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No es país para niñas

Los cambios verdaderos en la vida de las niñas y mujeres jóvenes solamente se darán si ellas tienen el poder y el apoyo para cambiar el mundo

Nohelia, de 15 años, ante las puertas del Congreso de los Diputados.
Nohelia, de 15 años, ante las puertas del Congreso de los Diputados.

Este año recibimos el Día Internacional de la Niña sumergidos de nuevo en la vorágine electoral y con la desazón de que aún quedan demasiados asuntos pendientes en el tintero para la infancia y en especial para las niñas y jóvenes: ni un solo país del mundo habrá alcanzado la igualdad de género en el año 2030.

Si bien es cierto que la igualdad está cada vez más presente en la agenda global también lo es que faltan acciones y compromisos reales que deberíamos ser capaces de asumir entre todos los sectores de la sociedad y con el consenso de todas las fuerzas políticas.

El Índice de Género de los ODS, realizado por Plan International dentro de la coalición Equal Measures, muestra que ninguno de los 129 países está adaptando totalmente sus leyes, políticas o decisiones presupuestarias en la medida necesaria para alcanzar la igualdad de género para el 2030. España ocupa el lugar 23 de este listado y ha perdido el único indicador verde que tenía de los ODS: el relativo a la igualdad de género.

Nuestra campaña #AsuntosPendientes es una llamada a recuperar la luz verde y cumplir así con la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. Tenemos la convicción de que todos los actores pueden, y deben, asumir el firme compromiso de poner fin a la violencia hacia las niñas y las jóvenes. Y, para ello, es urgente que se apruebe la Ley Orgánica de Protección Integral frente la Violencia contra la Infancia y la adolescencia, con un enfoque de género, que tanto tiempo llevamos esperando, y que se tipifique el acoso callejero como delito.

Sin ir más lejos, el 49% de las jóvenes que participaron en nuestro estudio Inseguras en Madrid consideran que el acoso “sucede con tanta frecuencia” que está normalizado: en un 73% de los casos declarados por estas jóvenes no se tomó ninguna medida.

No podemos continuar esperando. Es urgente que todas las instituciones y actores implicados adquieran compromisos y lleven a cabo acciones para garantizar los derechos de las niñas y las jóvenes, y esto no puede hacerse sin ellas, participando y liderando las decisiones que les afectan. Las niñas y las jóvenes saben lo que quieren, ya rompen barreras y alzan sus voces por un futuro que no deje a nadie atrás.

Sin embargo, pese a su empuje y decisión, todavía hoy su representatividad es limitada: las personas jóvenes de entre 15 y 35 años de edad suponen un 33% de la población mundial pero ocupan menos del 6% de los miembros de los parlamentos en el mundo tienen menos de 35 años.

Es urgente que todas las instituciones y actores implicados adquieran compromisos y lleven a cabo acciones para garantizar los derechos de las niñas y las jóvenes

Y si su participación es clave, tanto o más lo es garantizar a través de una ley de consenso entre todas las fuerzas políticas, el derecho de las niñas y niños a una educación igualitaria, libre de estereotipos, que dote de las mismas oportunidades laborales a los chicos y a las chicas y que ayude a que ellos también se comprometan a trabajar por la igualdad de género.

Plan International a nivel global ha realizado el estudio "Cambiemos el guion: cómo los estereotipos de las películas y los medios afectan las vidas y las ambiciones de liderazgo de las niñas y las jóvenes" en asociación con el Geena Davis Institute for Gender in Media. En él, comprobamos que cómo se presenta a las niñas y las jóvenes en los medios de comunicación tiene una influencia significativa en cómo el mundo ve a las niñas y cómo se ven las niñas a sí mismas. La investigación se ha realizado en 19 países y un 94% de los encuestados cree que las mujeres en puestos de liderazgo no son tratadas tan bien debido a su género. Esto supone un gran problema ya que las películas, al igual que los otros medios, tienen un papel fundamental que desempeñar para perpetuar esta desigualdad, al influir en cómo las niñas se ven a sí mismas y cómo las ven los demás.

Las batallas más importantes por la igualdad nos las vamos a jugar en el espacio que ocupen las niñas y las jóvenes como catalizadores del cambio social ante los grandes desafíos de nuestro tiempo, desde el cambio climático hasta la violencia. Así, nuestros esfuerzos como sociedad deben tener siempre como faro los derechos humanos e ir encaminados a que sean las propias niñas y jóvenes quienes se consideren una prioridad dentro de la sociedad, desarrollando todo su potencial; alzando y escuchando sus voces y permitiéndoles liderar el camino para lograr la igualdad de género. Los cambios verdaderos en la vida de las niñas y mujeres jóvenes solamente se darán si ellas tienen el poder y el apoyo para cambiar el mundo.

Concha López es directora general de Plan International España.

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