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La niña que va al colegio en carretilla mientras su madre lucha por el transporte escolar

La Xunta desvió el bus a 700 metros de su casa, pero la progenitora pide que se acerque más

Una carretilla.
Una carretilla.

Fátima Pino, una vecina del Ayuntamiento pontevedrés de Salvaterra do Miño (9.791 habitantes), lleva casi un mes librando su particular batalla con la Consellería de Educación de la Xunta para que su hija de cuatro años pueda ir al colegio en transporte escolar, sin tener que recorrer dos veces cada día una distancia de casi dos kilómetros. La batalla de esta madre comenzó una mañana cuando se le estropeó el coche y se vio obligada a utilizar una carretilla para trasladar a la niña hasta la parada del bus.

Son algunos de los inconvenientes de vivir en una parroquia de apenas 600 habitantes porque el problema de fondo es que la casa tendría que estar a más de dos kilómetros de distancia del colegio para cumplir con la normativa de la Xunta y entrar en el recorrido que hace el bus. Aunque Educación ha respondido a las reclamaciones de esta familia, la solución que ha dado no les ha convencido, por lo que esta madre sigue utilizando este insólito medio de transporte contra viento y lluvia, la que últimamente ha caído a cántaros, para que la pequeña no falte a la escuela.

Fátima Pino ha rechazado por escrito la última propuesta que recibió de la Inspección de Educación en Vigo. En ella la Xunta ofrecía como solución que el autobús escolar recogiera a la niña a 700 metros de su casa, pero la madre sostiene que “no es esta la parada que nos habían propuesto, mucho más cerca, y no han cumplido lo que nos prometieron”.

Mientras ella insiste en que el autobús puede pasar por delante de su casa y que la última solución que les da la Xunta es seguir recorriendo el tramo más complicado de todo el trayecto hasta el centro infantil de Leirado, la Xunta responde que llegar hasta la casa no es viable.

“Debido a las difíciles circunstancias de la familia, se aprovechó la flexibilidad que ofrece este sistema para buscar una solución que minimice lo negativo de su situación”, inciden desde la Inspección de Vigo. “Esa solución pasa por desviar el autobús todo lo posible sin alterar de forma significativa el tempo de recorrido y sin perjudicar al conjunto de los escolares, habilitando una parada, que los técnicos de la Xunta referenciaron a 700 metros de la vivienda”

La Consellería de Educación incide en que “el colegio de Leirado transporta a los escolares que cumplen las condiciones establecidas mediante un autobús de sistema compartido; es decir, un autobús regular que no funciona mediante reservas de plazas para los escolares y se atienden de forma prioritaria sus necesidades, además de dotarlos de un acompañante”.

Añade que aunque “la familia no cumple los requisitos establecidos por la normativa para acceder al transporte escolar gratuito, se puso sobre la mesa una solución para que (la niña) pueda coger el bus del colegio sin coste alguno”. Pero Fátima Pino seguirá peleando porque el próximo curso su hija pequeña empezará a ir a ese mismo colegio y no podrá llevar a las dos en carretilla cuando no tenga coche.

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