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La ortografía como imagen de empresa

La publicidad enviada al móvil decía: “Nadal intentara conseguir el torneo Austral por segunda vez”

Rafa Nadal durante su partido del Open de Australia contra Dominic Thiem el pasado 29 de enero.
Rafa Nadal durante su partido del Open de Australia contra Dominic Thiem el pasado 29 de enero.

Movistar me envió la semana pasada un mensaje al móvil (y supongo que también a millones de clientes) para comunicar que se podía seguir el Open de Australia en la plataforma de televisión propiedad de esa misma compañía. El texto decía así, literalmente:

“Arranca el Open de Australia en Melbourne. Disfruta del primer MAJOR de la temporada desde el 20 de enero al 2 de febrero en Eurosport (Dial 61 y 62). Nadal intentara conseguir el torneo Austral por segunda vez en su carrera”.

Y se me ocurren los siguientes comentarios:

Arranca. Este verbo implica que algo se pone en marcha de forma inesperada, violenta, con ruido. “Se arrancó a cantar”, “el coche arrancó”... Pero ¿arrancó el Open? Además de no haber empezado por sorpresa, el primer tenista que entró en la cancha no lo hizo con tanto ruido… Puede aceptarse en algún caso el uso metafórico, pero no tanto el abuso que se da hoy en los medios para cualquier situación. Todo arranca, nada empieza, se inicia o comienza.

MAJOR. Sorprenden las mayúsculas aquí, cuando corresponderían minúsculas y cursiva, pues se trata de un anglicismo crudo. Major significa en inglés “mayor” o “principal”, y no suele usarse en el lenguaje común del tenis en español (sí algo en el golf). Los cuatro grandes campeonatos del año se llaman “grandes” (“Federer ha ganado 20 grandes”), o “torneos del Grand Slam”. Me pregunto qué habrá deducido la multitud de clientes monolingües al toparse con esa palabra.

Dial 61 y 62. Aparte de la inexplicable mayúscula en “dial” y de que habría sido mejor “diales” (pues citan dos), en realidad se trata más bien de dos “canales” (los de Eurosport 1 y Euro­sport 2 en esa plataforma), a los que se puede llegar pulsando esos dígitos en el telemando. El dial es otra cosa. El Diccionario lo define como “superficie graduada sobre la cual se mueve un indicador, ya sea una aguja, un punto luminoso, etcétera”, y que sirve para señalar “una determinada magnitud, como peso, voltaje, longitud de onda (…)”. También es la superficie que en los receptores de radio se utiliza para seleccionar la opción deseada; y, en tercer lugar, las emisoras que se captan en un determinado territorio. Así que podría aceptarse en todo caso la opción “puntos 61 y 62 del dial”, dando por bueno el traslado metafórico de “dial” de la radio al televisor.

intentara. Le falta la tilde a ese verbo en futuro, que sin ella se queda en un imperfecto. Imperfecto de subjuntivo y también imperfecto de ortografía.

Austral. Sobran la mayúscula y hasta el adjetivo entero, pues ya se ha dicho de qué torneo se trata y no añade mucho aclarar que Australia es austral.

por segunda vez. El texto dice que “Nadal intentara [sic] conseguir [sic] el torneo Austral [sic] por segunda vez” (en vez de conseguir, habría sido mejor “ganar”). La oración incurre en ambigüedad: “por segunda vez” puede referirse al intento o a la consecución del triunfo. Y no es la segunda vez que Nadal intenta conseguir [sic] el torneo. Lo había intentado más veces, incluso fue finalista en cuatro ocasiones. Se entendería mejor si se hubiera escrito “Nadal intentará ser por segunda vez el ganador de este torneo”.

Por tanto, y dejando aparte las cuestiones opinables, el mensaje estudiado incluye en sus 41 vocablos un anglicismo innecesario, dos imprecisiones semánticas y tres faltas de ortografía.

Algunas compañías gastan millones en cuidar su imagen corporativa, pero da la sensación de que les importa poco la idea que nos formamos acerca de ellas cuando nos escriben.

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