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Trump lanza sus dardos contra ‘Pocahontas’

La senadora demócrata ha hecho público su test de ADN tras las dudas del presidente sobre sus orígenes nativos

Elizabeth Warren
La senadora estadounidense Elizabeth Warren. AFP

Donald Trump ha demostrado sobradamente su infinita capacidad para insultar a los inmigrantes, menospreciar a los veteranos de guerra y denigrar a las mujeres. Ha hecho gala del colosal desprecio que siente hacia los periodistas y del poco respeto que profesa a los rivales políticos. Si es demócrata y mujer, el coctel es explosivo. El presidente de EE UU lo ha dejado claro en la lista de descalificativos que viene dedicando a la senadora demócrata Elizabeth Warren, a la que ha rebautizado como Fake Pocahontas.

Todo empezó cuando Warren enarboló, durante la campaña a las presidenciales de 2016, sus orígenes indígenas. Trump no tardó en mofarse de ella: “Hay que comprobar bien el pasado de la ridícula Elizabeth Warren para ver si es indígena americana ¡Yo digo que es un fraude!”.

La senadora por Massachusetts ha puesto fin a la polémica al someterse a una prueba de ADN con la que ha querido demostrar sus ancestros. De los resultados, difundidos esta semana, se desprenden “pruebas sólidas” de que sus antepasados eran indios americanos. Habría que remontarse, eso sí, a entre 6 y 10 generaciones para detectar herencia cheroqui en su árbol genealógico.

Warren, nacida en 1949 en el seno de una familia humilde de Oklahoma, ha querido con este examen genético acallar a un presidente faltón que ha hecho del insulto y la provocación su enseña política. Hace tres meses, en una de sus habituales bravuconadas anunció que donaría un millón de dólares si la senadora se sometía al test de ADN y demostraba sus orígenes nativos. En su inequívoco estilo, Trump niega ahora haber lanzado tal envite.

Los furibundos ataques del presidente no parecen gratuitos. Integrada en el ala más progresista de los demócratas, Warren aspira a disputar la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2020, motivo suficiente para situarla en la diana de sus diatribas. Esta exprofesora en la Universidad de Harward es vista como la gran esperanza de la izquierda. Defensora de las clases trabajadoras y muy crítica con los desmanes financieros, es de los que creen que no hay nadie en EE UU que se haya hecho rico por sí mismo. Tampoco Trump, un personaje que “ha construido su carrera sobre el racismo, el sexismo y la xenofobia”, según Warren.

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