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EL ACENTO

¿Sabrán los votantes catalanes para qué valdrán sus votos?

Las incógnitas en Cataluña son mucho más enigmáticas que los propios resultados en sí

Carles Puigdemont, durante una conferencia de prensa en Bruselas.
Carles Puigdemont, durante una conferencia de prensa en Bruselas. AP

Más allá del duelo entre los dos bloques ideológicos que se han marcado demasiado frontalmente en el escenario político, nuestro futuro próximo estará determinado sobre todo por el voto catalán en las generales del 28 de abril. Otra vez. Las últimas encuestas ponen en duda la mayoría de las tres derechas que se veían ya aupadas tras los resultados en Andalucía. Y el vencedor claro será Pedro Sánchez, a quien, sin embargo, no le bastará un declinante Podemos para investirse de nuevo presidente.

Los ojos se vuelven, por tanto, a los 47 escaños que el sistema electoral da a Cataluña y que marcarán la retórica y la siguiente contienda en el barro. A falta de una bola de cristal, solo podemos observar la evolución reciente de ese voto, comprobar la volatilidad producida en medio de la constante independentista y plantear preguntas. Las incógnitas sobre la mesa son, al fin y al cabo, mucho más enigmáticas que los propios resultados numéricos.

En Comú Podem, inexistente en 2011, fue la fuerza más votada en 2016, con más de 800.000 votos. Su situación hoy es crítica tras las divisiones, espantadas y una ambigüedad que ha lastrado sus expectativas en un entorno cada vez más polarizado. ¿Adónde irán esos votos?

ERC, con solo 244.000 votos en 2011, fue la fuerza independentista más votada en 2016, con 629.000 electores, frente a una Convergencia en declive que pasó del millón a no llegar a medio millón. La próxima confrontación entre ambos partidos, hoy enfrentados y encabezados por candidatos presos con el telón de fondo del juicio, arroja los grandes interrogantes de la contienda. ¿Atraerán en conjunto más votos emocionales en apoyo a los líderes en prisión o expulsarán a catalanes hartos que busquen gobernabilidad? ¿Logrará el Junqueras-mártir imponerse al Puigdemont-vividor-de-Waterloo? Y sobre todo: ¿sabrán sus votantes para qué valdrán sus votos? El destrozo institucional va pesando.

El PSC también ha acumulado pérdidas desde los más de 900.000 votos de 2011 hasta 558.000 en 2016. ¿Sabrá recuperarlos en nombre de la utilidad? ¿Y Vox, Ciudadanos y el PP? ¿Lograrán tomar impulso desde su posición más residual? Cierto que el periodismo debe dar respuestas y no preguntas, pero estas serán solo ciudadanas, y llegarán el 28-A.

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