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Leonard Koren: “Lo mejor es no trabajar seis días a la semana. Con medio tendríamos suficiente para sobrevivir”

El artista, editor y escritor popularizó el ‘wabi-sabi’, escribió sobre la bondad y la ternura como argumentos de venta y últimamente piensa que, al final, lo mejor es no hacer casi nada. A él no le ha ido mal

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A la izquierda Leonard Koren fotografiado para ICON Design. A la derecha, portada de 1980 de 'Wet', protagonizada por Richard Gere antes de ser conocido. Este fue uno de los proyectos de Koren en el rato que trabajó. |

En los últimos 45 años, cada movimiento editorial del californiano Leonard Koren ha ido cambiando el mundo que nos rodea. Wet, la revista que fundó a finales de los años setenta sobre una materia tan elusiva como el "baño gourmet" (aún no sabe cómo describirlo), es la madre de todas las publicaciones de tendencias. El librito con el que difundió el ideal japonés de la belleza imperfecta y la escala íntima, Wabi-sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos (Ed. Ma non troppo), es una de las obras de teoría estética más influyentes de los últimos 30 años: subyace en los catálogos de toda firma de decoración que se precie, y ocupa un lugar de honor en la mesilla de Axel Vervoordt, el interiorista belga que ha logrado vender su elegancia despojada hasta a Kanye West.

Los libros de Koren son herramientas para otros creativos, y el último, What artists do (Lo que hacen los artistas), podría tener consecuencias imprevisibles. Explora la tensión entre hacer algo y no hacer nada, y adivina quién gana. Él mismo nos lo explicó en su paso por la feria Libros Mutantes, en el centro cultural La Casa Encendida.

"Al principio quise hacer un libro sobre cómo no hacer nada y sobrevivir. Trabajé durante dos años en ello pero no me salió bien, así que lo tiré a la basura"

Leonard Koren.- Al principio What artists do no era un libro sobre lo que hacen los artistas, sino sobre cómo no hacer nada y sobrevivir. Trabajé durante dos años en ello pero no me salió bien, así que lo tiré a la basura. Pero parte del material que reuní lo convertí en What artists do. Cambié de idea: me di cuenta de que lo mejor para la raza humana es no trabajar seis días y medio a la semana; con medio día o un día obtendríamos todo lo que necesitamos para sobrevivir y dejaríamos de cometer los actos que provocan la mayoría de nuestros problemas. Sin embargo, nos encanta hacer cosas. Tenemos energía y vocación. Por tanto, ¿qué es lo menos perjudicial que podemos hacer? Un artista puede llegarte hondo, y esa me parece una de las mejores cualidades de un ser humano.

Daniel García.- En su libro describe el arte como un refugio cuando la gente te decepciona. Ahora que el mundo nos decepciona con frecuencia y que el arte se comercializa rápidamente, ¿hay algún sustituto?

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'Wet', la revista que Leonard Koren fundó, duró entre 1976 y 1981. Cinco años de ideas etéreas. Porque, ¿qué le inspira la 'comida radical'?. En la imagen, el primer número de la revista, de mayo de 1976. |

L.K.- No estaba hablando del mercado de arte, sino del esfuerzo que los artistas hacen para realizar sus obras. La conclusión a la que llegué es que la profesión de artista distrae menos que otras. Antes, cuando iba a un museo, mucho del arte que veía me parecía estúpido y aburrido, meras apropiaciones de otras cosas. '¿De verdad alguien pierde el tiempo haciendo esto?', pensaba. Pero luego me di cuenta de que la gente necesita hacer cosas y que no todo el mundo es un creador brillante que sabe reflejar el espíritu de una época. Lo que hacen los artistas es una actividad placentera y benigna. Algunos a veces te inspiran y te dan esperanza.

D.G.- En La floristería escribió sobre cualidades como la simpatía, la cortesía y la ternura. ¿Dónde están?

