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El filón del comercio exterior

Sectores ajenos a la industria del automóvil, como el químico, textil y los electrodoméscticos, potencian sus ventas mundiales

Planta PSAOpel en Figueruelas (Zaragoza)
Planta PSA/Opel en Figueruelas (Zaragoza)

Hacía solo unos meses que Antonio Arpa había fundado su propia empresa, Arpa, dedicada a equipos móviles de campaña, y ya había enviado su primer pedido a Cuba. Corría el año 1968 y aquel empresario lo tuvo claro desde el principio: el futuro del negocio pasaba por la exportación. Cinco décadas después, Arpa se ha convertido en una de las compañías punteras en el mundo en equipos móviles para todo tipo de emergencias humanitarias. Su sede está en Zaragoza. Sus productos están presentes en más de 70 países y ya tienen un nuevo mercado en mente: el área del Sahel, Uganda y Botsuana.

“Desde 1970, no hemos parado de exportar. Y algunos años, las ventas al exterior han supuesto casi el 100% de nuestro negocio. Mi padre era un visionario que desde el primer momento apostó por la internacionalización”, explica Clara Arpa, hoy al frente de esta empresa familiar que en 2017 registró un resultado de explotación de 14,1 millones de euros. En los últimos años, al menos el 95% de sus ingresos ha procedido del comercio exterior.

A poco más de 100 kilómetros, en Alcañiz (Teruel), se ubican las oficinas de Gres Aragón. Especializada en piezas cerámicas para las fachadas de edificios, escaleras y bordes de piscinas, esta compañía creada en 1943 vende hoy a más de 80 países. La crisis profunda que atravesó el sector de la construcción a partir de 2008 tuvo mucho que ver. “Tuvimos que salir fuera para garantizar nuestra continuidad, y eso fue nuestra tabla de salvación. Costó, porque hubo que acelerar el proceso de inversión, pero el mercado exterior ha supuesto para nosotros una válvula de crecimiento”, señala el director general de Gres Aragón, Marco Lahoz.

En 2018, el 48% de sus ventas fueron internacionales. Entre sus principales mercados se encuentran los países árabes y del norte de África, Rusia, Polonia, Italia, Reino Unido y Francia. Precisamente la diversidad de estos destinos exige a la empresa ofrecer una mayor gama de productos que se adapten a los gustos de cada país, lo que obliga a disponer de un stock muy amplio.El reto de Gres Aragón es crecer hasta alcanzar los 20 millones de cifra de negocio en 2020, siete millones más que en el ejercicio de 2017.

Estos dos ejemplos demuestran la apuesta de muchas pymes de Aragón por conquistar mercados fuera de España. Según datos del ICEX, la comunidad autónoma exportó en 2018 por valor de 11.916 millones de euros, un 1% más que en 2017. No son las únicas cifras que demuestran la pujanza del sector exterior en la economía aragonesa. En 2017, las exportaciones representaron un 33% del PIB de la región, más de 10 puntos que en el conjunto de España (23,8%). En los últimos años también ha crecido de forma considerable el número de empresas aragonesas que exportan de forma regular: de 1.002 compañías en el año 2004 se ha pasado a 1.595 en 2018, lo que supone un incremento del 59,2%.

“Lo que continúa preocupando es que la economía aragonesa sigue dependiendo de lo que se ha dado en llamar el monocultivo del automóvil. Aunque el peso de las exportaciones de este sector ha disminuido en los últimos años —de un 36,5% en 2015 a un 29,5% en 2018 —, aún son cifras muy elevadas”, admite la directora territorial del ICEX en Aragón, Pilar Ortún. El sector del automóvil en la comunidad autónoma movió casi 3.000 millones de euros en el exterior gracias, sobre todo, al tirón de la planta de Opel (PSA) en Figueruelas (Zaragoza) y a su industria auxiliar. La factoría cerró 2018 con una producción de más de 447.000 coches, cifra récord de la década. El 88% de estos vehículos viajaron al exterior y llegaron a nuevos mercados como Marruecos, Chile, Guayana francesa, Islas Mauricio, Jordania o Libia.

Caminos abiertos

Pero más allá de los automóviles que salen de esta fábrica y de su industria auxiliar, el esfuerzo de muchas empresas por abrirse a nuevos mercados es una realidad. Las prendas textiles de vestir (1.355 millones de euros), los productos químicos (883 millones), los electrodomésticos (583 millones) y la maquinaria de transporte y elevación (562 millones) son los productos y servicios aragoneses más demandados fuera de nuestras fronteras. La mayor parte de las empresas exportadoras de Aragón están ubicadas en Zaragoza. Por su parte, Huesca venden fuera principalmente productos alimentarios y bebidas, y Teruel, bienes de equipo (derivados de la actividad del aeropuerto de Teruel-Caudé).

La crisis económica que comenzó a castigar con fuerza a la economía española a partir de 2008 fue, coinciden los expertos, un punto de inflexión. Agobiados por la caída en picado de la demanda interna y ante el batacazo descomunal de ventas y de ingresos, muchos negocios tuvieron que fijar su radar lejos de casa. “La necesidad de incrementar su cuota de mercado hizo que las empresas aumentasen su actividad internacional. La clave ahora es convertir en estructural algo que se desarrolló de manera coyuntural para un periodo concreto”, sostiene el directivo de CEOE Aragón, Jorge Alonso.

