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Las sencillas soluciones que tienen las expertas para los problemas del pelo más comunes

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Hay remedios para todo, desde la caída a los enredos persistentes, pasando por el indeseable pelo graso y el seco, áspero y quebradizo

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    ¿Te gustaría lucir una melena igual de brillante y espectacular que la de Jennifer Aniston y la de Blake Lively? Pues ya puedes olvidarte. No solo la mayor parte de los mortales no tenemos el equipo de estilistas necesario, sino que tener un pelazo los 365 días del año no es nada fácil. Lo que nunca deberías dejar de hacer es cuidar la salud de tu pelo, y protegerlo para que supere los problemas más comunes que le roban la vida. Tampoco es sencillo pero, afortunadamente, aquí están las expertas de la Academia Española de Dermatología y Venereología para ayudarte.

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    2Caída del cabello 

    Un cepillo lleno de pelos es una imagen desagradable, y cuando aparece después de que te peines llega a ser preocupante. La realidad es que cada día perdemos entre 100 y 150 cabellos, y eso no es un problema. Sin embargo, hay situaciones que pueden acelerar el ritmo y darnos un buen susto. Pero tranquila. "La caída no siempre es sinónimo de alopecia", dice la dermatóloga de la AEDV Gloria Garnacho, y añade que en "el 95% de los casos es reversible y remite entre seis y 12 meses después de haber tratado lo que la origina".

    Uno de los motivos habituales, indica la experta, está en la dieta. "Si tenemos falta de hierro, que es fundamental para la pigmentación del cabello, deberemos buscar el aporte en la carne roja o en las legumbres. Si la carencia está en el zinc, imprescindible para el crecimiento del pelo, podemos encontrarlo en distintos pescados azules y otros alimentos que contienen este nutriente", ejemplifica la dermatóloga. O sea, que la melena te pide una dieta equilibrada. "Hay que abstenerse de comer bollería industrial y azúcares añadidos, que pueden provocar un aumento de los andrógenos responsables de la miniaturización del cabello", resume Garnacho.

    Los cambios de estación también pueden provocar la caída del pelo. "De enero a octubre se produce una renovación cíclica del cabello, debido a un cambio en el ritmo de secreción de la melatonina, una hormona que está influenciada por el número de horas de luz y su intensidad. De ahí que, a veces, observemos una disminución en su volumen y lustre", explica Garnacho. En estos casos, la dieta equilibrada también ayuda, aunque la experta señala que es posible que el dermatólogo recomiende el uso de suplementos vitamínicos.

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    3Pelo áspero, seco y quebradizo 

    El sol, las temperaturas extremas, la humedad y los productos agresivos son los peores enemigos de quienes tienen la cabellera más seca. Lo que ocurre es que "la fibra capilar se reseca, se debilita y pierde la cohesión de la queratina superficial", explica Garnacho. Y si llevamos la melena teñida y es verano este cóctel se nota mucho más.

    Para solucionar esta situación, la experta recomienda usar champús sin sulfatos —que hacen menos espuma porque tienen una menor cantidad de químicos— y acondicionador. "Mejor sin aclarado, que contenga óxido de zinc y sea libre de siliconas", detalla Garnacho, quien añade que también es bueno hidratar el cabello con mascarillas y aceites que contengan aceite de oliva, coco, argán o rosa mosqueta. En estos casos, tampoco es aconsejable el uso de planchas y otros productos que apliquen calor directamente al pelo, pero, si las usas, que sean iónicas y que permitan regular la temperatura. También es importante nunca pasarlas con el pelo mojado porque "se produce un efecto conocido como 'burbuja', que es que el agua hierve dentro del pelo y daña su estructura, convirtiéndolo en una especie de queso gruyer".

    La dieta, una vez más, tiene su papel: la experta aconseja consumir "alimentos ricos en polifenoles como el aceite de oliva, el cacao, la salvia y la albahaca, unas sustancias que deben su buena fama a que son antioxidantes. También es recomendable recurrir a las almendras, que aportan el magnesio necesario para activar reacciones enzimáticas importantes para la salud del cabello", concluye la dermatóloga.

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    4Cabello con tendencia grasa 

    Todos hemos escuchado eso de que es mejor no lavarse el pelo todos los días, un mantra que suele recitarse acompañado de consejos como que hay que hacerlo "día sí, día no" o solo un par de veces a la semana. Según Garnacho, "este tipo de movimientos —como el no-poo (sin champú)— no son muy recomendables, puesto que el pelo tiene una superficie hidrofóbica, a la que se adhieren los lípidos y que repele el agua, y este líquido no es capaz de arrastrar la suciedad que se adhiere al sebo".

    Por lo tanto, "lo peor que podemos hacer para combatir la tendencia grasa de nuestra melena es dejar estar la grasa", indica Cristina Serrano, coordinadora del Grupo Español de Tricología de la AEDV. En otras palabras: hay que lavarlo todos los días. Eso sí, con "un champú de uso diario que no altere el tallo, suave, de pH neutro-ácido y con escasa concentración de surfactantes y siliconas". Este tipo de productos, añade Garnacho, "contiene sustancias denominadas tensoactivos o surfactantes, que reducen la tensión de superficie y favorecen la separación del sebo del cabello".

    Otro remedio muy socorrido para las prisas es el famoso champú seco, aunque las expertas coinciden en que no debe usarse como un sustituto del normal: "No limpia, sino que camufla de manera puntual la grasa", explican, y añaden que hay que evitar tocarse el pelo, algo que favorece al aspecto oleoso.

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    5Pelo que se enreda con facilidad 

    ¿Pasas el peine y aún así tu cabellera parece un nido? El problema probablemente venga del uso inadecuado de productos de belleza, indica Serrano. Los cepillos, los secadores, las planchas, los rizadores y los cosméticos inadecuados pueden ser los culpables. "Hay que tener cuidado con la fricción, ya que favorece la formación de nudos, lo que podría desembocar en la fractura del pelo. Esto lo vemos con frecuencia en personas que se aplican el tratamiento tópico de forma compulsiva", revela la experta.

    La solución está en buscar las herramientas adecuadas para nuestro tipo de pelo. Por ejemplo, hay peines y cepillos para todos los tipos de cabello: para los finos y lisos, con púas más estrechas; para los rizados y más gruesos, con los dientes más anchos. Ambas especialistas también recomiendan el uso de mascarillas y acondicionadores que protejan la estructura cuticular del pelo de las agresiones de agentes externos como el agua, el sol, los químicos y el calor. "La hidratación también es una aliada fundamental para evitar los nudos y las fracturas", concluye Serrano.