los países donde el 86,6 % de mujeres entre los 15 años y los 49 han sido sometidas a ella

Foto de archivo de Monica Cheptilak, una cortadora que llevaba a cabo el ritual de la ablación en su comunidad en un pueblo de Uganda. En este país se prohibió la ablación en 2010, aunque algunas tribus del norte la han seguido practicando.
Foto de archivo de Monica Cheptilak, una cortadora que llevaba a cabo el ritual de la ablación en su comunidad en un pueblo de Uganda. En este país se prohibió la ablación en 2010, aunque algunas tribus del norte la han seguido practicando. Getty

El Gobierno de Sudán da un paso al frente por los derechos de la mujer y aprobará una ley para criminalizar la mutilación genital femenina, una práctica muy arraigada en el país, en un nuevo paso en la transición hacia la democracia, después del derrocamiento del dictador Omar al Bashir hace poco más de un año. El borrador de la ley, aprobado por el Gobierno el 22 de abril, contempla penas de hasta tres años de cárcel para todo el que practique la ablación, además de la retirada de la licencia del hospital, centro de salud o clínica privada donde se lleve a cabo la operación.

Sudán es uno de los países donde más se practica, con el 86,6% de mujeres entre los 15 y 49 años han sido sometidas a este ritual ancestral que la Organización Mundial de la Salud considera una violación de los derechos de las mujeres y las niñas. La práctica consiste en realizar una escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos o cualquier otra lesión de los mismos por motivos no médicos. Estos procedimientos no aportan ningún beneficio a la salud y pueden producir hemorragias graves y problemas urinarios que más tarde pueden causar quistes, infecciones, complicaciones del parto y un aumento del riesgo de muerte del recién nacido.

Al menos 200 millones de mujeres y niñas en el mundo han sufrido esta resección total o parcial de los genitales externos por motivos no médicos en al menos 30 países, según cifras de Naciones Unidas. Más de la mitad de las víctimas se concentra en Egipto, Etiopía e Indonesia, países en los que la ablación está prohibida por ley pero se sigue practicando de forma clandestina, a pesar de que las instituciones musulmanas y cristianas también se hayan posicionado en su contra recientemente.

La nueva ley contra la ablación forma parte de una nueva era en Sudán y una señal del compromiso del nuevo Gobierno con la democracia y la igualdad, según han afirmado algunos activistas contra la ablación. "Sudán realmente ha entrado en una nueva era para los derechos de las niñas con la criminalización de la mutilación genital femenina. Qué día tan increíble para mis hermanas y el futuro de África'', ha tuiteado el activista británico nacido en Somalia, Nimco Ali.

El Gobierno de transición se ha comprometido a priorizar los derechos de las mujeres y el primer ministro ha designado a mujeres para cargos de gabinete de asuntos exteriores, juventud y deportes, educación superior y desarrollo laboral y social. El nuevo régimen también ha derogado su ley de orden público, que restringió estrictamente la libertad de vestir, movimiento, asociación, trabajo y estudio de las mujeres. Esto incluía evitar que las mujeres usen pantalones o dejar su cabello descubierto en público, o mezclarse con hombres que no fueran sus esposos o un pariente inmediato. Las sudanesas se han enfrentado a lo largo de las últimas tres décadas a amenazas como el matrimonio infantil hasta la violencia doméstica y la violación. La violación conyugal y los enlaces con menores de edad, por ejemplo, no se consideran delitos en el país.

Alegría, pero cautela ante la nueva ley

Uno de las cuchillas que se utilizan para la ablación.
Uno de las cuchillas que se utilizan para la ablación. Getty

Numerosas organizaciones a favor de los derechos de las mujeres se muestran contentas con esta medida porque creen que el castigo ayudará a terminar con la ablación, pero advierten que hacer cambiar de opinión entre las comunidades que ven la práctica tradicional como necesaria para casarse con sus hijas será difícil. "La prevalencia de la mutilación genital femenina en Sudán es una de las más altas a nivel mundial. Ahora es el momento de usar medidas punitivas para garantizar que las niñas estén protegidas de esta práctica tortuosa'', ha asegurado a Reuters Faiza Mohamed, directora regional de África para la organización Equality Now.

Según esta experta, las comunidades pueden buscar formas de evitar la detección de la práctica, mientras que los funcionarios que están a favor de realizarla pueden no respetar la ley, advierte Mohamed. "Tener una ley contra la mutilación genital femenina actúa como un elemento disuasorio importante; sin embargo, Sudán puede enfrentar desafíos para hacer cumplir la legislación. Es posible que las personas que todavía creen en la ablación no denuncien casos o actúen para detenerlo cuando saben que está sucediendo".

Por su parte, algunas ONG sudanesas se muestran a favor de la nueva ley, aunque con discrepancias. Nahed Gabralá, jefa de la ONG Centro de Protección de los Derechos de la Mujer y el Niño en Sudán la califica como una "victoria para la mujer sudanesa" y un paso importante "para acabar con la MFG". Sin embargo, la secretaria general de la ONG Silmyia, Siham Omar, asegura que la ley es "insuficiente" porque el castigo debe incluir a los padres que permiten que sus hijas sean sometidas a esta forma de violencia contra la mujer. 

"Esta práctica no es solo una violación de los derechos de todas las niñas, es perjudicial y tiene graves consecuencias para la salud física y mental de las niñas", dice Abdullah Fadil, representante de Unicef en Sudán. La organización mundial para la infancia puso en funcionamiento en el país en 2008 un programa llamado Saleema Initiative para acabar con la ablación y conseguir que las niñas y jóvenes que han sido mutiladas recuperen su infancia. "Esta es la razón por la cual los Gobiernos y las comunidades deben tomar medidas inmediatas para poner fin a esta práctica. Todas las chicas merecen ser Saleema".

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