Lo cierto es que durante la crisis las exportaciones atenuaron, en parte, la evolución negativa del PIB, tanto regional como del conjunto de España. Y la parte del negocio internacional de las empresas fue decisiva para equilibrar sus facturaciones y mitigar la destrucción de empleo. Entre 2008 y 2018, las exportaciones en la región se incrementaron un 40%: de 8.482 millones de euros se ha pasado a casi 12.000. Por desgracia, multitud de empresas se quedaron en el camino. “Muchas se habrían salvado si hubieran desarrollado en el pasado, cuando el ciclo económico era favorable, una estrategia de exportación”, opina Pilar Ortún.

La falta de planificación es, precisamente, uno de los puntos débiles de muchos empresarios a la hora de abrirse a nuevos mercados. El sector coincide en que internacionalizarse supone una fuerte inversión económica y unos conocimientos que, por norma general, la empresa que comienza no tiene. “Cuando el proceso de internacionalización no se realiza de forma planificada, sino improvisada, no se obtienen los resultados deseados y se acaba desistiendo”, admiten desde CEOE Aragón. En este punto desempeñan un papel importante las Cámaras de Comercio, ya que asesoran y están en contacto directo con las empresas, por lo que conocen de primera mano sus necesidades y sus debilidades. “Hay que ser perseverante; en materia de internacionalización los resultados no llegan de forma rápida”, asevera la subdirectora general de Cámara Zaragoza, Nieves Ágreda.

Grupos potentes

Las cinco mayores corporaciones por volumen de exportación son responsables de casi la mitad del total de las exportaciones aragonesas (en concreto, un 42,4%). Y hasta 482 empresas exportan cada una entre medio millón y cinco millones de euros. Por provincias, es Zaragoza la que en 2018 ha copado el mayor volumen total de exportaciones en Aragón (87,4%), seguida de Huesca (9,6%) y de Teruel (3%). Aragón Exterior (Arex) es el organismo del Gobierno autonómico creado hace casi tres décadas para impulsar la internacionalización de la economía aragonesa. Esta institución apoya la promoción exterior del tejido empresarial de la región y la atracción de inversión extranjera. Cada año, Arex trabaja con alrededor de 500 empresas aragonesas en proyectos concretos de apertura de nuevos mercados. De cada euro invertido desde Arex, la comunidad autónoma recupera casi 1,5 euros vía impuestos como consecuencia de la mayor actividad económica que se induce.

Desde el Gobierno de Aragón explican que son las exportaciones de productos agroalimentarios las que mayor dinamismo han experimentado en los últimos años. Entre 2008 y 2018 han crecido un 114,4%. Se da la circunstancia de que este tipo de mercancías son las que cuentan con una mayor presencia en el ámbito rural, aunque el porcentaje de empresas exportadoras en estas zonas desciende mucho. “Salvo excepciones, allí se encuentran sobre todo microempresas, negocios familiares que normalmente trabajan un producto artesanal que venden en un mercado de cercanía y que no tienen capacidad productiva para abastecer otros países. Cuando exportan, lo hacen a través de distribuidores, y no es extraño que lo hagan con la marca del distribuidor”, argumenta la responsable del ICEX en Aragón, Pilar Ortún.

Aun así, el sector agrícola (la alfalfa) y ganadero (sobre todo el porcino), además de los productos industriales de maquinaria agrícola, tienen su peso. En algunas localidades más pequeñas incluso se ubican empresas que son una referencia internacional. Ejemplo de ello es Magapor, en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), especializada en reproducción artificial porcina. “En cualquier caso, es importante concienciar a la Administración de la simplificación de la burocracia que conllevan estas operaciones exteriores y de la necesidad de acompañar a las pymes en este camino, especialmente en los inicios”, recuerda el presidente de Cepyme Aragón, Aurelio López de Hita.

El futuro pasa por China

En esta permanente búsqueda de nuevos mercados, China es el nuevo objeto del deseo de los intereses empresariales aragoneses. Desde el Departamento de Economía del Gobierno de Aragón reconocen que los mercados naturales, es decir, los de la UE, “estaban saturados y con bajo crecimiento”. Fue hace tres años cuando desde el Ejecutivo autónomo se comenzó a trazar una estrategia para expandir la economía regional, y China se convirtió en una prioridad. “Mientras que en los mercados europeos crecemos al 2%, en China lo hacemos a cifras superiores al 10% año tras año”, admiten fuentes oficiales.

En la actualidad, 35 aviones semanales de carga conectan el aeropuerto de Zaragoza con aeródromos chinos. Y en la China International Import Expo (CIIE), la mayor feria dedicada a la exportación del mundo celebrada a finales de 2018 en Shanghái, casi la mitad de las empresas españolas eran aragonesas. El año pasado, 494 compañías de capital aragonés exportaron a China bienes por valor de 339 millones de euros. El país asiático ya es el sexto destino de las ventas de Aragón en el exterior, y el primero fuera de la UE. Zaragoza es la cuarta provincia española con un mayor volumen de intercambios comerciales con China. Y en Teruel y Huesca, las exportaciones al gigante asiático se han duplicado y triplicado, respectivamente.

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