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China contra la NBA

El conflicto provocado por un tuit en favor de Hong Kong adquiere una dimensión que va más allá de la política o la diplomacia

James Harden, estrella de los Houston Rockets, en una sesión de entrenamiento en Tokio.
James Harden, estrella de los Houston Rockets, en una sesión de entrenamiento en Tokio. AFP

Un tuit de apenas ocho palabras ha desencadenado un conflicto de carácter deportivo-diplomático entre China y la NBA, la Liga de baloncesto más importante del mundo. La crisis estalló este fin de semana cuando el director general de los Houston Rockets escribió en Twitter: “Lucha por la libertad, apoya a Hong Kong”. Pekín, que hace gala de una actitud de tolerancia cero ante cualquier interferencia extranjera respecto a su soberanía nacional, ha tildado de indignante e inadmisible el comentario vertido en la red social, toda vez que lo considera un desafío a la estabilidad social del país. El mensaje viene a simpatizar con las manifestaciones en favor de la democracia que se suceden en Hong Kong y es al mismo tiempo una demostración de que la libertad de expresión es un derecho fundamental vapuleado en China, donde la censura y la intimidación están a la orden del día y los periodistas críticos son perseguidos y acosados en Internet.

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Pese a que el tuit de marras fue borrado rápidamente para intentar amainar la tormenta, China se ha mantenido inflexible. Aún más al conocer que el comisionado de la NBA ha defendido sin ambages los valores de igualdad, respeto y libertad de expresión. Inmerso en una guerra comercial con Estados Unidos, el gigante asiático ha respondido a la entidad deportiva global con una de sus armas más eficaces: presionar en el plano económico.

El conflicto adquiere una dimensión que va más allá de la política o la diplomacia. China es una importante fuente de ingresos para la NBA y un gran número de patrocinadores de esta competición han anunciado ya su retirada. Especialmente significativa es la decisión de la televisión estatal, propietaria de los derechos de emisión de la Liga de baloncesto, de no retransmitir los partidos de los Rockets, uno de los equipos más populares en China, y los dos amistosos de pretemporada entre los Lakers y los Nets en Shanghái y Shenzen. También está en juego un contrato de 1.500 millones de dólares por la difusión del campeonato por televisión.

La NBA mantiene una posición firme en esta crisis. A la hora de elegir entre un suculento contrato en un mercado prometedor y la libertad de expresión, se ha inclinado por este lado de la balanza. La organización deportiva lleva a gala respaldar la libertad de sus jugadores a la hora de expresar sus opiniones sobre asuntos controvertidos de carácter social o criticar las declaraciones del presidente de Estados Unidos. Pero a la vez no tiene reparos en que Joseph Tsai, cofundador de Alibaba (plataforma de comercio electrónico china), sea propietario de los Nets de Brooklyn.

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