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Julle, el niño sueco excluido de su equipo de fútbol por ser transexual

El pasado octubre su club le 'sugirió' que empezara a entrenar con las niñas

Un niño juega con su balón.
Un niño juega con su balón.

A Julle, un niño sueco de nueve años que nació con órganos sexuales femeninos, le encanta el fútbol. Es más, según publica Le Monde, este pequeño, que se identifica como un chico desde los cuatro años, tiene todo su cuarto lleno de pósters de su deporte favorito y le gusta vestir con la equipación de su país y camisetas con la cara de su ídolo, Zlatan Ibrahimovic. El menor, que vive con su madre, su hermana y dos hermanos, lleva entrenando con el club Veberöds AIF de su pueblo desde 2016. Pero el pasado mes de octubre algo cambió.

Exactamente, y según denuncia la ONG Malmö mot Diskriminering, “Julle ha sido excluido del equipo”. Según relata la madre, “un día recibí una carta con la lista de los chicos que iban a participar en un torneo. Y mi hijo no estaba en ella. En principio, pensé que era un error. Cuando contacté con el equipo, ellos me dijeron que la dirección había decidido que Julle se entrenara con las chicas”. Ante esta situación, la ONG ha presentado una demanda contra los directivos del club, la que, según algunos medios, podría ser la primera por discriminación de género de la historia de Suecia. Además, la decisión del club va en contra de lo que la confederación deportiva sueca estipula en su reglamento, que “hasta la pubertad, nada impide que las niñas y los niños se mezclen”.

Julle nunca quiso llamarse Julia

Julle, que está registrado como Julia en su libro de familia siempre ha sentido que es un chico, algo que no había sido un problema para el equipo hasta ahora. “Siempre se ha negado a que le llamemos Julia. A los cuatro o cinco años ya me dijo que él quería ser un papá y si le podíamos quitar los senos”, explica Petra, su madre, al medio francés. La progenitora desea explicar la situación al club y espera que la entiendan: “Yo creo que todo esto responde a un problema de ignorancia, de no conocer”.

El problema de Julle no ha sido solo con el equipo, sino que ha trascendido la noticia en su pequeño pueblo de Veberöd, de unos 3.700 habitantes. “Ahora los niños no quieren jugar al fútbol con él en el recreo porque dicen que es una niña y que no sabe jugar”, argumenta la madre. A la espera de la decisión judicial, el club del pueblo vecino ha aceptado a Julle entre sus filas. Lo que no es suficiente, pero sí una buena noticia de solidaridad.

Suecia a la cabeza de los derechos de las personas LGBTI

Considerado como uno de los países más progresistas del mundo para la defensa de los derechos de las personas LGBTI, Suecia hizo una ley de cambios de nombre en 2016 en la que se especifica en su artículo 46 que "las personas menores de 12 años deben dar su consentimiento a una solicitud de cambio de nombre interpuesta en su nombre". Y en 2013, este país escandinavo derogó una ley de 1972 que requería la esterilización para que las personas transgénero obtengan un cambio de sexo oficial en los registros estatales. En la regulación se indica que las personas menores de edad deberán formalizar su solicitud a través de sus tutores legales. El permiso para la intervención quirúrgica (sea para la modificación o para la remoción de las glándulas genitales) solo se otorgará con el reconocimiento legal de género y cuando, salvo circunstancias excepcionales, la persona solicitante tenga más de 23 años de edad. En 2015, Suecia también introdujo, además de contar con "él" (han) y "ella" (hon), usar hen, que no tiene género.

Niños trans en Europa

El programa LGTBI elaborado por la Comunidad de Madrid en 2017 aseguraba que, según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, el 54% de las 6.597 personas trans entrevistadas en toda Europa admitían haberse sentido discriminadas en el último año y un 62% señalaba haber sido objeto de acoso. Además, dicha agencia, alertaba que los análisis sociodemográficos de los datos sobre actitudes violentas y acoso, indicaban que aquellos participantes en el estudio, jóvenes y adolescentes, eran los más vulnerables a haber sufrido violencia por motivos de odio transfóbico en los meses precedentes a dicho estudio.

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