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Livio Lo Monaco, el empresario de los colchones que salva inmigrantes

Hace tres años donó su velero de lujo a Open Arms y tiene planes para convertir un pueblo abandonado en un lugar donde los refugiados puedan vivir y trabajar

Livio Lo Monaco
El empresario Livio LoMonaco, durante la presentación del documental Astral en 2016. GtresOnline

"Los barcos, como las personas, tienen un alma y en algún momento me di cuenta de que algo estaba mal con Astral [nombre del velero]... Así que tomé el timón y cambié de rumbo", así se expresó Livio Lo Monaco en una entrevista a La Repubblica sobre el yate de lujo que un día compró para hacer turismo por el Mediterráneo y hace tres años donó a la organización Open Arms para utilizarlo en el rescate de inmigrantes en ese mismo mar. La historia no es nueva y ya se trató en un documental de televisión titulado precisamente con el nombre del barco, pero el bloqueo durante 20 días de la nave con la que ahora actúa la ONG española —un pesquero de 43 metros de eslora construido en 1987 bautizado Azzurro— ha vuelto a traer a la actualidad la iniciativa de este italiano que ha triunfado en España con su empresa de colchones.

Ese momento en el que decidió que su velero tenía que servir para algo más que para hacer placentera la vida de su familia llegó mientras Lo Monaco surcaba las aguas baleares un verano. Un amigo le envió por teléfono la fotografía de una embarcación abarrotada de inmigrantes, y aquel mar tranquilo y sus apacibles vacaciones cambiaron para siempre. 

El joven italiano que llegó a España hace más de dos décadas con una mano delante y otra detrás no pudo abstraerse de ese recuerdo: él mismo había emigrado a otro país al que llegó sin nada. La diferencia es que España le acogió sin ponerle barreras aunque no tuviera dinero ni hablara su idioma: "Vine de Italia sin nada, pero a mí nadie intentó meterme en una balsa, ni intentó dispararme o violarme. Me considero muy afortunado". Afirmó el empresario que creó en 1996, junto a Beatriz Muñoz el grupo Lo Monaco, especializado en colchones y complementos para el descanso. Su idea de colchones de viscolástica, la venta personalizada y la publicidad directa han sido claves en el éxito de esta empresa que ya en 2005 facturaba más de 100 millones de euros, según un artículo publicado por el diario económico Cinco Días

Un fotograma del documental 'Astral', en el que aparece el barco del que toma el nombre.
Un fotograma del documental 'Astral', en el que aparece el barco del que toma el nombre.

El velero, de 30 metros de eslora, y equipado con todo tipo de lujos tenía que servir para algo más útil, y aquella fotografía invitó a De Monaco a hacer cálculos: ¿Cuántas personas podrían caber en el barco? ¿Cómo podía ser útil frente al drama social de los inmigrantes muertos en el apacible Mediterráneo? Según sus apreciaciones el velero podía acoger a casi 100 personas. No era la solución al problema, pero sí la aportación personal que él podía hacer. Habló con su esposa, la actriz española Cristina Peña, y decidió que a lo mejor el barco podría ser útil para alguna ONG.

Así reparó en Proactiva Open Arms, así contactó con Óscar Camps, el activista que fundó esta organización, y así el yate que había comprado con el dinero ganado con su empresa pasó de llamarse Luis Ginillo a Astral. La cesión del velero no estuvo exenta de tensiones porque un barco no pasa de recreo a de rescate sin reformas. La ONG destinó a él más de 300.000 euros para adaptarlo y entre Lo Monaco y Camps hubo más de un momento de tensión, que también reflejó el documental, por las sucesivas averías que iban apareciendo en la embarcación. Finalmente el barco zarpó y comenzó su actividad rescatando personas que salen de sus países huyendo de la guerra o buscando una vida mejor y se encuentran con las fronteras y la incomprensión.

Livio Lo Monaco sigue apoyando la causa, pero su perfil es discreto. Nunca ha buscado el protagonismo ni ha querido convertir su actividad como empresario o sus inquietudes solidarias en una plataforma para rodearse de personas influyentes. De hecho, el documental que se grabó hace tres años y que emitió el programa Salvados, tuvo como objetivo recaudar fondos para la ONG y las pocas imágenes del empresario que están disponibles se remontan a aquellos días.

La actriz Cristina Peña, esposa del empresario, en 2014.
La actriz Cristina Peña, esposa del empresario, en 2014. GtresOnline

Su vida familiar ha seguido la misma línea. En 2014 contrajo matrimonio con la actriz Cristina Peña, que durante una época fue rostro frecuente en televisión por participar en series como Compañeros o como pizpireta colaboradora de las primeras temporadas de El Intermedio. Con ella vive en Granada donde conoció al empresario muchos años antes. Fueron novios, ella se marchó por temas laborales a Buenos Aires y su historia se enfrió. Después llegó el reencuentro, cuando ambos habían vivido sus propias historias de amor, y juntos han tenido una niña llamada Adriana, que actualmente tiene tres años. 

Precisamente sus hijas —la actriz tiene otra de once años de una relación anterior— han sido uno de los motivos por los que la pareja decidió establecerse en una ciudad más pequeña como Granada, "con más calidad de vida y cerca de la familia", explicó ella. Peña no ha renunciado a su trabajo como actriz, pero de momento lo combina con pasar todo el tiempo que puede con sus niñas, y también se ha centrado en las actividades solidarias que apoya su marido.

La pareja donó los beneficios de su boda a la ONG de Vicente Ferrer y con el dinero que recaudaron construyeron 15 casas en la India. Ella conoció la labor de los que auxilian a las personas que intentan cruzar el Mediterráneo mientras presentaba El Intermedio y ahora la empresa de su marido dona el 5% de sus beneficios a causas sociales. Apoyan el deporte infantil como medida de integración social, a mujeres en riesgo social y entre los proyectos del empresario aún queda un sueño por realizar: hacerse con un pueblo deshabitado de Andalucía y convertirlo en un refugio de inmigrantes en el que puedan rehacer su vida y trabajar. 

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