"Escribí 'La floristería' sobre un local vienés atípico que proporciona un servicio muy humano. Es un ejemplo opuesto a toda esas personas que se creen tan listas y que se hacen millonarias creando una adicción a la gente"

L.K.- Tengo que sobrevivir, y sobrevivo haciendo libros. Las estrategias habituales que siguen las editoriales no funcionan para mí. No hago marketing ni viajes de promoción; intento hacer el mejor libro posible sobre algo que sea auténticamente importante para mí y que cumpla de la mejor manera posible mis criterios. Escribí el libro sobre aquella floristería vienesa porque era una floristería atípica. De hecho, la primera vez que la vi no sabía qué tipo de negocio era. Después entendí que lo que hacían era proporcionar un servicio muy humano y que se servían de las flores para hacerlo. Pero lo realmente importante eran la interacciones. Me encantó porque es un ejemplo opuesto a toda esas personas que se creen tan listas y que se hacen millonarias creando una adicción a la gente. La floristería cubría una necesidad humana fundamental.

L.K.- Hábleme de Wet.

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Richard Gere, antes der ser famoso, en la portada de 'Wet', la creación editorial de Leonard Koren sobre los baños, aquella estancia de la casa donde "podemos expresar nuestra individualidad o nuestras fantasías de manera más vívida que en cualquier otro lugar de la casa". |

D.G.- Estudié arquitectura, pero me di cuenta de que nunca iba a ejercer, así que comencé a hacer lo que denomino "arte para baños". Me interesaban los pequeños ambientes íntimos, y el baño me pareció el ejemplo por excelencia: un lugar donde podemos expresar nuestra individualidad o nuestras fantasías de manera más vívida que en cualquier otro lugar de la casa. Una tarde estaba en la bañera y se me ocurrió hacer una revista en torno a la idea de "baño gourmet". No sabía muy bien lo que era, simplemente me vinieron esas dos palabras a la mente, me parecieron correctas y terminé llamando a la revista Wet.

D.G.- Richard Gere, el diseñador Peter Shire o el creador de Los Simpsons, Matt Groening. Muchas de las personas con las que trabajó en la revista se hicieron célebres.

L.K.- Sí, es una locura, pero cuando vives en Los Ángeles, no te sorprende tanto. Al igual que Nueva York, Los Ángeles es una ciudad a la que la gente va para hacerse famosa.

D.G.- Una vez mencionó que hay una pared en su casa que no habría hecho así pero que era mejor dejarla ser. Ningún diseñador se resistiría a hacerla a su gusto.

"El control es una estrategia para vivir: supervisarlo todo, monitorizar a tu pareja y tu relación. Al final no tienes control ni sobre tu cuerpo: por mucho ejercicio que hagas y por muy bien que comas, se desmoronará"

L.K.- Cuando era más joven y tenía más ego, necesitaba expresar mis valores y decidir cómo quería que el mundo me percibiera. Necesitaba comunicar externamente mi sentido interno del orden, y que mi entorno reflejara con precisión lo que quería proyectar. Mi mundo era muy minimalista, cada elemento estaba pensado, no había nada involuntario. Pero a medida que envejezco, me doy cuenta de que hay muchas cosas que no se pueden controlar. Ese control es una estrategia para vivir: supervisarlo todo, cómo son las demás personas, monitorizar a tu pareja y tu relación. Pero en última instancia no funciona muy bien. Al final no tienes control ni sobre tu cuerpo: por mucho ejercicio que hagas y por muy bien que comas, el cuerpo envejecerá y se desmoronará. He sido padre ya de mayor, tenemos un hijo de 11 años. Cuando imagino el mundo en el que va a vivir, veo que tendrá que adaptarse a muchos cambios y a cosas que no serán perfectas. Para mí, poder adaptarse es algo sano. Muchas cosas que existen en el mundo del diseño son superfluas.

D.G.- El dilema entre actuar y no actuar está muy relacionado con la conservación del patrimonio artístico. ¿Qué haría con Notre Dame?

"Se debería destinar una cantidad similar [a la donada para reconstruir Notre Dame] a proyectos públicos para personas que lo pasan mal económicamente"

L.K.- ¡Creo que el Vaticano debería poner todo el dinero! No, no sé, personalmente no sentí una gran sensación de pérdida porque no me identifico tanto. En lugar de madera, ahora deberían usar acero. Pero no tengo ninguna receta, la verdad. Lo que sí ha puesto de manifiesto es que la avalancha de dinero donado por millonarios franceses de la industria de la moda está causando mucho resentimiento cultural. Pero en el diseño, la parte ideológica, la parte del dinero, es muy importante. Se haga lo que se haga, creo que se debería destinar una cantidad similar a proyectos públicos para personas que lo pasan mal económicamente.

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