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El chamán de la princesa de Noruega: “Es muy duro para alguien de color entrar en la familia real”

Shaman Durek habla sobre la presión mediática que ha sufrido y cómo la actriz Gwyneth Paltrow le apoyó en su noviazgo con Marta Luisa: "Ahora son como hermanas"

Shaman Durek, en una imagen de su cuenta de Instagram.
Shaman Durek, en una imagen de su cuenta de Instagram.

Hace dos meses y medio, Marta Luisa de Noruega, de 47 años y segunda hija del rey Harald, presentaba al mundo a su nuevo amor. No era un príncipe, ni un escritor, como lo fue su exmarido, Ari Behn. La princesa salía con un chamán estadounidense que se hace llamar Shaman Durek. Desde entonces se han dejado ver juntos, se han declarado su amor en las redes sociales y en las charlas e incluso se han ido de vacaciones junto a la "hermana del alma" del chamán, Gwyneth Paltrow.

Ahora, él ha concedido su primera gran entrevista al Times. Antes de ser Shaman Durek, este californiano de 44 años nació en una familia acomodada de San Francisco y se llamaba Derek Verrett. Su tía, Shirley Verret, fue una cantante de ópera de renombre y llegó a ser apodada "la Callas negra". Él mismo asegura que estuvo "bien relacionado desde pequeño". "Ayudaba a los sintecho en las calles. '¿Para qué quieres cinco coches, papá?', le preguntaba. Cogía los muebles y los daba a los refugios", ha contado al diario británico en una charla realizada en su piso, que tiene alquilado en Hollywood a través de AirBnb, y donde recibe a la periodista con una copia de su futuro libro sobre la mesa (saldrá a la venta en octubre) y varios rollos de bolsas de basura blanca a sus pies ya que sus terapias de "desintoxicación extrema" suelen provocar que sus clientes acaben vomitando en las mismas.

Durek empezó su entrenamiento con 12 años y ha estudiado en Turquía, Israel y Belice. Asegura que a los 27 años, después de sufrir un fallo renal, murió y volvió a la vida. "Me fui al otro lado. Me enseñaron qué somos, de dónde venimos, cómo funciona todo esto y cómo complicamos todo". Hoy día, a través de sus poderes, aconseja y guía a gente de todo tipo. "He tenido a actores y actrices a mi lado, a millonarios, billonarios... Un tipo llegó a decirme que me quería comprar un ático en Park Avenue [Nueva York]. Gracias, pero no". Hoy día, autodeclarado como "líder del empoderamiento femenino", realiza charlas por todo el mundo, pero para verle hay que asumir los más de 125 euros del coste de la entrada. "Hubo un época en la que la gente decía que Einstein estaba loco. Los visionarios del mañana no son apreciados por las gentes del hoy", defiende.

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Dado su recorrido y su cartera, resulta normal que no se sintiera impresionado por la condición de la princesa cuando la conoció. De hecho, se mostró bastante escéptico cuando les presentó la sanadora Millana Snow. Entonces pidieron comida a domicilio de una cafetería vegana a través de Uber Eats. "Cuando encuentras a tu llamarada gemela, lo sabes", explica ahora.

La princesa ha contado en alguna ocasión que lo primero que Durek miró de ella fue su reloj: no era de la marca Rolex. "La amo incondicionalmente porque es auténtica. Nunca se da aires ni piensa que es mejor que los demás. Eso es ser una mujer con clase", cuenta él sobre esa anécdota. Una mujer que, además, dice comunicarse con los ángeles y los caballos, por lo que su encaje fue rápido. Los primeros meses de conocerse fueron amigos, hasta que ellos mismos "decidieron enamorarse". Él incluso se pronuncia sobre una futura boda. "Sí, creo en el matrimonio, pero ahora no es nuestro foco. Nuestro foco es pasarlo bien".

Fue la propia Marta Luisa la que le advirtió de la presión mediática a la que se vería sometido en cuanto su relación se hiciera pública. "Me dijo: 'Tienes que prepararte para ello'. Yo me preguntaba que para qué. Ya había salido en la prensa antes. Tuvimos seis o siete hundimientos emocionales". Esa presión mediática, las cámaras en la puerta de la casa de su madre, le han hecho comprender mejor a sus clientes e incluso a su pareja: "Sentí pena por ella. Madre mía, ¿tiene que lidiar con esto cada vez que decida enamorarse?".

Desde entonces, el chamán ha decidido tomarse la presión mediática de otro modo. "Déjales que saquen la foto. Ellos también tienen que comer. Dales lo mejor, todos salimos ganando", reflexiona ahora. "Me senté con mi novia y le dije: '¿Cómo nos mostramos ante los demás y hacemos que esto pare? Vamos a quitarnos este estrés".

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Toda esa exposición también ha tenido su parte negativa; entre ellas, acusaciones de carácter racista: "Me han dicho que quieren verme colgado de un árbol, que un negro nunca debería entrar en palacio, que soy Rasputín". Le han llamado incluso "el próximo Meghan Markle": "Es muy duro para alguien de color entrar en la familia real. Pero es muy distinto cuando es la mujer la que se enamora del hombre". Para él, el príncipe Enrique puede hacer lo que quiera, pero la princesa de Noruega es duramente juzgada: "La gente se siente incómoda cuando una mujer blanca escoge a un hombre de piel negra, que es chamán, que es su alma gemela sexual. Agita las conciencias. Estamos cambiando las cosas por estar enamorados. No podemos enfadarnos por ello. Es un momento de evolución. La gente está en una constante caza de brujas, no tiene nada que ver conmigo o con Marta Luisa. Tiene que ver con ellos mismos".

Cuenta Durek que ha salido con hombres y mujeres antes, y que llegó a estar comprometido hace un tiempo, con el masajista Hank Greenberg. "No me atraen todos los hombres ni todas las mujeres. Me atrae tu alma. Puedes ser la persona más hermosa del mundo, pero si no eres juguetón, si no sabes volar una cometa, si no sabes ponerte a gritar a pleno pulmón en plena playa y mirar a las estrellas, no me interesas". Por eso le gusta tanto Marta Luisa: "Yo soy de personalidad fuerte, pero ella más". 

Por eso se decidió a unir a quien tanto le ha ayudado, Gwyneth Paltrow ("Hermano, no te conocen, como no me conocen a mí", le dijo ella tras el impacto mediático al conocer la relación), y a la princesa: "En cuanto las presenté, fueron como hermanas. He vivido muchas vidas con Gwyneth. Siempre me pregunta que cuándo voy a sentar la cabeza, a encontrar a alguien. No le presentaría a nadie a menos que fuera la persona elegida". 

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