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Dos versiones y millones que no aparecen en el juicio de divorcio de Arantxa Sánchez Vicario

Josep Santacana y la tenista se verán las caras el lunes en Barcelona ante una juez que dirimirá dónde debe resolverse el divorcio. El empresario hace año y medio que no ve a sus hijos

Arantxa Sánchez Vicario, en un partido de tenis.
Arantxa Sánchez Vicario, en un partido de tenis. GETTY

La batalla entre Arantxa Sánchez Vicario y su exmarido Josep Santacana se ha recrudecido en los últimos días conforme se acerca el 4 de marzo, fecha en que una juez de Esplugues (Barcelona) determinará si procede que la demanda de divorcio de la pareja se resuelva en su tribunal.

La tenista quiere que el proceso de divorcio se decida en Estados Unidos, donde viven ambos, mientras que el empresario pretende que sea en Cataluña. Santacana impulsó inicialmente el proceso de divorcio en Miami y pidió la custodia de los hijos con el argumento de que Sánchez Vicario padece problemas psicológicos y no puede hacerse cargo de ellos. Pero posteriormente inició acciones legales en Barcelona. En el trasfondo de la separación y de la disputa económica entre Sánchez Vicario y Santacana está la querella impulsada por el Banco de Luxemburgo y que investiga un juzgado de Barcelona. La entidad se querelló contra la tenista y contra el empresario por una deuda pendiente de pagar de 7,5 millones de euros y llegó a pedir su ingreso en prisión, que fue rechazado.

La pareja tiene dos niños que están al cuidado de su madre. Un portavoz de la tenista ha asegurado a este periódico que Santacana hace año y medio que no ve a sus hijos y que nunca ha mostrado interés por tener su custodia.

Cuando se casaron, en 2008, los padres y hermanos de la tenista le advirtieron contra Santacana: trataron de que el hombre firmara un acuerdo matrimonial para renunciar al patrimonio de Sánchez Vicario e incluso encargaron una investigación a detectives privados.

Si la demanda se resuelve en España, Santacana puede librarse de la otra batalla que tiene por delante Arantxa y que tiene que ver con su patrimonio y las deudas que ha contraído al haberse casado en régimen de separación de bienes. Por el contrario, si el matrimonio se disuelve en Miami, donde ambos residen desde hace años, la juez podrá pedir que se investigue dónde ha ido a parar el patrimonio de la tenista.

La defensa de la tenista intentó paralizar el proceso en Barcelona con el argumento de que ya existía un proceso anterior abierto en Miami. La juez, sin embargo, lo rechazó y concluyó que era competente para seguir con el proceso teniendo en cuenta que ambos tienen la nacionalidad española. Sea cual sea la decisión de este juzgado cabe todavía la posibilidad de un recurso.

Dentro de dos semanas está previsto el juicio patrimonial de Sánchez Vicario. Todo comenzó en 2009, cuando el Tribunal Supremo condenó a la campeona de Roland Garros a pagar una abultada multa (5,2 millones) por fraude fiscal. Pese a su prolífica carrera como tenista, Sánchez Vicario aseguró que no tenía dinero para afrontar el pago. La Agencia Tributaria cobró gracias a un aval del Banco de Sabadell que, a su vez, recuperó la cantidad de otro aval suscrito con el Banco de Luxemburgo, donde la jugadora depositó durante años —por consejo de sus asesores— el dinero acumulado con sus triunfos. Al no poder cobrar, el Banco de Luxemburgo dirigió sus acciones contra Sánchez Vicario, pero también contra Santacana.

Entre medias, la tenista acusó a sus padres de haber malgastado su fortuna. Ahora Arantxa ha retomado las relaciones con su familia, que la apoya en estos duros momentos.

Hace tres años que Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana hacen vidas separadas. De hecho, él convive con una nueva pareja en Miami. Él, a través de personas cercanas, niega a este periódico que se haya llevado todo el patrimonio de la tenista, incluidos los trofeos. Quien ha sido marido de Sánchez Vicario durante 10 años era, además, su apoderado en todas las sociedades.

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