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Una asesina nigeriana y otras historias por leer

La traducción al castellano de obras de mujeres africanas acerca los viajes personales, las identidades sexuales, las inquietudes o las fantasías de sus protagonistas

Portada del libro 'Mi hermana, asesina en serie', de Oyinkan Braithwaite.
Portada del libro 'Mi hermana, asesina en serie', de Oyinkan Braithwaite.

En la década de los sesenta, Flora Nwapa se convirtió en la primera mujer nigeriana en publicar un libro (Efuru) y años después fue también pionera al fundar una editorial (Tana Press). Desde entonces son muchos los nombres de escritoras de este país que han contribuido a engrandecer nuestros horizontes literarios, destacando en la lista, en lo que va de siglo XXI, Chimamanda Ngozi Adichie. Es de resaltar que ellas escriben, mucho, pero que muy pocas son traducidas a castellano. Este año, con un trabajo editorial importante, continuando la tendencia del anterior, podemos añadir (que no se quede solo en eso) cuatro mujeres más que tienen origen nigeriano y que escriben.

Mencionamos, en primer, lugar a la británica Helen Oyeyemi (Ibadan, 1984) quien acumula en su haber ocho libros publicados, siendo el último, traducido por María Belmonte, la colección de relatos Lo que no es tuyo no es tuyo (Acantilado, 2019), en el que vuelve a mezclar realidad y fantasía, dos caras de una misma moneda.

Junto a Oyeyemi, otras 3 novedades, todas ellas con protagonistas femeninas, nos abren otras tantas puertas hacia moldes, cuestiones y vivencias que surgen desde unos espíritus contemporáneos, dinámicos y reivindicativos.

Hablamos de la primera novela de Chinelo Okparanta (Port Harcourt, 1981) que ha sido editada por Baile del Sol y traducida por Iballa López Hernández. Bajo las ramas de los udalas nos adentra en una historia que vuelve a hurgar en la herida que supuso la guerra de Biafra desde la voz de una joven igbo, cuya orientación sexual le lleva a elegir a mujeres y no a hombres que es lo que todos; familia, sociedad y país esperan de ella. Una bildungsroman, con ecos de La flor púrpura de Adichie, que enfrenta, además, la realidad del colectivo LGBTI en este país. De hecho, la aprobación en Nigeria en 2014 de una ley que criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo fue lo que empujó a la escritora a escribir esta obra. Una narrativa sensible a través de la cual Okparanta nos muestra que el amor encuentra caminos por los que respirar y vivir.

A su lado, Oyinkan Braithwaite (Lagos, 1988) irrumpe con un debut apabullante. Traducida por Montse Meneses y con hermosa portada-collage de Elsa Estrella, Mi hermana, asesina en serie (Alpha Decay, 2019), es un experimento irónico que tiene el acierto de indagar en los lazos familiares y fraternales mientras expone el reverso de las redes sociales. No en vano esta novela de apariencias que se lee en un suspiro, tiene por protagonistas a dos hermanas antagónicas de clase alta que viven en la ciudad de Lagos. Mientras una asesina y la otra oculta y limpia la sangre, la novela puede llegar a resultarnos inquietantemente divertida, punzante tras su toque noollywodiense o, por el contrario, crear decepción por lo previsible de la trama.

Finalmente, Nnedi Okorafor (EE UU, 1974) completa el cuarteto. La que está considerada referente indiscutible del “Afrofuturismo” es una mujer con una consolidada carrera literaria. Aun así, solo gracias al empeño de la editorial Crononauta (en catalán también se ha publicado por Rayo Verde con Blanca Busquets) ha logrado ser traducida a castellano (Carla Bataller Estruch). Quién teme a la muerte, gustará a los seguidores del género ya que hunde su historia en la fantasía y está poblada de magia, elementos de culturas africanas y personajes femeninos protagonistas. La novela tiene un comienzo de pesadilla: violencia extrema, violación de mujeres como arma de guerra, estigma de las niñas que nacen tras éstas, racismo, marginación, ablación… que ya indica que las etiquetas saltan más muros de los que creemos. Después la novela, muy visual, toma otro ritmo y se interna en el clásico viaje de descubrimiento de la protagonista. Hablamos de fantasía, pero Okorafor logra que esta se asemeje, a veces, a la realidad.

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