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¿Existe una edad a la que los niños lleven peor el divorcio de sus padres?

Un estudio británico la sitúa entre 7 y 14 años. Los expertos consultados creen que es más complicado: los años no son la única variable

Según los últimos datos estadísticos, de diciembre de 2018, los divorcios y las separaciones están bajando en los últimos años y, a su vez, también baja el número de matrimonios, pero esta tendencia no evita que parejas con hijos, ante la dificultad de la convivencia, decidan divorciarse o separarse. ¿Existe alguna edad a la que los pequeños sufran más esta situación? Un reciente informe realizado en Reino Unido, el primero que vincula los efectos psicológicos y emocionales de esta situación a lo largo del tiempo en este país, afirma que sí. Con una muestra de 6.245 niños y adolescentes concluye que la edad más problemática para los pequeños está entre 7 y 14 años. La investigación ha sido elaborada por el Instituto de Educación de la Universidad de Londres.

“Normalmente, a estas edades, y según nuestros resultados, aumenta un 16% la probabilidad de padecer un trastorno emocional, como depresión y ansiedad, e incrementa un 8%, los problemas conductuales”, explican los expertos en el diario The Guardian. “El factor fundamental”, según sostienen, “es que entre estas edades es cuando los menores reconocen su individualidad y empiezan a formar su personalidad”. Por edades, los autores no encontraron ninguna consecuencia negativa de la separación para los niños de 3 años; cerca de los 7 años, fueron las pequeñas las más afectadas, y entre los 7 y 14 años fueron los niños los que mostraron más consecuencias negativas. Aquellos niños que vivieron una separación antes de los 3 no mostraron más consecuencias que aquellos niños cuyos padres se separaron cuando tenían 14. Los investigadores no encontraron diferencias entre los distintos estratos sociales.

Consultado respecto a estos resultados Antonio Galindo, psicólogo experto en mediación familiar y conflictos entre padres e hijos y divorcios conflictivos, nos indica que “los resultados tienen sentido. Normalmente, la edad señalada por los autores de 7 a 14 años está relacionada en psicología con el vínculo de los padres”. El experto amplía esta información explicando que de 0 a 7 años es la época del egocentrismo, y de 14 para arriba, “acaba ese vínculo con los padres y empieza a formarse un nuevo vínculo con los iguales”.

“En cuanto al sexo de los menores. Estos resultados también son lógicos. Que las niñas estén más afectadas cerca de los 7 años va en concordancia a que su desarrollo emocional y madurativo es anterior al de los chicos, biológicamente hablando, por lo que los chicos están más afectados que ellas a partir de esta edad por este mismo criterio, debido a un desarrollo madurativo más tardío. Además, ellas suelen tener un vínculo más fuerte o con su madre o con su padre indistintamente ”.

Pero hay algo que falta en estos resultados, según este experto: “Hay que tener en cuenta que cada persona es distinta y que posee una inteligencia y un nivel cognitivo distintos”: “En mi opinión, habría que añadir también el criterio de vulnerabilidad, siendo los más vulnerables a las separaciones los niños con algún trastorno, como los hiperactivos, o que padecen, por ejemplo, un trastorno del espectro del autismo. Sin duda, para determinar la edad en la que los menores se ven más afectados por un divorcio o separación es fundamental saber si el menor tiene, además, un perfil autónomo o dependiente porque va a influir claramente en su manera de afrontarlo”, concluye este experto.

En la misma línea que Galindo, Gema Castaño, psicóloga y mediadora familiar del centro Lagasca, en Madrid, explica que "hay dos factores fundamentales a tener en cuenta: cómo se desarrolle el divorcio y el tipo de custodia que se decida tras la separación". "La edad del pequeño no es tan importante como la manera en que sus padres se separen. Que lo intenten hacer sin conflicto, llevándose lo mejor posible, y se evite las peleas continuas y desplantes que, sin duda, afectan al menor. Es un factor fundamental, prosigue, que el niño o el joven entienda que sus padres van a seguir queriéndole a pesar de la nueva situación. Que se sientan acompañados en todo momento".

"Yo comencé a trabajar en 2004 y la situación con las custodias era muy diferente de la actual, en la que han crecido mucho las custodias compartidas. Antes, normalmente, era la madre la que pasaba más tiempo con el pequeño y el padre le veía cada 15 días; ahora ya hay más igualdad, y el menor tiene la oportunidad de pasar más tiempo con ambos progenitores, lo que facilita, en mi opinión, los procesos de divorcio o separación", añade Castaño.

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