Columna
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Los feudos y los vasallos

Que haya un partido pidiendo una relación de colegios donde se han impartido talleres LGTBI me parece un fracaso

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante su reunión el pasado 9 de julio en el Congreso de los Diputados.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante su reunión el pasado 9 de julio en el Congreso de los Diputados.ULY MARTIN (EL PAÍS)

Escucho en algunas sobremesas que no va a pasar nada, porque pase lo que pase todo da lo mismo. Los votantes estábamos esperando que la izquierda antaño llamada radical se apañara en las negociaciones para la posibilidad de investidura, ese asunto de feudos y vasallos que tanto nos concierne. Pero ocurre que Pedro ya no quiere saber nada de Pablo. Pablo quería una cosa todo el rato, la quiere desde siempre, y Pedro no se la ha querido dar, no quiere desde nunca; entonces, Pablo ha hecho un par de preguntas a su gente y Pedro ha dicho que adiós. Y esto Pablo no lo entiende, porque dice que en realidad Pedro sí quiere. Que en la intimidad, al menos, parece que quiere. Que si no es así, que se lo explique al Rey. Pero ¿y aquello de los feudos y los vasallos? España aguarda una investidura. España no es pueblo de andar como pollo sin cabeza. Aunque, bueno, si total.

Escucho en las sobremesas a los mayores decir que todo da lo mismo. Ese votante comido por la desidia de años, que está a punto de no votar más, porque cree que ya no le importa. Para esos votantes ya no existen los lobos. Hay otros, sin embargo, que prefieren que lleguen los lobos y se zampen al cervatillo, de puro hartazgo.

Una escena me viene una y otra vez a la cabeza, mi hija de ocho años, una tarde al salir del colegio, diciéndome: “Mamá, mírame bien a los ojos, fijamente, ¿tú crees que yo voy a ser lesbiana o heterosexual?”. Yo le contesto: “Pues no tengo ni idea, no te lo puedo decir”. “Seguro que puedes decirme algo, eres mi madre, mírame bien”, insiste. Le explico que de verdad no lo sé, y que si augurara algo quizá la coartaría. Ella sigue caminando a mi lado y al rato me dice, sonriendo: “A lo mejor soy bisexual”. “A lo mejor”, sonrío yo también.

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Que una niña de ocho años le pregunte eso a una madre o a un padre, con esa tranquilidad y esa ilusión, me parece una victoria de la humanidad. Y es política. Que haya un partido pidiendo una relación de colegios donde se han impartido talleres de LGTBI, con los nombres y apellidos de los profesionales (por poner un ejemplo), no me parece una victoria de la humanidad, me parece un fracaso. Y eso también es política. Señores, arreglen ese asunto de los feudos y los vasallos, por favor. Necesitamos que pase algo. Porque es mejor que no juguemos con el fuego de la desidia. @lara_morenom

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