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El Banco de Luxemburgo afirma que Arantxa Sánchez Vicario contrató a “testaferros”

La entidad pide la entrada a prisión preventiva de la extenista y su exmarido, Josep Santacana y les acusa de "reiteración delictiva" y de aprovechar su libertad para un "agravamiento del alzamiento de bienes".

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana.
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana.

El Banco de Luxemburgo afirma que Arantxa Sánchez Vicario y su exmarido, Josep Santacana, contrataron a "testaferros", es decir, contaban con personas que prestaban su nombre en contratos o negocio que en realidad eran de la pareja, según ha desvelado Vanitatis. Así, la entidad bancaria ha pedido el ingreso en prisión de la pareja, al acusarlos de "reiteración delictiva" y de aprovechar su libertad para un "agravamiento del alzamiento de bienes".

Así, los inmuebles de la pareja no figuraban a nombre de Arantxa sino de distintas sociedades y las últimas propiedades del matrimonio cambiaron de manos cuando Sánchez Vicario y Josep Santacana no tenían capacidad legal para venderlos por prohibición del Banco de Luxemburgo, al que deben dinero desde hace ocho años.

"Los querellados desobedecieron al juzgado, cambiaron al anterior liquidador y nombraron a una nueva liquidadora de la sociedad, que, desobedeciendo la prohibición judicial, y abiertas las diligencias por vaciamiento patrimonial, vendieron el último inmueble que les quedaba, en la avenida Diagonal, con sus plazas de garaje, por precio vil, haciendo desaparecer el dinero", explica el escrito de apelación al que ha tenido acceso Vanitatis presentado en el Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona por el Banco de Luxemburgo para reclamar, otra vez, que la pareja sea encarcelada de manera preventiva.

La entidad bancaria ya se querelló contra Sánchez Vicario hace casi dos años por la deuda pendiente de 7,5 millones y solicitó su ingreso en prisión. Sin embargo, el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona, que admitió a trámite la querella y la está investigando, no halló motivos suficientes que indiquen que Sánchez Vicario quiera sustraerse a la acción de la justicia.

El origen de esta causa penal que afronta la tenista se remonta a 2009, cuando el Tribunal Supremo la condenó a pagar una multa por fraude fiscal. La Agencia Tributaria cobró esa cantidad gracias a un aval del Banco de Sabadell que, a su vez, recuperó el dinero con un contraaval suscrito con el Banco de Luxemburgo, donde la deportista guardó durante muchos años la fortuna que construyó gracias a los triunfos de su carrera deportiva. Pero la entidad financiera, sin embargo, no ha recibido el dinero de vuelta.

Mientras tanto, la pareja sigue inmersa en el proceso de divorcio tras diez años de matrimonio, que se resolverá en España, como pidió Santacana, opción que no beneficia a Sánchez Vicario. Esta medida supone un duro varapalo para la extenista ya que la decisión supone que se respetarán las capitulaciones que firmaron y la separación de bienes. Arantxa pidió el divorcio en Miami hace tres meses, pero los jueces de la ciudad no han podido entregarle la citación a Santacana por no conocer cuál es su domicilio actual. Esta decisión es importante ya que además de suponer que no recibirá el dinero que reclama a su marido, Sánchez Vicario tendría que hacerse cargo sola de la deuda de 7,5 millones de euros que reclama el Banco de Luxemburgo, que ahora les acusa de "reiteración delictiva".

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