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Cómo comprar diseño como en un mercadillo (pero sin regatear)

Las mayores figuras del diseño coleccionable se juntaron el primer fin de semana de mayo en Nueva York en la primera edición de 'Object & Thing' un nuevo concepto expositivo que añade la cercanía de los mercados locales al diseño de objetos y quita los corsés al arte

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Abby Bangser y Rafael de Cárdenas en la exposición. |

Si hay algo que pueda unir diseño y arte son los objetos, material de trabajo de ambas disciplinas, pero que rara vez conviven en salas que hacen las veces de feria comercial y de museo al mismo tiempo. Este era el objetivo de Abby Bangser, quien fue directora de arte de Frieze Art Fairs para América y Asia, pero que en esta ocasión ha contraprogramado la feria internacional de arte contemporáneo, que se celebraba en Nueva York la semana pasada, con la primera edición de su nuevo proyecto, Object & Thing (del 3 al 5 de mayo).

Este acontecimiento, previo a la semana del diseño en Nueva York —del 10 al 22 de mayo—, ha supuesto una sorpresa refrescante gracias a su fórmula avanzada de exhibición y venta, donde la emoción del descubrimiento lo acercaba más al concepto de mercadillo de barrio que al de feria de arte. Unas 200 piezas de 32 de las principales galerías de arte y diseño del mundo, especializadas en creaciones del siglo XX y XXI, expuestas —sin puestos ni representantes— en una gran nave industrial en el barrio de Bushwick, en Nueva York.

El interiorismo expositivo lo ha desarrollado el arquitecto Rafael de Cárdenas, nacido en Manhattan y autor de proyectos de interiorismo como el de la tienda de Baccarat en Madison Avenue, o residencias privadas en los mejores edificios de la isla neoyorquina. De Cárdenas ha querido dar una visión de austeridad y simplicidad saliéndose del lienzo en blanco común de las ferias de arte y creando una instalación escultórica a base de islas de formas geométricas y limpias sobre las que se expusieron los objetos. Una instalación que se ha fabricado con el propósito de que los materiales puedan ser reutilizados en próximas ediciones.

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Las islas diseñadas por el arquitecto Rafael de Cárdenas, director de arte del proyecto, son reutilizables para otras ediciones. En la imagen, en primer plano, las tazas de Judy Chicago, que trajo por Salon 94, y que se vendían a 25.000 dólares cada una. |

Entre las piezas presentadas se pueden ver diseños desde 1930, pasando por objetos tribales africanos, maestros del diseño italiano como Ettore Sottsass o Gaetano Pesce, obras de la galería de Rossana Orlandi, hasta los jarrones desestructurados de Antón Álvarez o las sencillas sillas de barro de Faye Toogood.

Había objetos de entre 1.000 y 50.000 dólares (900 y 45.000 euros), como dos tazas con rostros en relieve de Judy Chicago que llevó Salon 94, que costaban 25.000 dólares (22.300 euros). Pero también se creó una zona de venta de piezas más accesibles (alrededor de 100 dólares, 89 euros). La novedad es que no había representantes de las galerías ofreciendo su selección, sino que era el propio staff de Object & Thing el que, iPad en mano, iban tomando nota de los pedidos, que también podían hacerse online.

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Butaca pintada con acrílico, bordados y 'collage' de tapicerías, de Sonia Gomes (Mendes Wood) y biombo de Martino Gamper (Anton Kem), entre otros objetos de la exposición. |

En el capítulo de things, los visitantes pudieron beber vino natural o probar las recetas orgánicas, preparadas para la ocasión, en el restaurante efímero Marlow & Daughters. Y Mast Books junto con Omar Sosa —fundador y editor de la revista Apartamento— animaban a coleccionar libros raros y ediciones alternativas desde su particular rincón. Saipua y Laila Gohar, conocidas diseñadoras de elementos florales y gastronómicos respectivamente, dieron vida a las zonas para invitados especiales.

Especiales o no, los objetos reunió este fin de semana "una gran afluencia de visitantes", según han descrito los medios estadounidenses, en la warehouse de Object & Thing atraídos por la idea de poder hacerse bien con un objeto bonito solo por el mero hecho de serlo o, por qué no, también útil.

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Una de las sillas de barro de Faye Toogood, que llevó la galería Friedman Benda.
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Jarrones de resina de Gaetano Pesce con arreglos florales de Saipua. |

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