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Una ex Miss Moscú se corona como reina de Malasia

El sultán Mohamed V de Kelantan se ha casado con la modelo rusa Oksana Voevodina en una ceremonia por todo lo alto en Moscú

El rey de Malasia, Sultan Muhammad V, durante la ceremonia inaugural del parlamento en Kuala Lumpur, el pasado julio.
El rey de Malasia, Sultan Muhammad V, durante la ceremonia inaugural del parlamento en Kuala Lumpur, el pasado julio. Getty Images

Malasia tiene nueva reina. Joven, bella, extranjera. Oksana Voevodina –Rihana Oksana Gorbatenko tras convertirse al islam, religión mayoritaria del país asiático– ha cambiado de corona: en solo tres años ha pasado de llevar la que la nombró como la mujer más atractiva de Moscú en 2015, a portar la de monarca de un país a miles de kilómetros de su Rusia natal.

Voevodina, de 25 años, se casó el pasado 22 de noviembre en una lujosa sala de eventos cercana a Moscú con el sultán malasio, de 49, mezclando tradiciones y estilos de los países de los cónyuges. En las escasas fotos publicadas del enlace, se puede ver al rey Mohamed V de Kelantan vistiendo un caftán de color azul marino con un fajín celeste y el songkok o kopiah –el gorro musulmán tradicional de algunos países del sureste asiático– en negro. La exmiss, por su parte, posa con más dominio de los focos con un recargado vestido blanco de novia con pedrería y velo de tul sujeto en una tiara. Detrás de los nuevos esposos, una decena de damas de honor con trajes de gala a juego enmarcan la foto nupcial.

La ceremonia, en la que el menú fue exclusivamente halal –respetando los alimentos que permite la religión musulmana– y no se sirvió alcohol, fue más bien una sorpresa para los malasios, país en el que poco se sabía sobre la relación del monarca con la maniquí rusa. Tampoco hay muchos detalles acerca de cómo y cuándo se conoció la pareja, ni de la trayectoria previa de Voevodina, excepto su pasado como miss, que es hija de un cirujano ortopédico ruso y de una reina de la belleza de los 90 de ese país y que se licenció en Empresariales en una universidad de Moscú.

También se le atribuyen algunas declaraciones que sugieren que el cambio de corona ha transformado a Voevodina en una mujer de perfil conservador, más acorde con ciertas costumbres malasias; de asegurar que de joven era un poco “bandida” y que le gustaban los hombres que practicaban deportes de riesgo –algo que al parecer sí cumple el rey malasio–, la modelo habría acabado defendiendo que es el varón quien “debe ser el cabeza de familia y, por supuesto, no ganar menos que una mujer”.

Así será, al menos, en su caso. La rusa se convierte en consorte de Mohamed V, quien ocupa el trono malasio desde 2016, cuando fue designado por un cónclave de sultanes que se celebra envuelto en secretismo y hace rotar el puesto cada cinco años, una fórmula única en el mundo que el país aplica desde que se independizó de Reino Unido en 1957. Si bien no pasarán calamidades, el poder de Mohamed V en la confederación de Malasia, de 27 millones de habitantes, es limitado y en muchos casos su papel meramente simbólico. Aunque representa la unidad del reino (en un país donde alrededor del 69% de la población es malaya, el 24% es china y el 7% es india), su figura es especialmente prestigiosa entre la mayoría malaya y musulmana, para quien el rey es responsable de preservar los valores del Islam.

Meses antes de su enlace con Mohamed V, Voevodina se convirtió al Islam de cara a su nuevo rol como reina malasia. En una de las pocas imágenes disponibles de la pareja, la rusa posa sonriente con un hijab en tonos claros –velo musulmán– con su marido, que seguirá ocupando el sultanato malasio de Kelantan cuando ceda el trono en tres años.

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