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El proyecto de casas futuristas de Kanye West, en peligro de demolición

El rapero planea construir una urbanización que rompa las barreras que separan a los muy ricos, como él, de la clase media y baja

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El músico Kanye West en Los Ángeles, en agosto de 2018. GTRES

El músico Kanye West puso los ojos en el sector inmobiliario hace unos meses con la adquisición de un terreno en Calabasas, California. En la propiedad, próxima a la casa que posee con Kim Kardashian, el plan del músico es construir una comunidad o urbanización futurista e igualitaria, en la que se rompan las barreras que separan a los muy ricos —como él— de la clase media y baja estadounidense. Sin embargo, el Departamento de Obras Públicas de Los Ángeles le acaba de dar hasta el 15 de septiembre para obtener los permisos o derribará los cuatro prototipos que ya están en proceso de construcción. 

La amenaza al sueño arquitectónico del rapero comenzó a resquebrajarse tras las quejas de varios vecinos por los ruidos durante la construcción de los prototipos, por parte de un grupo de diseñadores industriales y arquitectos: cuatro cúpulas de hormigón similares a enormes iglús de metal. El proyecto de West, que explota su pasión por la arquitectura y el diseño de exteriores, pretende crear una serie de viviendas prefabricadas, y a un coste muy reducido, inspiradas en el hogar de la infancia de Luke Skywalker en el planeta Tatooine, que aparece en La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza

El 18 de julio, uno de los vecinos denunció que había obras en la propiedad a altas horas de la noche. Un inspector habló con el administrador y concluyó que las cúpulas eran parte de una "producción" y que eran estructuras temporales, por lo que no requerían permisos de construcción, según ha publicado el portal TMZ. Pero a la segunda llamada de un vecino, de nuevo quejándose por el ruido, el inspector volvió a acudir al lugar y vio la base de hormigón. Ante esto, determinó que las estructuras no parecían temporales, por lo que han requerido los planos del proyecto y los permisos pertinentes, que West y su equipo nunca solicitaron.

El interés de West en el sector comenzó, que se sepa, a mediados de 2018, cuando visitó el show primaveral del Instituto de Arquitectura del Sur de California. Poco después, el rapero anunció en Twitter que empezaría su propia firma de arquitectura y diseño urbano llamada Yeezy Home y que estaba buscando arquitectos y diseñadores industriales que quisieran "hacer un mundo mejor". 

Rapero, productor, diseñador, marido de Kim Kardashian y autor de una larga serie de polémicas, le han convertido en una de las celebridades que más pasiones encontradas despierta. Se califica a sí mismo como "un genio creativo" y dice que su mayor pesar en la vida es que nunca podrá verse actuar en directo. West se ha comparado con San Pablo, Leonardo da Vinci, Steve Jobs... Y cuando en 2015 la revista Time le incluyó por segunda vez en su lista de los 100 personajes más influyentes del año, Elon Musk, el fundador de Tesla, escribió un perfil sobre él que arrancaba diciendo: "Kanye West sería la primera persona en decirte que él tiene que estar en esta lista. El tipo no conoce la falsa modestia. Y tampoco debería". 

Famoso por sus excentricidades, en septiembre del año pasado, después de enfurecer a sus seguidores (y dar alas a sus críticos) con su apoyo explícito a Donald Trump, anunció que se presentará a la presidencia de Estados Unidos en 2024. Este mes de mayo, volvió a hacer gala de su singularidad con su último proyecto: una serie de conciertos semanales secretos y exclusivos que, bajo el nombre de Sunday Service, reinterpretan su música en clave gospel como si de una verdadera misa se tratase. Cada domingo, West congrega a un selecto grupo de invitados para ofrecerles un recital en el que mezcla música y espiritualidad. No falta detalle. Hay un coro gospel, algún sermón ocasional y decenas de móviles que lo graban todo para después mostrar en las redes sociales retazos de estas reuniones a las que solo se accede con invitación. Sin embargo, para poder acudir, los invitados deben firmar un acuerdo de confidencialidad y prometer que no hablarán con la prensa, según apuntó la revista Variety.

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