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Andy Murray: un tenista atormentado por la masacre que tuvo lugar en su colegio

El tenista escocés habla en nuevo documental, 'Andy Murray: Resurfacing", de la mantanza de Dunblane que conmovió al mundo en 1996 y marcó para siempre su vida

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El tenista Andy Murray durante los Rolex Shanghai Masters celebrados en 2019. Getty Images

“Lo de Dunblane ocurrió cuando tenía nueve años. Conocíamos al tipo. Doce meses después, nuestros padres se divorciaron. Fue una época difícil. Y poco después mi hermano se fue de casa. Lo hacíamos todo juntos, así que fue muy duro para mí. Durante un año, más o menos, tuve muchísima ansiedad. Pero la ansiedad desaparecía cuando jugaba al tenis”.

Estas son las palabras de Andy Murray (Glasgow, Escocia, 1987) a Olivia Capuccini, directora del documental Andy Murray: Resurfacing (Andy Murray: resurgiendo), que llega a Amazon Prime Video este viernes. El documental narra la recuperación del tenista tras unos problemas en la cadera que estuvieron a punto de poner fin a su exitosa carrera deportiva en 2017 y lo han sometido a dos delicadas cirugías desde entonces.

"Yo podría haber sido uno de esos niños", escribió Andy Murray en sus memorias. "Hermanos y hermanas de algunos de mis amigos fueron asesinados"

Si las palabras son importantes es porque contienen todo el arco narrativo que ha marcado la vida de este tenista: explican lo doloroso que ha sido para él pensar que su carrera podía terminarse, porque fue su carrera precisamente lo que le ayudó a superar el enorme trauma que sufrió de pequeño. Un trauma del que casi siempre se ha negado a hablar.

Lo hizo por primera vez en 2008, cuando publicó su autobiografía Hitting Back (Devolviendo el golpe) con solo 21 años. Murray tenía ocho años el 13 de mayo de 1996 cuando el exlíder de los boy scouts de la escuela de primaria de Dunblane irrumpió en el gimnasio y abrió fuego con varias pistolas. Mató a dieciséis niños de entre cinco y seis años y a su maestra. Después, el boy scouts se suicidó.

EL PAÍS contó en una noticia publicada al día siguiente como Thomas Hamilton, de 43 años, había sido el jefe de los boy scouts hasta que fue expulsado por “conducta impropia”. La asociación de scouts de la que había sido monitor lo haba suspendido debido a numerosas quejas de los padres por su conducta, las últimas solo dos años antes de la matanza. Siempre se manejó como móvil de su crimen la venganza contra este hecho.

Un joven Andy Murray celebra la victoria sobre Andrei Pavel durante el US Open de 2005 en Nueva York.
Un joven Andy Murray celebra la victoria sobre Andrei Pavel durante el US Open de 2005 en Nueva York. Getty Images

Lo que no sabíamos entonces es que entre los supervivientes de la matanza estaba un niño que iba a acabar siendo el primer británico en ganar Wimbledon, un Grand Slam y en ocupar el primer puesto del ranquin de la ATP en 2016. En Hitting Back, Murray contó que su hermano mayor Jamie y él se encontraban de camino hacia el gimnasio de la escuela con el resto de sus compañeros de clase y al escuchar los tiros alguien se acercó a comprobar qué ocurría, tras lo cual volvió y obligó a todo el grupo a correr hacia el despacho del director de la escuela. Allí, Andy recuerda que su hermano Jamie y él se escondieron bajo un escritorio.

“La parte más extraña es que conocíamos a ese tipo [el asesino, Thomas Hamilton]”, escribió en sus memorias. “Una vez se montó en el coche de mi madre. Es obviamente extraño pensar que tuviste a un asesino en tu coche, sentado con tu mamá”, añadió.

“No lo tenían claro, e iba a salir en todas partes. Es algo imposible de explicar a unos niños. Me alegra que fuesen tan pequeños y no tuviesen la suficiente madurez para entender la dimensión de lo que había ocurrido”, contó la madre de Andy Murray en una entrevista

“Esa es probablemente otra de las razones por las que no quiero volver a pensar en ello. Es tan incómodo pensar que hizo eso alguien a quien conocíamos del club de scouts. Solíamos ir allí y pasarlo bien. Descubrir que era un asesino es algo que mi cerebro nunca pudo procesar. Yo podría haber sido uno de esos niños. […] Hermanos y hermanas de algunos de mis amigos fueron asesinados. Solo puedo recordar partes sueltas de ese día, como estar en una clase cantando canciones”, relata el tenista.

La madre del jugador, Judith Murray, dio más detalles sobre ese día en una entrevista en la emisora Radio Times en 2014: “En el despacho del director, a los niños se les pidió que se sentasen bajo mesas y ventanas y cantasen una canción. Los profesores y los encargados del comedor hicieron un trabajo increíble, reuniendo a todos los niños, dándoles de comer y sacándolos de allí intentando que no se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo. No sé cómo lo lograron”. La madre confirmó que el asesino se había montado en su coche varias veces: “Lo conocía: lo había llevado desde el club de los boy scouts a la estación alguna vez. Era un poco extraño, pero nunca hubiese dicho que era peligroso”.

Judith añade que ella misma explicó a sus hijos lo que había pasado en el coche de vuelta a casa, una vez se reunió con ellos. “No lo tenían claro, e iba a salir en todas partes. Es algo imposible de explicar a unos niños. Me alegra que fuesen tan pequeños y no tuviesen la suficiente madurez para entender la dimensión de lo que había ocurrido”.

El documental no está centrado en este hecho, pero sí ayuda a comprender el vía crucis de un hombre que encuentra refugio en el deporte para superar un episodio tan traumático.

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