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OPINIÓN i

Turismo para una España mejor

Es ahora cuando debemos reorientar nuestro modelo de crecimiento hacia el paradigma de la igualdad, la inclusión y el trabajo digno

La Secretaría de Estado de Turismo se halla inmersa en la transformación del modelo de crecimiento turístico hacia uno más sostenible y sostenido. Para promover este giro hacia la sostenibilidad y que el sector contribuya a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, hemos firmado un acuerdo de colaboración con la Alta Comisionada de la Agenda 2030 con el compromiso de difundir los objetivos y metas en sus programas de capacitación, en la Red de Destinos Turísticos Inteligentes, en sus acciones de cooperación con terceros países, en el Sistema de Calidad Turístico Español y en las acciones de promoción de Turespaña.

Desde su aprobación en 2015, la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus ODS configuran el nuevo marco global de desarrollo económico y social. Por primera vez, se hace un llamamiento a países, instituciones, organismos internacionales, entes locales y sector privado a sumarse a la más ambiciosa iniciativa para hacer de este mundo un lugar mejor sin que nadie se quede atrás. Por sus características la actividad turística posee una capacidad única para afrontar los grandes desafíos del presente. Además, el turismo es una de las principales fuerzas propulsoras del mundo, que ha propiciado cambios en regímenes autoritarios, ha creado empleo en zonas deprimidas, ha motivado la construcción de infraestructuras vitales y ha contribuido a asentar la paz en zonas de postconflicto. Sin ir más lejos, en la España de la dictadura el turismo fue una ventana abierta a otras maneras de vivir, un revulsivo social que facilitó la transición de la sociedad hacia la democracia.

Este sector es absolutamente estratégico para España. Compensa nuestra balanza de pagos, da trabajo a centenares de miles de personas, genera riqueza en el territorio y crea empresas. Llevamos 50 años construyendo el país más competitivo del mundo, según el Word Economic Forum. Somos el segundo destino del mundo en ingresos (cerca de 90.000 millones de euros en 2018) y en turistas internacionales (82,8 millones).

Somos líderes de una industria global en expansión sin precedentes. Durante la reciente conferencia de la World Travel & Tourism Council en Sevilla se evidenciaron los grandes desafíos que nos incumben. El primero, el crecimiento. El turismo es símbolo y propiedad de las clases medias, que en 2020 sumarán 4.000 millones de personas en todo el mundo. Los 1.400 millones de viajes internacionales de 2018 pronto quedarán atrás, y debemos preguntarnos si estamos preparados para gestionar la abundancia.

En la España de la dictadura el turismo fue una ventana abierta a otras maneras de vivir, un revulsivo social que facilitó la transición de la sociedad hacia la democracia

Es ahora, instalados en el éxito, cuando debemos reorientar nuestro modelo de crecimiento hacia el paradigma de sostenibilidad plasmado en los ODS de la Agenda 2030, convirtiendo al turismo en un instrumento a favor de la igualdad, la inclusión, el trabajo digno, la conservación de los ecosistemas y el patrimonio, la despoblación o la cohesión social. Las externalidades negativas de la actividad turística que antes eran aceptadas como la contrapartida inevitable a un desarrollo tan necesario como socialmente deseado son hoy incompatibles con un modelo de crecimiento sostenible, el único posible.

El segundo desafío es la transformación digital. Nuestros destinos, ciudades y empresas deben utilizar la mejor tecnología para gestionar los flujos de visitantes que no dejarán de llegar, y proteger al mismo tiempo el bienestar ciudadano. Debemos situar a las personas en el centro de la acción publica. Aunque entrenemos a las máquinas para comportarse como personas, al final del día, cuando el turista llega al destino, se encuentra con el algoritmo más perfecto: otras personas. Porque ahí reside el potencial transformador del turismo: en personas —visitantes, residentes y trabajadores— que se relacionan directamente con otras personas.

Continuemos utilizando el turismo como el formidable agente de transformación social y económica que siempre ha sido para España, y que nos ha convertido en el país próspero, moderno, tolerante, hospitalario y seguro del que podemos y debemos sentirnos orgullosos. Utilicemos nuestra extraordinaria capacidad para hacer felices a los demás para tender puentes y construir entre todos esa España mejor que todos nos merecemos.

Isabel Oliver Sagreras es secretaria de Estado de Turismo

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