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María Teresa Campos le cuenta a Broncano su ruptura con Edmundo Arrocet: “Fue una pesadilla, pero ya ha acabado”

La presentadora acude al programa 'La Resistencia' y charla de su expareja, de sexo, dinero y drogas

Maria Teresa Campos
Maria Teresa Campos, en La Resistencia. TWITTER/LA RESISTENCIA

Tras su comentada ruptura con el cómico chileno Edmundo Bigote Arrocet, la periodista María Teresa Campos ha reaparecido en televisión para dar su primera entrevista (después de la exclusiva concedida a ¡Hola!). La comunicadora malagueña, de 78 años, ha elegido el programa La Resistencia, presentado por David Broncano en Movistar+, para charlar sobre su vida, sus finanzas o incluso, someramente, sobre su expareja.

María Teresa Campos ha participado también en otro programa de la misma cadena llamado El cielo puede esperar, donde se organiza el funeral de un personaje famoso que está vivo. "Estoy de luto... por el muerto. Creía que era mi funeral, pero debe ser de otro que se ha debido morir porque no le he vuelto a ver", bromeaba, jugando entre ese propio funeral televisivo y su adiós a Bigote. 

"Estoy de luto y no salgo por la noche. Por el muerto", seguía riendo Campos al respecto. La broma la siguió la actriz Candela Peña, que acudió también como invitada al programa y le hizo varias preguntas a la presentadora. Además, Peña le regaló a Campos una bola del mundo donde se leía la frase "Que se acabe Edmundo no significa que se acabe el mundo", que ella pronunció cuando dio a conocer la ruptura con quien había sido su pareja durante los últimos seis años. "El mundo es tuyo", le decía Peña con pasión. Campos se tomó a bien el juego, pero reconoció: "Fue una pesadilla, pero ya ha acabado". Peña y Campos dieron a entender que Arrocet se había sentido atemorizado por el carácter de la presentadora. "Hay veces que los muchachos, si están con una tía muy fuerte, se vienen abajo, y te la echan a ti", trataba de explicar Peña sin citar nombres. "Cosa que nosotras no hacemos", señalaba Campos.

Campos —que se convirtió en trending topic, de los temas más comentados de Twitter— también bailó con Broncano, repitiendo las virales imágenes que su nieta, Alejandra Rubio, mostró hace unos meses, en las que se las veía a ambas perreando a ritmo de reguetón. "Lo diré, lo contaré: fui al programa de Broncano y me quería matar", decía con guasa la periodista.

Además, el presentador del espacio también le preguntó si había tomado drogas o si le gustaban. Ella explicó que no, que estaba en contra de ellas, pero que en su juventud sí que había consumido en alguna ocasión: "Yo creo que no hace falta, si uno tiene sangre en las venas y se encuentra bien y no le hace falta... Mi droga es la vida. Lo que veo es que me voy a quedar sin ella", soltaba, ante las carcajadas del presentador y del público que se congregaba en el teatro donde se graba el programa unas horas antes. "Para no quedar mal, lo cogías. Si no, no te integrabas. Nunca he notado nada cuando he dado la chupadita", explicaba Campos sobre las sustancias que hubiera podido probar, sin dar más detalles.

Broncano tiene siempre dos preguntas en la recámara para sus entrevistados: cuánto dinero tienen en el banco y cuánto sexo han practicado en el último mes. Sobre la primera cuestión, Campos afirmó que una cantidad "normal", pero que todo está invertido en su casa de la lujosa urbanización de La Moraleja, al norte de Madrid, que tiene puesta a la venta pero de la que no consigue deshacerse. Aseguró que está buscando piso, porque lo que tiene ahora es "casa, casoplón". Afirma que ella no quiso invertir su dinero en negocios. "Yo no valgo para los negocios. Además he visto a mucha gente que por meterse en negocios sin saber ha perdido el dinero que había ganado. Así que yo lo invertí ahí, y espero venderla en algún momento de mi vida. Ahora es un buen momento, porque todo me está saliendo bien. Es como si tuviera un cenizo o algo...".

Sobre la segunda cuestión, la del sexo, y ahora que está soltera, el presentador le preguntó: "¿Sola o acompañada?". "A falta de pan, buenas son tortas", reía la malagueña.

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