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El mundo íntimo y místico de las monjas de clausura

El mundo íntimo y místico de las monjas de clausura

10 fotos

Estas imágenes conforman una inmersión en la vida interior del monasterio de las Carmelitas Descalzas de Tarragona. Su autor, Lluc Queralt, vecino del mismo barrio donde está el convento, había imaginado cómo sería la existencia detrás de aquellos muros, hasta que un día pudo acceder con su cámara y retratar este mundo íntimo de sombras, geometrías y silencios

  • 'Hacia dentro'.
    1'Hacia dentro'.
  • 'La catedral'.
    2'La catedral'.
  • 'Hábitat'.
    3'Hábitat'.
  • 'Letanías'.
    4'Letanías'.
  • 'Intimidades'.
    5'Intimidades'.
  • 'Luz contenida'.
    6'Luz contenida'.
  • 'Imaginería'.
    7'Imaginería'.
  • 'Preceptos cotidianos'.
    8'Preceptos cotidianos'.
  • 'Reflejos'.
    9'Reflejos'.
  • 'Salmos'.   Es curioso realizar un viaje contemplativo e inesperado dentro de tu ciudad natal, a menos de 100 metros del lugar donde resides. En muchas ocasiones me había ensimismado tratando de escalar mentalmente un muro alto y tosco cerca de la catedral de Tarragona. Detrás de esa pared infranqueable se encontraba el monasterio de las Carmelitas Descalzas. Allí habitaban unas 14 monjas de las que apenas conocía su existencia, ni su modo de vida apartado y dedicado al servicio a los pobres y a la oración. Unos cánticos que oí casualmente al pasar cerca del convento fueron el inicio del proyecto fotográfico que hace años me permitió sumergirme dentro de ese hábitat extremadamente ordenado donde el espacio-tiempo se genera de una manera cíclica sin sobresaltos mundanos. Traté de transmitir en mis fotografías ese mundo sagrado, de observación mística y alejado de aquello superfluo que nos embota. La intimidad de las carmelitas es la esencia de lo mínimo, la belleza del recogimiento y la espera de la muerte como camino. 
    10'Salmos'.

    Es curioso realizar un viaje contemplativo e inesperado dentro de tu ciudad natal, a menos de 100 metros del lugar donde resides. En muchas ocasiones me había ensimismado tratando de escalar mentalmente un muro alto y tosco cerca de la catedral de Tarragona. Detrás de esa pared infranqueable se encontraba el monasterio de las Carmelitas Descalzas. Allí habitaban unas 14 monjas de las que apenas conocía su existencia, ni su modo de vida apartado y dedicado al servicio a los pobres y a la oración. Unos cánticos que oí casualmente al pasar cerca del convento fueron el inicio del proyecto fotográfico que hace años me permitió sumergirme dentro de ese hábitat extremadamente ordenado donde el espacio-tiempo se genera de una manera cíclica sin sobresaltos mundanos. Traté de transmitir en mis fotografías ese mundo sagrado, de observación mística y alejado de aquello superfluo que nos embota. La intimidad de las carmelitas es la esencia de lo mínimo, la belleza del recogimiento y la espera de la muerte como camino.