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El camino de Ana de Armas hasta ser ‘chica Bond’

La actriz cubana, que alcanzó la fama en España, asienta su carrera en Hollywood

Ana de Armas, en la presentación de la última película de James Bond, en Jamaica, en abril.
Ana de Armas, en la presentación de la última película de James Bond, en Jamaica, en abril. REUTERS

Muchos la recuerdan aún como una de las protagonistas del que fue uno de los mayores éxitos de Antena 3, la serie juvenil El Internado, pero lo único que queda de esa colegiala que vestía el uniforme del Laguna Negra es esa mirada felina que atrapa a cualquiera con sus intensos ojos verde miel. Ana de Armas (Cuba, 1988) acaba de cumplir 31 años y como regalo ha recibido un nuevo papel con el que hará historia en el cine: será una de las chicas Bond en la entrega número 25 de la saga del agente 007. “Estoy emocionada y orgullosa de formar parte de esto”, dijo en la presentación de la película la pasada semana, en Jamaica.

Que quería dedicarse a la interpretación lo supo desde pequeña, cuando después de ver alguna película junto a su abuela se ponía frente al espejo y repetía las escenas. Sin embargo, dar el salto a Hollywood fue algo casual. Después de ocho años en España, alcanzar la fama con El Internado, probar suerte en Hispania y protagonizar películas como Mentiras y Gordas o Por un puñado de besos, Ana de Armas recibió una llamada para participar en una cinta junto a Robert de Niro, Manos de piedra. Fue mientras cogía un avión con destino a Los Ángeles, donde se había instalado para trabajar duro y continuar con su sueño. Tras esta, llegaron otras como Toc Toc o Exposed, en las que compartió cartel con Keanu Reeves, o Blad Runner 2049, con Ryan Gosling y Harrison Ford.

Pero las mudanzas y los diferentes registros de cada personaje no están entre sus miedos. Asegura que siempre ha sido “un culo inquieto”, que los cambios no le asustan, aunque impongan al principio. “Necesitas un período de adaptación, pero no me doy por vencida porque siempre son para bien”, reflexionaba en una entrevista con EL PAÍS hace dos años. Un tiempo que ella también ha concedido a los directores de castings que la rechazaban solo por su acento. “En Hollywood están cambiando cosas, pero aún hay mucho por hacer y la conversación tiene que mantenerse viva”, contaba en la misma entrevista en la que reflexionaba sobre cómo se le han cerrado muchas puertas por no cumplir con el estereotipo de latina —es blanca con ojos claros— en la meca del cine.

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Se considera muy familiar y aunque en más de una ocasión ha manifestado que no se arrepiente de marcharse de Cuba, dejar a su familia y amigos fue lo que más le ha costado. Ahora, desde que vive en Los Ángeles, los visita con más frecuencia. En sus redes sociales son habituales las imágenes en paradisíacas playas o disfrutando con los suyos. Igual que cuando viene a España, donde no duda en reunirse con los que fueron su “familia elegida”, como ella misma define a la gente que la acogió durante el tiempo que vivió en Madrid. Entre ellos no falta su gran amiga Elena Furiase que, recién estrenada en la maternidad, la apoya en cada uno de sus proyectos. Sobre su situación sentimental, la actriz que estuvo casada dos años con el catalán Marc Clotet, es poco dada a hablar. Desde 2017 se le relaciona con el artista cubano Alejandro Pineiro, con quien hasta hace unos meses se profesaban amor en las redes.

Siguiendo la estela de Antonio Banderas o Penélope Cruz, con quien precisamente se encuentra ahora rodando otra película en Canarias, esta cubana nieta de un palentino y una leonesa, no para de dar pasos de gigante en su carrera. Además de formar parte del reparto de la nueva película de James Bond, la actriz también suena en las quinielas para dar vida a Marilyn Monroe en la nueva película que prepara Netflix. Una nueva excusa para afianzar su más que justificado asentamiento en Hollywood.

Qué ha sido del reparto de 'El Internado'

Foto promocional de 'El Internado'.
Foto promocional de 'El Internado'.

Nueve años después de que El Internado se despidiera de las pantallas, los jóvenes protagonistas que alcanzaron la fama gracias a la serie de Antena 3 han seguido cosechando éxitos. Mientras que Ana de Armas dio el salto a Hollywood, su compañera Blanca Suárez se asentó como una de las actrices de referencia en el panorama nacional. Se convirtió en una chica Almodóvar gracias a La piel que habito o Los amantes pasajeros y ha protagonizado otros filmes como El bar, Perdiendo el norte o A pesar de todo, además de series como El barco —donde coincidió con su actual pareja, Mario Casas— o Las chicas del cable, de la que Netflix prepara su cuarta temporada. En ella comparte protagonismo precisamente con sus otros dos compañeros de El Internado: Martín Rivas, que compagina el teatro —ahora con la obra Jauría, que relata el juicio de La Manada— con papeles en la gran pantalla, como en Los girasoles ciegos o Tres bodas de más; y Yon González, quien protagonizó las series Gran Hotel o Bajo sospecha o películas como Perdiendo el norte y El club de los incomprendidos.

No han tenido tanta suerte, en cambio, Elena Furiase y Daniel Retuerta. Aunque a la hija de Lolita Flores le acompañará siempre su apellido, la falta de papeles en grandes producciones le ha llevado a dar el salto a la moda. Furiase, que el pasado año se convirtió en madre, compagina su rodaje en Rosalina, de Ramón Luque, con ser empresaria de su propia marca de ropa. A quien se le ha perdido la pista ha sido a Retuerta, Roque en la serie. Colaboró en cortos, abrió un canal de YouTube y ahora prueba suerte en la música.

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